Las bebidas sin alcohol y funcionales ganan espacio en el supermercado

La cerveza 0.0 se asocia a la moderación frente al enfoque diario de las kombuchas

martes 3 de noviembre de 2026

Compártelo

Leído › 119 veces

Las bebidas sin alcohol y funcionales ganan espacio en el supermercado

Las bebidas sin alcohol y las funcionales están ampliando su espacio en la cesta de la compra y en los lineales de alimentación, aunque responden a motivos distintos y compiten por momentos de consumo diferentes. La cerveza 0.0, el vino sin alcohol y los espumosos desalcoholizados buscan conservar parte de la experiencia social de las bebidas alcohólicas para quienes quieren moderar su ingesta. Las kombuchas, las sodas con probióticos y otras referencias con vitaminas o cultivos vivos se apoyan en una propuesta ligada al bienestar diario.

Los datos que maneja IWSR apuntan a una expansión de ambas categorías a escala internacional. La firma calcula que el volumen mundial de las bebidas análogas sin alcohol, entre ellas cerveza, vino, aperitivos listos para tomar y destilados, subió un 9% en 2025. Sus previsiones sitúan el aumento del segmento en un 36% entre 2024 y 2029. En una encuesta realizada en diez mercados en agosto de 2025, el 37% de quienes elegían cerveza sin alcohol y el 40% de quienes optaban por vino o espirituosas sin alcohol citaron un estilo de vida saludable como una de las razones de compra.

Esa evolución no es idéntica a la de las bebidas que IWSR agrupa como “alcohol-adjacent”, una categoría amplia en la que incluye algunas propuestas funcionales, botánicas, fermentadas y otras referencias sin alcohol. En ese caso, el volumen avanzó un 11% en 2025. Entre quienes las consumían, el 26% mencionó la salud como motivo, aunque también pesaron la curiosidad y el interés por ingredientes funcionales. En otro sondeo preliminar, realizado en 22 mercados que reúnen alrededor de tres cuartas partes del mercado mundial de bebidas alcohólicas, IWSR registró una subida del 8% en el volumen de cerveza sin alcohol entre 2024 y 2025.

Las cifras, sin embargo, no describen productos equivalentes. La cerveza 0.0 y el vino sin alcohol intentan ocupar ocasiones ligadas a la moderación en reuniones sociales, comidas o momentos en los que antes se elegían versiones con alcohol. Las bebidas funcionales, en cambio, buscan abrir una ocasión distinta, más próxima al consumo cotidiano de refrescos u otras bebidas de conveniencia. Para la industria, esa diferencia obliga a trabajar con mensajes, precios y canales de venta separados, aunque ambos grupos compartan espacio en el supermercado.

En Argentina, el avance también existe, aunque parte de cuotas aún reducidas. Una de las principales cerveceras de origen nacional calculó que la cerveza sin alcohol creció cerca de un 60% anual en 2025 y que ya equivalía a alrededor del 1,3% del volumen cervecero. En el vino, el movimiento es más reciente. En marzo de 2024, el Instituto Nacional de Vitivinicultura incorporó formalmente la categoría “vino desalcoholizado o vino sin alcohol” para el producto obtenido mediante desalcoholización y con menos de 0,5% de alcohol en volumen. A partir de ahí comenzaron a aparecer referencias locales, entre ellas el espumoso Nieto Senetiner 0% Brut, anunciado en octubre de 2025.

El otro gran bloque de esta oferta es el de las bebidas funcionales. En Estados Unidos, Poppi se define como una soda prebiótica elaborada con fibra prebiótica, zumo de fruta y vinagre de sidra de manzana. La marca, creada por Stephen y Allison Ellsworth, nació como una bebida casera vendida en ferias locales y, según la empresa, contiene hasta 5 gramos de azúcar y 35 calorías por lata, en función del sabor. Su caso ilustra una tendencia más amplia: llevar ingredientes asociados al bienestar a formatos cercanos al refresco convencional.

En Argentina, Ozono Energía se sitúa en esa misma línea. La compañía comercializa bebidas con gas, sin azúcar y con 0 calorías, formuladas con sabores naturales, probióticos y vitaminas B y C, incluida la B12. Priscila Flores Leibenzon, cofundadora de la marca junto a Sebastián Groppa, afirma que la intención es ofrecer una alternativa que pueda sustituir a la gaseosa sin renunciar al sabor. La empresa asegura que una lata cubre la dosis diaria de vitamina C y aporta 16 millones de UFC de probióticos de la cepa Bacillus subtilis. También sostiene que esos probióticos, al ser esporulados, resisten el ácido estomacal, las sales biliares y las altas temperaturas, por lo que no requieren refrigeración. Según la compañía, dos latas al día cubren la dosis diaria de vitaminas del grupo B, incluida la B12.

El principal obstáculo para estas categorías no está sólo en captar la primera compra, sino en convertir esa prueba en un hábito. En gran consumo, donde el comprador compara precios, formatos y utilidad inmediata, una novedad puede llamar la atención durante unas semanas y perder fuerza después si no repite en sabor, disponibilidad o precio. En el caso de las cervezas y vinos sin alcohol, el margen comercial pasa por recuperar ocasiones que antes pertenecían a las bebidas tradicionales. En las funcionales, la cuestión es distinta: deben entrar en la rutina diaria sin apoyar su propuesta en promesas difíciles de verificar para el consumidor.

A ello se suma la regulación. El propio INV fija en menos de 0,5% de alcohol en volumen el umbral para reconocer el vino desalcoholizado o sin alcohol. En las bebidas analcohólicas, la ANMAT establece que las declaraciones de propiedades saludables requieren una recomendación favorable de su comisión evaluadora y que ese dictamen está ligado a la composición, el etiquetado y las características del producto. Ese marco obliga a las marcas a ajustar con precisión qué dicen sobre sus beneficios y cómo lo trasladan al envase.

La evolución del mercado dependerá, por tanto, de varios factores a la vez: capacidad de distribución, precio asumible, sabor consistente y argumentos respaldados por evidencia cuando la propuesta se apoya en la salud. Con esa combinación, las bebidas 0.0 pueden ganar terreno entre quienes buscan moderar el consumo de alcohol, mientras que las funcionales tratan de abrirse paso como una elección cotidiana dentro del mismo lineal.

¿Te gustó el artículo? Compártelo

Leído › 119 veces

Cookies

Utilizamos cookies y otras tecnologías para que el sitio funcione, analizar su uso y ofrecer contenidos externos. Puedes aceptar, rechazar o configurar las cookies opcionales.

Política de cookies