Martes 28 de Abril de 2026
El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero ha publicado este martes, 28 de abril, una tribuna institucional en las páginas de opinión de El Norte de Castilla en la que pide ordenar la convivencia entre el viñedo y la ganadería porcina intensiva en Castilla y León.
El texto, firmado por su presidente, Enrique Pascual, responde al debate abierto en los últimos días sobre la presencia de explotaciones intensivas en el territorio de la denominación. La tribuna lleva por título Lo que está en juego en la Ribera del Duero y plantea que la cuestión no debe leerse como un choque entre dos sectores primarios, sino como un asunto de ordenación del territorio y de adaptación de la normativa ambiental autonómica al estándar que ya aplican otras comunidades y otros países europeos.
El Consejo Regulador recuerda que una Denominación de Origen Protegida es una figura jurídica ligada a un territorio concreto, reconocida por el Reglamento (UE) 1151/2012. En ese marco, subraya que la marca Ribera del Duero no puede deslocalizarse y que su protección depende de las condiciones del espacio en el que se produce.
En la tribuna, Pascual señala también que el Decreto-Ley 4/2020 de Castilla y León permite instalar explotaciones porcinas de hasta dos mil animales mediante un procedimiento de Comunicación Ambiental que ha sustituido, para ese umbral, a la Evaluación de Impacto Ambiental completa. A partir de ahí, el Consejo Regulador plantea que esa regulación debe revisarse para reforzar la protección del territorio amparado por la denominación.
La petición se concreta en cinco puntos. El primero es recuperar la Evaluación de Impacto Ambiental completa para las instalaciones ganaderas intensivas. El segundo, realizar una evaluación acumulativa de los impactos sobre el conjunto del territorio protegido por la denominación. El tercero, fijar distancias mínimas objetivables entre las instalaciones intensivas y la superficie inscrita en la denominación. El cuarto, aplicar con rigor la norma UNE-EN 13725 sobre olfatometría dinámica. Y el quinto, proteger de forma efectiva los acuíferos declarados vulnerables a nitratos en la comarca.
La tribuna insiste en que la discusión no debe plantearse como una batalla entre actividades económicas, sino como una cuestión de convivencia territorial y de cumplimiento de las normas ambientales. En ese sentido, el presidente del Consejo Regulador sostiene que la Ribera del Duero necesita una regulación que tenga en cuenta el valor del viñedo, la protección comunitaria de la denominación y la presión que pueden ejercer determinadas instalaciones sobre el entorno.
El texto concluye con una frase que resume la posición de la entidad: «La Ribera del Duero no es un campo de batalla. Es un territorio con nombre propio, con protección comunitaria y con una responsabilidad colectiva por delante».
El artículo íntegro puede consultarse en elnortedecastilla.es.