El Oktoberfest de Múnich bate su récord histórico con 7,4 millones de visitantes
La fiesta superó su anterior máximo pese a celebrarse durante menos jornadas
lunes 5 de octubre de 2026
El Oktoberfest de Múnich ha cerrado su 191ª edición con cifras récord. El balance provisional difundido el pasado 4 de octubre, cuando aún quedaban las últimas horas de actividad, sitúa la asistencia en 7,4 millones de personas durante 16 días. Nunca antes habían acudido tantos visitantes a la mayor fiesta de la cerveza del mundo.
La cifra supera el máximo anterior, fijado en 7,2 millones en 2023. La comparación tiene un matiz: aquella edición duró 18 días por la ampliación ligada a un festivo. Este año, con dos jornadas menos, el recinto de la Theresienwiese ha rebasado ese listón. La administración municipal atribuye parte del aumento al buen tiempo, con muchos días soleados y temperaturas de final de verano, y también a la campaña para repartir mejor la afluencia entre semana.
Dominik Krause, alcalde de Múnich, afirmó que ha sido su primer Oktoberfest al frente del consistorio y lo definió como una edición “pacífica, tranquila y de buen humor”. Christian Scharpf, director del festival, también hizo una valoración positiva del desarrollo del evento.
El ritmo de entradas ya apuntaba a un cierre récord desde la primera semana, cuando habían pasado por el recinto 3,8 millones de personas. La jornada infantil de la segunda semana registró un 57% más de asistentes que en 2025. La mayor parte del público siguió llegando de la propia ciudad de Múnich y de su entorno, mientras que entre los visitantes internacionales sobresalieron los procedentes de Estados Unidos, Italia y Austria. En la Oide Wiesn, el espacio dedicado al formato más tradicional de la fiesta, acudieron 447.000 personas, frente a las 360.000 del año pasado.
El tirón de público también se dejó notar en el consumo. La Asociación de Cerveceras de Múnich cifra en 6,7 millones las jarras de un litro de cerveza servidas, el equivalente a 67.000 hectolitros. Son un 2,7% más que en 2025, cuando se despacharon unas 6,5 millones. En un festival que funciona como escaparate internacional para la cerveza y la hostelería, este tipo de datos suele usarse además como termómetro de la demanda y de los cambios de hábito del consumidor.
Una de las variaciones más claras apareció en las bebidas sin alcohol. La organización cifra en un 10% el aumento de este segmento y apunta que la cerveza sin alcohol avanzó un 10,7%. También subió la cerveza de trigo, con un 12,6% más. Entre las mezclas, tuvo buena acogida el “saures Radler”, una combinación de cerveza y agua. En alimentación, los grandes operadores de las carpas informaron de un alza de entre el 2% y el 3%, con una recuperación del consumo del pollo asado tras varios años de descenso. Para fabricantes, distribuidores y empresas de hostelería, esta evolución puede ofrecer pistas sobre una demanda cada vez más abierta a opciones sin alcohol incluso en citas muy ligadas a la cerveza tradicional.
La fuerte afluencia obligó a tomar medidas puntuales en los accesos. El pasado 3 de octubre entraron tantos visitantes que la organización pidió a la población que no se desplazara temporalmente a la Theresienwiese, y varias entradas tuvieron que cerrarse durante un tiempo. Una situación parecida ya se había producido el sábado intermedio de la fiesta. Scharpf aseguró que el plan de seguridad reforzado funcionó y citó como elementos útiles la nueva central de seguridad, la videovigilancia mejorada, el sistema de observación de flujos de público y la tecnología de inteligencia artificial instalada este año. También señaló la mejora de la comunicación entre la organización, la policía, los bomberos, los servicios sanitarios y la seguridad privada.
Pese a esa valoración, la edición quedó marcada por dos accidentes laborales. El 21 de septiembre murió un trabajador del Freefall Tower Hangover tras ser golpeado por una góndola. El pasado 4 de octubre, un empleado de 47 años y nacionalidad rumana resultó herido grave en la Oide Wiesn al ser alcanzado por una atracción de columpio con forma de barco. El portavoz de la policía de Múnich, Thomas Schelshorn, señaló que el hombre se encontraba en una zona a la que no debía acceder.
Fuera de esos sucesos, Schelshorn describió el ambiente como “pacífico y en su mayor parte relajado”. La policía contabilizó 1.851 intervenciones y 854 delitos, frente a los 748 del año anterior. El portavoz atribuyó el aumento a la mayor asistencia y al repunte de los delitos relacionados con drogas, sobre todo cocaína, un ámbito en el que este año hubo más controles.
Las denuncias por delitos sexuales ascendieron a 80, ocho más que en 2025. De ellas, 52 corresponden a acoso sexual. En cinco casos se investiga una posible violación, la misma cifra que el año pasado, de acuerdo con la policía.
La asistencia sanitaria también marcó un máximo. La ambulancia Aicher informó de que hasta el mediodía del pasado 4 de octubre había atendido a unas 8.400 personas en la estación médica del recinto, casi 300 más que en 2023, que era el año con más intervenciones hasta ahora. El servicio de emergencias vinculó ese volumen al récord de visitantes. Un 40% de los pacientes necesitó ayuda solo por intoxicación etílica. El valor más alto medido fue de 3,8 gramos de alcohol por litro de sangre, aunque los sanitarios precisaron que no tiene por qué ser el mayor caso real, ya que para hacer la prueba el paciente aún debe poder soplar en el aparato.