Washington reajusta su industria del vino y la cerveza por el menor consumo de alcohol

El auge de opciones sin alcohol, los aranceles y la inflación agravan el exceso de oferta

jueves 22 de octubre de 2026

Compártelo

Leído › 908 veces

Washington reajusta su industria del vino y la cerveza por el menor consumo de alcohol

Las industrias de la cerveza y el vino del estado de Washington están ajustando su oferta ante un cambio de hábitos de consumo en Estados Unidos, la presión de los aranceles y la inflación, y un exceso de producción que ya no encuentra la misma demanda que durante la pandemia.

La moderación en el consumo de alcohol está detrás de buena parte de ese giro. Una encuesta de Gallup publicada el año pasado situó en el 54% la proporción de estadounidenses que afirma beber alcohol, la cifra más baja de la serie por segundo año consecutivo. Entre los menores de 35 años, solo la mitad dijo consumir alcohol, aunque sea de forma ocasional.

Ese cambio se ha ido asentando desde la pandemia. Durante aquellos años, con más consumo en casa, bodegas y cerveceras ampliaron capacidad para atender una demanda al alza. Después, el mercado se enfrió. A esa caída se sumó el efecto de un informe de la Organización Mundial de la Salud publicado en 2023, que sostuvo que no existe una cantidad segura de consumo de alcohol.

Chris Stone, subdirector de la Washington State Wine Commission, afirma que el ajuste no es exclusivo de ese estado. En sus palabras, existe un exceso de oferta de vino a escala internacional ligado al menor interés de los consumidores jóvenes. Stone añade que las guerras comerciales y los aranceles también han frenado el negocio exterior y pone un ejemplo directo: Canadá, que había sido el principal mercado de exportación del vino de Washington, ha dejado de tener el peso que tenía hasta ahora.

La parte más golpeada, explica Stone, es la del vino más asequible, en la franja de 10 a 15 dólares por botella. Ese segmento dependía de volúmenes altos y de un consumo más frecuente. Con menos compras entre los clientes jóvenes y con menos presencia del consumo diario, buena parte de esa producción ha perdido salida.

En cambio, los vinos de gama alta aguantan mejor. Stone sitúa el mejor comportamiento en las botellas de 50 dólares o más. Se trata de una categoría con menos volumen, pero con una demanda que, a su juicio, sigue funcionando bien.

Ese movimiento hacia precios más altos ha ayudado a DeLille Cellars, una bodega con vinos que se venden entre 40 y 160 dólares la botella. Su consejero delegado, Tom Dugan, afirma que la empresa se ha visto favorecida por esa preferencia por productos de mayor precio. La firma, además, ha abierto restaurantes de gama alta en sus instalaciones de Woodinville y en University Village, en Seattle.

La cerveza tiene menos margen para seguir ese mismo camino. El precio que el consumidor está dispuesto a pagar por una cerveza tiene un techo más bajo que en el vino. Aun así, las cerveceras cuentan con otra vía de adaptación: la cerveza sin alcohol y la de menor graduación.

Barry Chan, maestro cervecero y cofundador de Lucky Envelope, en el distrito cervecero de Ballard, en Seattle, señala que hay más interés por cervezas ligeras, que permitan beber con más moderación. También aprecia más demanda de las llamadas cervezas de graduación media, en la franja del 3% al 4%. Su empresa ya ha probado productos de ese perfil.

En un mercado que durante años estuvo muy marcado por las IPA potentes del noroeste del país, las referencias con menos alcohol y las versiones sin alcohol están ganando peso dentro del negocio cervecero de Washington. Para muchas fábricas, ese tipo de producto se está convirtiendo en una parte cada vez más útil de su cartera.

A esta transición se suma otra presión: el lineal de los supermercados ya no está ocupado solo por vino y cerveza. Los cócteles en lata, la sidra y otras bebidas han ampliado la oferta disponible para el consumidor. La inflación, además, eleva los costes de las empresas y reduce el margen de gasto de los hogares.

El ajuste tiene importancia económica para Washington. El vino y la cerveza mueven miles de millones de dólares en el estado y dan empleo a decenas de miles de personas. Washington figura entre los cinco estados de Estados Unidos con más cerveceras artesanales y ocupa el segundo puesto en producción de vino, solo por detrás de California.

Los datos del viñedo ya reflejan la magnitud del cambio. La Washington State Wine Commission cifra la superficie cultivada en viñedo en una caída desde unas 60.000 acres hasta 35.000 en los dos últimos años. Las explotaciones de lúpulo pasan por una reducción parecida y varias cerveceras ya han cerrado.

Pese a ello, desde el propio sector no todos interpretan el momento como el inicio de una caída brusca. Stone considera que se parece más a una corrección o una estabilización tras una etapa de expansión rápida. A su juicio, si se mira un periodo largo, este tipo de reajuste entra dentro de lo normal después de años de fuerte crecimiento.

Lo que está ocurriendo en Washington puede servir como señal para otras empresas de bebidas alcohólicas dentro y fuera de Estados Unidos. En un estado con gran peso en vino y cerveza, la combinación de consumo más moderado, más opciones sin alcohol y más presión entre categorías apunta a cambios que otras compañías podrían verse obligadas a considerar si la misma pauta se consolida en otros mercados.

¿Te gustó el artículo? Compártelo

Leído › 908 veces

Cookies

Utilizamos cookies y otras tecnologías para que el sitio funcione, analizar su uso y ofrecer contenidos externos. Puedes aceptar, rechazar o configurar las cookies opcionales.

Política de cookies