La Ruta del Vino de La Mancha reivindica su cocina tradicional y el maridaje con vinos locales

Miércoles 07 de Mayo de 2025

Morteruelo, pisto, gachas y migas protagonizan experiencias gastronómicas que unen historia, cultura y productos autóctonos en la región manchega

La Mancha, situada en el corazón de España, mantiene una tradición culinaria que se remonta a siglos atrás. Sus recetas más conocidas siguen presentes en la mesa y forman parte de la identidad de la región. El miércoles 7 de mayo de 2025, la Ruta del Vino de La Mancha invita a conocer cuatro platos emblemáticos que muestran la unión entre gastronomía y vino en este territorio.

Morteruelo

El morteruelo es uno de los platos más antiguos documentados en la zona. Los primeros registros escritos datan del siglo XV. Se trata de una preparación a base de hígado de cerdo cocido, pan y carnes de caza como perdiz, codorniz, gallina, liebre o conejo. Las especias como el clavo, el tomillo y la pimienta completan el sabor. Su textura recuerda a un paté espeso y su elaboración requiere tiempo y paciencia. El morteruelo se sirve caliente y suele acompañarse con vinos tintos locales, que ayudan a equilibrar la intensidad del plato.

Pisto Manchego

El pisto manchego es otro referente gastronómico. Este sofrito de verduras tiene como base principal el tomate y el pimiento, aunque admite variantes con cebolla, calabacín, berenjena o incluso huevo. En ocasiones se le añade jamón o chorizo, pero su esencia es vegetal. El pisto se consume durante todo el año y su sencillez lo ha convertido en un plato popular tanto dentro como fuera de España. Los vinos blancos y tintos jóvenes de La Mancha suelen acompañar este plato, realzando los sabores frescos de las hortalizas.

Gachas de Tomelloso

Las gachas representan la cocina rural más tradicional. Esta receta utiliza harina de almortas, ajo, pimentón dulce, panceta y chorizo. Se cocina lentamente en una sartén llamada perol y se sirve con pan duro para mojar. Las gachas han sido alimento básico para pastores y agricultores desde hace siglos. Hoy en día se preparan tanto en fiestas populares como en restaurantes de la Ruta del Vino de La Mancha. Algunas versiones modernas incorporan verduras para adaptarse a diferentes gustos.

Migas de Pastor

Las migas de pastor tienen un origen que se remonta al Imperio Romano. En aquella época ya se utilizaba pan empapado frito como base para diferentes platos. Durante la ocupación musulmana se introdujeron nuevas técnicas culinarias y surgió el tharid, un guiso con pan migado que influyó en las actuales migas manchegas. A partir del siglo XIX se añadieron ingredientes como huevo, patata, chorizo o panceta. En época de vendimia es habitual incorporar uvas frescas para aportar dulzor al conjunto. Las migas forman parte indispensable de las celebraciones rurales y suelen servirse junto a vinos tintos jóvenes.

La Ruta del Vino de La Mancha agrupa restaurantes y bodegas que ofrecen experiencias gastronómicas centradas en estos platos tradicionales. A lo largo del año se organizan romerías y fiestas donde los visitantes pueden conocer la historia y los sabores auténticos de la región. El turismo del vino permite descubrir cómo los productos locales han evolucionado desde tiempos del Imperio Romano hasta hoy, manteniendo siempre el vínculo entre campo, cocina y vino.

Don Quijote sigue siendo el embajador más conocido de La Mancha y su figura está presente en eventos como Sabor Quijote, celebrado en Campo de Criptana por iniciativa de la Diputación de Ciudad Real. Estas actividades buscan poner en valor el patrimonio culinario manchego y acercar sus recetas a nuevos públicos.

La Mancha cuenta con el mayor viñedo del mundo en extensión. Las bodegas locales elaboran vinos que acompañan cada plato típico y permiten apreciar todos sus matices. El turismo del vino ofrece una oportunidad para conocer no solo los sabores sino también las tradiciones que han dado forma a esta tierra durante siglos.