Italia cierra el año con 8.000 millones en exportaciones de vino tras caer un 3,7%
La caída del valor supera a la del volumen con menor ingreso medio por unidad
jueves 10 de septiembre de 2026

Italia cerró 2025 con 8.000 millones de euros en exportaciones de vino, un 3,7% menos en valor y un 1,9% menos en volumen que en 2024, de acuerdo con los datos de CREA presentados este jueves, 10 de septiembre. El retroceso contrasta con el máximo exportador del conjunto agroalimentario italiano en ese mismo año.
Tomando como base ese total anual, y dado que la cifra de 2025 está redondeada, el nivel comparable de 2024 se situaría en torno a 8.307 millones de euros. La diferencia equivale a unos 307 millones menos de facturación exterior. La distancia entre la caída del valor y la del volumen apunta, además, a una rebaja del ingreso medio por unidad exportada. A partir de esas tasas, esa corrección rondaría el 1,8%.
El vino envasado siguió concentrando la mayor parte del negocio exterior, con 7.600 millones de euros. El granel aportó 389 millones. La suma no coincide de forma exacta con el total anual por el redondeo de las cifras agregadas. En cualquier caso, el reparto mantiene el peso del producto envasado dentro de la oferta italiana en los mercados internacionales.
Entre las categorías recogidas por CREA, los espumosos con denominación de origen protegida distintos de Prosecco alcanzaron 1.860 millones de euros. En ese grupo, el valor bajó un 1,7%, mientras el volumen subió un 2,3%. Esa diferencia sugiere una menor facturación media por unidad, aunque la categoría mantuvo avance en cantidad.
La evolución fue peor en los tintos y rosados DOP envasados. Sus ventas al exterior cayeron un 6,7% en valor y un 1,9% en volumen. Los blancos DOP siguieron otra trayectoria: subieron un 0,9% en valor y un 1,5% en volumen. El contraste entre unas familias y otras muestra un año desigual dentro del vino con denominación, con más apoyo en los blancos y más corrección en tintos y rosados.
Estados Unidos, uno de los principales mercados para Italia, registró un descenso del 8,8% en valor y del 5,9% en volumen. Si se comparan ambas tasas, el valor unitario implícito de las ventas a ese país habría bajado alrededor de un 3,1%. El ajuste en ese destino fue, por tanto, más intenso que el promedio del conjunto de las exportaciones italianas de vino.
Ese comportamiento aporta una pista sobre lo ocurrido en 2025. Cuando la facturación cae más que las cantidades, el sector ingresa menos por cada unidad expedida. Esa diferencia puede estar relacionada con precios más bajos, con una composición de ventas orientada a referencias de menor precio o con el efecto de la divisa en los mercados exteriores.
Los datos de CREA sitúan así al vino en una posición distinta a la del resto del sector agroalimentario italiano. Mientras la alimentación y la bebida en su conjunto marcaron un máximo exportador, el vino restó valor y también volumen. Dentro de ese balance, los blancos DOP fueron la principal excepción entre las grandes categorías citadas, y los espumosos DOP distintos de Prosecco lograron aumentar las cantidades enviadas pese al descenso de la facturación.