Italia adelanta la vendimia por el calor en una campaña llena de incertidumbre

La sequía altera los rendimientos, eleva el azúcar de la uva y amenaza la cosecha con tormentas y granizo

Miércoles 29 de Julio de 2026

Compártelo

Leído › 818 veces

Italia adelanta la vendimia por el calor en una campaña llena de incertidumbre

La vendimia de 2026 ha comenzado en Italia con diez días de adelanto por el efecto del calor, que ha acelerado la maduración de la uva y ha abierto una campaña marcada por la incertidumbre sobre los rendimientos. Coldiretti sitúa el arranque de la recogida en la bodega Defilippi I Gessi, en Oliva Gessi, dentro del Oltrepò Pavese, donde han empezado las labores sobre variedades blancas destinadas a espumosos.

La organización agraria señala que este adelanto se produce en un momento en el que la sequía complica cualquier previsión sobre el volumen final de la cosecha. A su juicio, pocas veces ha sido tan difícil calcular cuánta uva se recogerá, en una campaña que se prolongará durante casi cinco meses y que obligará a las bodegas a ajustar tiempos y decisiones técnicas a medida que avance la maduración en cada zona.

El calor y la falta de agua están elevando por ahora la concentración de azúcar en las uvas, un factor con efecto directo sobre el perfil de los vinos que se elaboren esta campaña. Coldiretti sostiene, al mismo tiempo, que el riesgo de mildiu parece contenido por ahora y que la calidad se anuncia muy buena en buena parte del país.

El inicio de la vendimia en el Oltrepò Pavese rompe con el calendario habitual de esa zona, donde las operaciones solían arrancar en los primeros diez días de agosto. Para Coldiretti, este cambio confirma que la alteración del clima se ha convertido en un elemento estructural para los viticultores italianos, que deben incorporarlo a su planificación empresarial.

La organización añade que en Toscana podría recogerse la uva Sangiovese hacia mediados de agosto, una fecha poco habitual para vinos tintos, cuya vendimia suele concentrarse entre septiembre, octubre y noviembre. Ese posible adelanto da una idea del alcance del cambio en una campaña que no avanza al mismo ritmo en todas las regiones, pero sí muestra una tendencia común hacia calendarios más tempranos.

A la presión del calor y la sequía se suma el riesgo de tormentas y granizo. Coldiretti afirma que ya se han registrado daños graves en viñedos del norte y del centro del país por episodios localizados de pedrisco. Esa amenaza mantiene abiertas muchas incógnitas sobre el resultado final de la cosecha, incluso en zonas donde el estado sanitario de la uva es bueno.

La evolución de esta vendimia importa también al sector de bebidas porque puede alterar el calendario de entrada de uva en bodega, condicionar compras y capacidad de elaboración y modificar tanto el volumen disponible como algunas características del producto final. En campañas con maduraciones adelantadas y niveles altos de azúcar, las decisiones sobre recolección y vinificación suelen tener más peso para bodegas y operadores.

Coldiretti encuadra además esta campaña en una situación económica complicada para el vino italiano. La organización reclama menos burocracia, apoyo a los mercados ya abiertos y trabajo comercial para entrar en otros nuevos, además de inversiones para relanzar un sector que también acusa cambios en los hábitos de consumo.

Según un análisis de Coldiretti, la burocracia resta 1.600 millones de euros al año a los productores. La organización añade que las existencias en bodega han aumentado un 6,7% en cantidad respecto al año anterior. A ello se suma el encarecimiento de energía, fertilizantes y materiales ligado a las tensiones geopolíticas.

Coldiretti cita datos del Centro Studi Divulga para cuantificar ese impacto. De acuerdo con esas cifras, la guerra en Irán ha supuesto un sobrecoste de 250 euros por hectárea para cada empresa por el aumento de los precios energéticos y de otros insumos. Al mismo tiempo, las exportaciones italianas de vino han bajado un 7% en valor en los cuatro primeros meses de 2026, con una caída del 15% en Estados Unidos por efecto de los aranceles aplicados por Donald Trump.

Otro problema para las empresas es la falta de mano de obra especializada para la recogida. Coldiretti reconoce avances ligados a la gestión de flujos laborales y a las medidas de protección frente a las altas temperaturas, pero asegura que muchas explotaciones siguen teniendo dificultades para encontrar personal cualificado para la vendimia.

Pese a ese escenario, el vino mantiene un peso central dentro del agroalimentario italiano. Coldiretti cifra el sector en 241.000 empresas vitivinícolas activas, una facturación cercana a 14.000 millones de euros y una superficie de 681.000 hectáreas. La organización añade que el 78% del viñedo está dedicado a producciones con indicación geográfica, dentro de un patrimonio varietal muy amplio basado en cientos de variedades autóctonas.

¿Te gustó el artículo? Compártelo

Leído › 818 veces