El oasis de Madrid donde septiembre se alarga al sol entre gildas, croquetas y jamón ibérico

El Rincón de Vespok aprovecha los últimos días de verano con un aperitivo sin prisas en su terraza de Puerta de Hierro

jueves 17 de septiembre de 2026

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El oasis de Madrid donde septiembre se alarga al sol entre gildas, croquetas y jamón ibérico

Septiembre es quizá uno de los mejores meses para recuperar uno de esos pequeños placeres que Madrid sabe hacer especialmente bien: el aperitivo largo al sol. Y en El Rincón de Vespok la propuesta pasa por hacerlo con gildas, anchoas, boquerones, croquetas, tortilla, ensaladilla, jamón ibérico o piparras, en una terraza donde el picoteo puede terminar convirtiéndose, casi sin darse cuenta, en comida y sobremesa.

Un tapeo reconocible, sin demasiadas vueltas y pensado para compartir, que encaja con la forma de cocinar de El Rincón de Vespok: producto seleccionado, elaboraciones honestas y una cocina en la que el ingrediente está por delante del artificio. Una filosofía que el restaurante mantiene desde su apertura en 2015 y que encuentra en el aperitivo una de sus expresiones más naturales.

Porque aquí el aperitivo no es simplemente lo que ocurre antes de comer. Es parte del plan. Y septiembre, con sus días todavía largos y temperaturas que invitan a seguir comiendo fuera, ofrece la excusa perfecta para recuperarlo y dejar que la sobremesa se alargue sin mirar demasiado el reloj.

UN OASIS GASTRONÓMICO SIN SALIR DE MADRID

En Puerta de Hierro, rodeado de vegetación y a solo 20 minutos del centro, El Rincón de Vespok consigue algo poco habitual: desconectar del ritmo de Madrid sin necesidad de salir de la ciudad. Su terraza, escondida entre árboles y alejada del ruido, convierte el restaurante en ese pequeño oasis al que escapar cuando todavía quedan ganas de comer al aire libre.

Aquí el plan puede empezar al sol y construirse sobre la marcha. Una gilda lleva a una croqueta, la croqueta a la ensaladilla y, cuando alguien pide otra ronda, el aperitivo hace tiempo que ha dejado de ser solo el aperitivo. La terraza invita precisamente a eso: a que el tapeo se alargue, la conversación también y la mesa vaya encontrando su propio ritmo.

Y cuando los platos empiezan a desaparecer, tampoco hay demasiadas razones para levantarse. La amplia bodega y la propuesta de coctelería de El Rincón funcionan como una extensión natural del plan, haciendo que aquello que empezó con algo para picar pueda continuar entre vinos, copas y una sobremesa sin demasiada prisa.

Ahí está también parte del encanto de El Rincón: en dejar que el plan se construya sobre la marcha, sin horarios demasiado marcados ni necesidad de decidir de antemano cuándo termina. Y quizá por eso septiembre sea uno de los mejores momentos para descubrirlo. Madrid ha vuelto a la rutina, pero en este pequeño oasis todavía quedan muchas razones para seguir alargando el verano.

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