Martes 07 de Abril de 2026
El próximo 18 de abril, la bodega Michele Chiarlo presentará la añada 2022 de su Barolo DOCG Cerequio, marcando así la trigésima edición de este vino procedente de una de las colinas más reconocidas del Piamonte italiano. La familia Chiarlo produce este Barolo únicamente en años que consideran adecuados para el viñedo, lo que ha dado lugar a una secuencia de treinta cosechas desde 1988. Esta decisión responde a un enfoque selectivo y coherente, centrado en preservar la identidad del viñedo Cerequio a lo largo del tiempo.
Cerequio se sitúa entre los municipios de La Morra y Barolo, en una zona incluida en el núcleo protegido por la UNESCO como parte del paisaje vitivinícola de Langhe-Roero y Monferrato. El viñedo se extiende sobre unas 24 hectáreas, con altitudes que oscilan entre los 280 y los 420 metros. Su morfología es regular y recuerda a un anfiteatro natural, protegido del viento y con suaves pendientes. El suelo pertenece a la formación Tortoniana, compuesto por margas calcáreo-arcillosas de origen marino, con un pH alcalino y una concentración de magnesio hasta cuatro veces superior a la media de la denominación Barolo. Esta característica contribuye al desarrollo de notas aromáticas como menta y eucalipto, además de aportar estructura tánica al vino.
En el viñedo, el trabajo se basa en una selección continua: poda medida, aclareos sucesivos para lograr una maduración óptima y vendimia manual. En bodega, la fermentación se realiza en tinas de roble de 55 hectolitros durante unos 20 días con remontados suaves mediante ducha. La fermentación maloláctica tiene lugar en depósito y el vino envejece dos años en grandes toneles de roble antes de pasar al menos entre 12 y 18 meses en botella.
La añada 2022 estuvo marcada por un invierno suave y seco, seguido de una primavera y verano calurosos con escasas precipitaciones. La vegetación avanzó unas dos semanas respecto a lo habitual. La gestión precisa del viñedo permitió mantener frescura en las uvas, que se vendimiaron entre el 20 y el 26 de septiembre. El resultado es un Barolo que refleja fielmente el carácter del viñedo: aromas amplios con fruta madura, menta y eucalipto; en boca muestra estructura equilibrada y taninos elegantes.
Junto a Michele Chiarlo, otros productores conocidos como Roberto Voerzio, Gaja, Vietti o Damilano también elaboran vinos en Cerequio. Sin embargo, la familia Chiarlo ha profundizado su vínculo con este lugar no solo a través del vino sino también mediante la restauración del pequeño núcleo rural situado en el centro del viñedo. Allí han creado Palás Cerequio, un alojamiento dedicado al Barolo que ocupa un complejo del siglo XVIII restaurado para ofrecer once suites inspiradas tanto en residencias piamontesas clásicas como en estilos contemporáneos.
Palás Cerequio alberga además una colección de más de 6.000 botellas históricas de Barolo y documentos relacionados con la denominación. Las instalaciones incluyen obras del artista Giancarlo Ferraris y espacios como el Sky Bar, desde donde se puede observar el anfiteatro natural del viñedo mientras se degustan diferentes añadas.
La presentación de la añada 2022 supone para Michele Chiarlo no solo un repaso a tres décadas de trabajo selectivo sobre un mismo viñedo sino también una oportunidad para mostrar cómo la identidad del lugar puede mantenerse reconocible incluso ante condiciones climáticas muy distintas año tras año. Según Stefano Chiarlo, cada cosecha aporta matices nuevos pero siempre dentro de una línea común que define al Cerequio.
La experiencia propuesta por la familia Chiarlo va más allá del vino e invita a conocer el territorio a través del paisaje, la arquitectura y la cultura local. De esta forma buscan que visitantes y aficionados puedan comprender mejor qué significa habitar un gran viñedo como Cerequio y cómo su historia sigue viva tanto en cada botella como en el entorno que lo rodea.