La vitivinicultura de Puglia exige un plan extraordinario por 4,28 millones de hectolitros en bodega
El sector teme más presión sobre los precios en plena vendimia con una cosecha prevista un 10% mayor
martes 8 de septiembre de 2026

Confagricoltura Puglia y Coldiretti Puglia reclamaron este martes, 8 de septiembre, un plan extraordinario para la vitivinicultura de la región ante el volumen de vino inmovilizado en bodega y la debilidad del mercado. Las dos organizaciones sitúan el problema en plena vendimia de 2026, que llega con buenas perspectivas de calidad y, en la estimación de Coldiretti, con una producción un 10% superior a la de la campaña anterior.
El dato que ha activado las peticiones es el nivel de existencias. Según el informe “Cantina Italia” del ICQRF, a cierre del 31 de julio Italia acumulaba 42,6 millones de hectolitros de vino, un 6,9% más que en 2025. En Puglia, el volumen rondaba los 4,28 millones de hectolitros, algo más del 10% del total nacional. Coldiretti concreta esa cifra en 4.286.827 hectolitros todavía presentes en las bodegas de la región. Para ambas organizaciones, esa acumulación presiona los precios y limita la liquidez de las empresas justo cuando entra nueva uva en las instalaciones.
La cuestión no afecta solo a los viticultores. Un excedente de este tamaño en una zona con el peso de Puglia puede repercutir en la financiación bancaria, en la compra de uva, en la planificación comercial de las bodegas y en la gestión de stocks de operadores del sector de bebidas. También puede reabrir el debate sobre qué instrumentos europeos y nacionales conviene activar cuando el mercado no absorbe toda la oferta.
Confagricoltura Puglia trasladó sus peticiones al subsecretario de Agricultura, Soberanía Alimentaria y Bosques, Patrizio Giacomo La Pietra. La organización plantea liquidez inmediata para las empresas con más tensión financiera y una gestión selectiva de los excedentes, con medidas como la destilación de crisis para categorías concretas de vino. A esa propuesta suma el almacenamiento privado y pide que ambas actuaciones se financien con la reserva agrícola europea o con fondos nacionales y regionales, sin restar recursos a la OCM del vino destinados a promoción, inversión y reestructuración.
Otro de los puntos de Confagricoltura es la actualización gráfica del registro vitícola regional. La entidad considera que los retrasos del sistema nacional Sian impiden trabajar con una base fiable sobre hectáreas, variedades y regularidad de los viñedos. Por eso propone que la Región active con recursos propios esa revisión, como ya han hecho, recuerda la organización, Véneto, Toscana y Piamonte. A su juicio, contar con un mapa preciso del viñedo es una condición básica para programar la producción futura y separar con claridad las plantaciones regulares de las irregulares.
En el plano comercial, Confagricoltura también pide recuperar la prenda rotativa para que las existencias sirvan como garantía ante la banca y ayuden a mejorar la liquidez. En materia de calidad y legalidad, reclama aplicar sin excepciones el límite de 300 quintales por hectárea para los vinos comunes y reforzar los controles contra la vinificación ilegal de uva de mesa, incluso con una unidad específica junto a las fuerzas de seguridad. La organización sostiene que producir por encima de los topes autorizados o transformar uva de mesa en vino de forma ilegal deprime los precios y perjudica a los operadores que cumplen las normas.
Su presidente, Antonello Bruno, defiende además una comunicación pública sobre el vino que lo asocie al consumo moderado y a la dieta mediterránea. A su juicio, parte de la percepción del producto, sobre todo entre los consumidores jóvenes, se ha visto alterada en los últimos años por mensajes alarmistas.
La Pietra respondió que el Gobierno italiano mantiene al vino entre sus prioridades dentro del agroalimentario. El subsecretario recordó las campañas de promoción, un nuevo instrumento para la gestión de fitopatías, las inversiones en enoturismo, la regulación de los vinos desalcoholizados, el etiquetado para la exportación y la nueva ley de sanciones en el sector agroalimentario. En su valoración, ese marco refuerza la lucha contra el fraude y contra el uso de referencias que evocan a Italia sin corresponder al origen real del producto.
Sobre una posible reducción del viñedo para contener la oferta, La Pietra admitió que el arranque tendría impacto en el territorio y no reúne el apoyo unánime del sector. Por eso defendió seguir orientando la vitivinicultura hacia más calidad, mejor producción y mayor presencia en los mercados, en lugar de apoyarse de entrada en una reducción de superficie.
Coldiretti Puglia llevó por su parte al comité vitivinícola regional un plan extraordinario con varias líneas de actuación. La primera es la creación urgente de un catastro vitivinícola que permita conocer con precisión superficies, variedades, producciones, potencial productivo y características de cada zona. La organización entiende que sin esa base de datos no es posible ajustar la oferta a la realidad del mercado ni ordenar el viñedo de la región.
La segunda medida es un programa de arranque voluntario para viñedos que ya no resultan viables desde el punto de vista económico. Coldiretti considera, sin embargo, que esa política solo tendría sentido si se acompaña de la suspensión del aumento anual del 1% de la superficie vitada. Su presidente, Alfonso Cavallo, ve incoherente incentivar el arranque y mantener al mismo tiempo un mecanismo que añade nuevas hectáreas cada campaña.
Coldiretti reclama también una destilación de crisis con financiación suficiente para retirar parte del excedente. La organización sostiene que, con más de 4,2 millones de hectolitros de la campaña anterior aún en bodega, esa medida ayudaría a reequilibrar el mercado y a evitar que el ajuste vuelva a recaer sobre los viticultores mediante precios que no cubren de forma adecuada su actividad.
El tercer bloque del plan apunta a Bruselas. El director de Coldiretti Puglia, Pietro Piccioni, pide revisar la OCM del vino, cuyo diseño lleva 24 años casi sin cambios. A su juicio, ese marco ya no responde al mercado actual, a la evolución del consumo, a los costes de producción, a los canales comerciales ni a las formas de comunicación. Junto a esa reforma, la organización solicita un plan de promoción para apoyar el consumo y reforzar el vínculo entre vino, territorio, agricultura y calidad.
Las peticiones llegan con la vendimia ya en marcha y con las bodegas obligadas a hacer sitio a la nueva producción. En una región con un peso relevante en el vino italiano, la evolución de las existencias durante las próximas semanas puede influir en las compras de uva, en los contratos de almacenamiento y en las decisiones financieras de una parte amplia de la cadena vitivinícola.