La patronal británica del vino y los licores pide congelar impuestos tras la caída de ventas
Las ventas de vino cayeron un 8% y las de espirituosos un 15% en tiendas
martes 27 de octubre de 2026

La patronal británica Wine and Spirit Trade Association (WSTA) pidió este lunes, 26 de octubre, que el Gobierno del Reino Unido congele o rebaje los impuestos sobre el alcohol en los próximos Presupuestos de otoño, después de varios descensos en las ventas de vino y espirituosos desde 2023. La organización sostiene que las subidas fiscales aplicadas en estos años han elevado el precio final para el consumidor y han añadido presión a productores, importadores, distribuidores y comercios.
La petición llega tras la difusión de datos de NielsenIQ citados por la propia WSTA. Esas cifras recogen que el volumen de vino vendido en tiendas cayó un 8% en las 52 semanas hasta finales de marzo de 2026 si se compara con el mismo periodo de 2023. En el caso de los espirituosos, la bajada fue del 15%. La asociación utiliza esos datos para pedir un freno a nuevos incrementos tributarios y para defender que la vía actual está dañando la actividad del mercado.
El sistema vigente de imposición sobre el alcohol entró en vigor el 1 de agosto de 2023 y vinculó el impuesto del vino a su graduación alcohólica. Después llegaron otras dos alzas, en febrero de 2025 y en febrero de 2026. La WSTA sostiene que esa secuencia ha encarecido tanto la operativa de las empresas como la compra final para los hogares, en un momento en el que también han subido otros gastos ligados a la actividad comercial.
Según los cálculos de la asociación, en tres años y medio el impuesto sobre una botella de vino de 14,5% de alcohol habrá aumentado £1,20. En una botella de ginebra de 37,5%, la subida acumulada será de £1,38. Si se añade el IVA, esos incrementos equivalen, siempre según la WSTA, a £1,35 más en el precio de venta de la botella de vino y a £1,65 en la de ginebra.
La organización añade que, con el sistema revisado, un vino tinto de 14,5% se ha convertido en el vino con mayor carga fiscal de Europa. También afirma que el impuesto sobre los espirituosos y la cerveza embotellada ha subido más de un 18% desde los cambios introducidos en 2023. Esas comparaciones forman parte del argumentario con el que el sector busca que el Ejecutivo descarte nuevas alzas ligadas a la inflación.
Miles Beale, director ejecutivo de la WSTA, sostuvo que productores, vendedores y comercios de vino y espirituosos de todo el país tienen dificultades para absorber estas subidas y que muchos consumidores no pueden asumir el encarecimiento. A su juicio, otro aumento de impuestos añadiría más presión sobre las empresas y podría traducirse en más cierres.
La patronal no limita su petición a la fiscalidad sobre el alcohol. También cita el alza de las tasas empresariales y de los costes laborales como factores que pesan sobre las cuentas del sector. Con ese panorama, defiende que congelar o rebajar el impuesto podría ayudar a recuperar ventas, aliviar el precio al público e incluso elevar la recaudación del Tesoro al favorecer un mayor movimiento comercial.
El debate va más allá del consumo interno británico. El Reino Unido es un mercado de gran tamaño para operadores de bebidas alcohólicas, y una combinación de menor demanda y mayor carga fiscal puede afectar a exportadores, importadores y distribuidores que trabajan con vino, cerveza y licores en ese país. Si se mantiene esa tendencia, el ajuste no se quedaría solo en las estanterías de las tiendas, sino que podría trasladarse a pedidos, márgenes y planificación comercial en toda la cadena.