Moldavia vende al exterior el menor volumen de vino de la década

La caída del 16% se produce con precios medios al alza e impulso del brandy y los fortificados

jueves 17 de septiembre de 2026

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Moldavia vende al exterior el menor volumen de vino de la década

Los datos de la Oficina Nacional de la Viña y el Vino de Moldavia (ONVV), elaborados a partir de registros aduaneros, muestran un cambio en el perfil exportador del país en los ocho primeros meses de 2026. Entre enero y agosto, Moldavia vendió al exterior 68,6 millones de litros de productos del vino, entre granel y embotellado, por 129,3 millones de dólares y con destino a 67 países. Frente al mismo periodo de 2025, el volumen bajó un 16% y el valor retrocedió un 7%.

La diferencia entre ambos descensos sugiere que el sector está colocando menos litros, pero a un precio medio mayor. Esa brecha se aprecia con claridad en las principales categorías y apunta a una composición exportadora con más peso de productos de mayor valor unitario, un dato que puede influir en la negociación comercial y en la fijación de precios dentro del negocio de bebidas.

Los vinos tranquilos siguen siendo la base de las ventas exteriores moldavas. Representan el 78% del volumen exportado y el 61% del valor total. En este apartado, las ventas cayeron un 11% en valor, hasta 78,5 millones de dólares, y un 17% en volumen, hasta 53,6 millones de litros. Aun así, el precio medio del vino embotellado subió un 6%, hasta 2,11 dólares por botella, y el del granel avanzó un 10%, hasta 0,80 dólares por litro.

El vino espumoso también registró un mal ejercicio. El valor del producto embotellado descendió un 25%, hasta 3,3 millones de dólares, y el volumen bajó un 32%. Pese a esa caída, el precio medio aumentó un 10%, lo que refuerza la idea de que la corrección no afecta por igual a litros y facturación.

La excepción llegó con los vinos fortificados. Sus exportaciones subieron un 53% en valor y un 41% en volumen, hasta 7,9 millones de dólares y 3,3 millones de litros. Dentro de esta categoría, los fortificados embotellados avanzaron un 69% en valor. En sentido contrario, los vinos aromatizados y el vermú sufrieron el ajuste más fuerte del periodo, con una caída del 71% en valor, hasta 2,3 millones de dólares.

Otra de las palancas de la factura exterior fue el brandy, identificado en Moldavia como Divin. Esta categoría aumentó un 15% en valor, hasta 37,3 millones de dólares. El brandy embotellado elevó sus ventas un 66%, hasta 15,1 millones, aunque su precio medio por botella se redujo un 7%. Esa combinación apunta a un avance apoyado más en el número de unidades vendidas que en el precio.

Por áreas de destino, Europa se mantuvo como el principal mercado, con el 61% del valor exportado y 79,1 millones de dólares. Le siguió la Comunidad de Estados Independientes, con el 25% y 32,1 millones. Ambas zonas registraron descensos de un solo dígito. Los movimientos más amplios se produjeron fuera de esos dos bloques: África elevó sus compras un 60%, hasta 8,8 millones de dólares, mientras América retrocedió un 58%, hasta 5,1 millones, y Asia bajó un 23%, hasta 4,3 millones. Oceanía quedó prácticamente fuera del mapa comercial, con una caída del 94% y apenas 1.000 dólares.

La concentración geográfica sigue siendo alta. Los diez primeros destinos reúnen el 81% del volumen y también el 81% del valor exportado. Solo Rumanía absorbe el 33,6% del valor del vino embotellado y el 25,8% de su volumen. Tras ese mercado aparecen Nigeria, Polonia, Países Bajos y la República Checa entre los cinco primeros por valor, una combinación que mezcla compradores europeos habituales con una mayor presencia africana.

La serie de los últimos diez años refuerza esa lectura. El volumen exportado en el periodo de enero a agosto de 2026, con 68,6 millones de litros, es el más bajo del registro y queda muy por debajo de la media de la década, situada en 84,8 millones. Sin embargo, el valor de 129,3 millones de dólares todavía supera la media de diez años, de 112,8 millones. La distancia entre ambas magnitudes se ha ido ampliando desde el mínimo de 2022, tras una recuperación parcial en 2023 y 2024 y un nuevo retroceso en 2025 y 2026.

Para las bodegas y destilerías del país, los datos dibujan un mercado exterior más apoyado en categorías como el brandy y los vinos fortificados, mientras el vino tranquilo pierde litros y el vermú reduce peso. Para distribuidores e importadores, ese giro puede traducirse en una oferta moldava con menos volumen disponible y un valor unitario mayor, con África como uno de los mercados que más empujan ese cambio.

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