Ribera del Duero cierra una vendimia un 4,2% menor por la sequía y el calor
La denominación recoge 124,1 millones de kilos de uva con retroceso concentrado en las variedades tintas
jueves 29 de octubre de 2026

El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero informó este miércoles, 28 de octubre, del cierre de la vendimia de 2026 con 124,1 millones de kilos de uva amparada, un 4,2% menos que en la campaña anterior. En 2025, la recogida sumó 129.555.457 kilos, de modo que la diferencia se sitúa en torno a 5,45 millones de kilos.
La caída se concentra en las variedades tintas, que retroceden un 4,3% respecto al año pasado. Las blancas, en cambio, avanzan un 3%. El dato se refiere a la uva destinada a los vinos amparados por la denominación y mide la cosecha recogida, no el volumen final de vino elaborado ni su evolución comercial.
La campaña terminó el pasado 20 de octubre, tras 64 días de trabajo. La recogida había comenzado el 18 de agosto, una fecha que el propio Consejo Regulador sitúa como la más temprana registrada en la denominación. Ribera del Duero agrupa a más de 300 bodegas en la cuenca del Duero.
El organismo atribuye el menor volumen a una primavera y un verano con lluvias muy escasas, además de varios episodios de temperaturas altas, sobre todo en la recta final de la maduración. Aun así, añade que las reservas hídricas acumuladas en el suelo entre finales de 2025 y principios de 2026 ayudaron a mantener el viñedo hasta completar el ciclo.
Según trasladan desde la denominación, la campaña transcurrió en líneas generales sin algunos de los fenómenos que suelen causar daños en la zona, como las heladas de primavera o el granizo. Pese a la falta de agua y al calor del tramo final, viticultores y bodegas pudieron escalonar la recogida para esperar el punto de maduración buscado en cada parcela.
El Consejo Regulador señala también que las bayas presentaron un menor calibre. En términos enológicos, esa circunstancia aumenta la proporción de hollejo frente a la pulpa y puede aportar más concentración de color y estructura en los vinos. Sobre esa base, la denominación considera que la añada ha alcanzado una madurez fenólica muy satisfactoria.
En su valoración de la cosecha, Ribera del Duero prevé blancos y rosados con intensidad aromática y capacidad de evolución, y tintos con buena carga de color, estructura y aptitud para la guarda. La denominación añade que el resultado final dependerá de la evolución de las fermentaciones, de las decisiones de crianza en bodega y de las diferencias entre parcelas.
El balance de vendimia deja así una menor disponibilidad de uva para la nueva añada, sobre todo en tintas, en una de las denominaciones con más peso del vino español. La reducción es moderada en el total, pero marca una corrección respecto a 2025 después de una campaña adelantada y condicionada por la sequía y el calor.