Jueves 05 de Febrero de 2026
El sector vitivinícola de Estados Unidos está adoptando nuevas medidas para reducir las emisiones de carbono, según se puso de manifiesto en un encuentro reciente celebrado en la bodega St. Supery, en Rutherford, California. El evento fue organizado por International Wineries for Climate Action (IWCA), una organización fundada hace seis años por Jackson Family Wines y la española Familia Torres. IWCA agrupa actualmente a 176 bodegas de 15 países, responsables del 3,5% de la producción mundial de vino.
La reunión reunió a productores y periodistas especializados para analizar acciones concretas que buscan disminuir el impacto ambiental del sector. Entre las iniciativas presentadas figura el uso de botellas más ligeras. Spottswoode Winery, ubicada en Napa Valley, ha reducido el peso de sus botellas en un 38%. Molly Sheppard, directora de estrategia de la bodega, explicó que esta decisión ha sido bien recibida por los clientes, quienes valoran la facilidad para transportar y almacenar los vinos.
El peso del vidrio es uno de los principales factores que contribuyen a las emisiones en la industria vinícola. Según datos compartidos durante el encuentro, el 85% de las emisiones asociadas a una bodega provienen del embalaje y el transporte, no del proceso de elaboración del vino. Reducir el peso de las botellas permite disminuir el consumo de combustible en toda la cadena logística, desde el fabricante del vidrio hasta el consumidor final.
Algunas bodegas han optado por informar abiertamente a sus clientes sobre estos cambios, mientras que otras han introducido las nuevas botellas sin anunciarlo previamente. Sean Carroll, responsable de comunicación de Jackson Family Wines, señaló que los consumidores valoran cada vez más la sostenibilidad y que estas medidas pueden influir positivamente en su percepción.
Además del cambio en el embalaje, las bodegas están implementando otras acciones para reducir su huella ambiental. En St. Supery, el 85% de los trabajadores del viñedo Dollarhide Ranch comparten coche gracias a un incentivo económico diario. Brooke Shenk, enóloga de la bodega, explicó que también han comenzado a reciclar el film plástico utilizado para envolver palets y han creado una red con otras bodegas para facilitar este proceso.
Otra medida novedosa es la recogida y reciclaje del soporte plástico (PET label release liner) utilizado en las etiquetas adhesivas de las botellas. Este material solía desecharse tras su uso, pero ahora varias bodegas y una cervecera local han conseguido reunir más de 110 toneladas para su reciclaje. También se están empezando a recoger guantes de nitrilo usados durante la vendimia para darles un nuevo uso.
IWCA se diferencia de otras organizaciones por centrarse exclusivamente en la reducción directa de emisiones y exigir verificación externa a sus miembros. No promueve la compra de compensaciones ni utiliza etiquetas comerciales para identificar los vinos producidos bajo estos criterios.
Tori Williams, directora general de Frog’s Leap Winery, subrayó que muchas de estas acciones no tienen un impacto directo en las ventas ni se utilizan como argumento comercial. John Williams, fundador de la misma bodega, recordó que este tipo de iniciativas recuerdan al inicio del movimiento ecológico: una comunidad convencida de la necesidad de cambiar sus prácticas por motivos medioambientales.
Katie Jackson, impulsora principal del proyecto desde Jackson Family Wines, afirmó que el objetivo es servir como ejemplo no solo para otras bodegas sino también para otros sectores productivos. La organización busca demostrar que es posible reducir emisiones sin recurrir a compensaciones externas y con beneficios económicos asociados al ahorro en gestión de residuos y transporte.
La sensibilidad del sector vitivinícola ante los efectos del cambio climático impulsa a muchas bodegas a adoptar estas medidas como parte fundamental para garantizar su futuro y el del entorno donde desarrollan su actividad.