Tilda Swinton llevará al Guggenheim Bilbao una performance inspirada en Dom Pérignon

La obra House of Gestures se verá los días 5 y 6 de junio en el atrio del museo

Jueves 21 de Mayo de 2026

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Dom Pérignon presentará en el Guggenheim Museum Bilbao una performance co-creada por Tilda Swinton y Olivier Saillard, titulada House of Gestures, los días 5 y 6 de junio de 2026. La propuesta se desarrollará en el atrio del museo bilbaíno y estará abierta al público, que podrá registrarse previamente a través de la página web del Guggenheim Museum Bilbao.

La Maison sitúa esta colaboración dentro de su diálogo con creadores icónicos y la enlaza con el capítulo creativo Creation is an eternal journey, presentado en 2025. En esa línea, la firma invita ahora a Swinton, artista y performer, a desarrollar una obra original concebida en torno al gesto, la presencia y la transformación. La pieza se interpretará en colaboración inédita con el Guggenheim Museum Bilbao.

Según el material difundido por la marca, la performance y la serie de presentaciones han sido diseñadas por Olivier Saillard, curador y performer, e inspiradas en Dom Pérignon. La propuesta se plantea como una experiencia escénica en la que Swinton da forma a un lenguaje basado en actos gestuales rítmicos, que funcionan como una escritura propia y transforman el espacio del escenario en un lugar cargado de significado.

La relación entre Dom Pérignon y la creación artística aparece como uno de los ejes del proyecto. La Maison recuerda que en 2005 inició un diálogo a largo plazo con las artes y con el universo de la cultura pop, a través de co-creaciones con nombres como Karl Lagerfeld, David Lynch, Lenny Kravitz o Jean-Michel Basquiat. En 2026, ese recorrido incorpora a Swinton como una de las creadoras del nuevo capítulo creativo.

La artista, que ya había colaborado con la firma en el marco de Creation is an eternal journey, vuelve a trabajar con la Maison en una obra que pone el foco en la relación entre cuerpo, gesto, presencia y narrativa. El proyecto también entra en diálogo con la visión de Vincent Chaperon, chef de cave de Dom Pérignon.

El texto difundido por la compañía subraya además la importancia del lugar en su imaginario creativo. Dom Pérignon nace en una abadía benedictina fundada en el siglo VII en Hautvillers, considerado la cuna del Champagne, y la marca presenta ese enclave como un espacio definido por el encuentro entre espacio y tiempo. La abadía aparece descrita como el lugar por excelencia, y la peregrinación hasta Hautvillers como un camino de renacimiento.

Esa idea se traslada también a los vintages de la casa, definidos como assemblages de cientos de lugares procedentes de su viñedo. La firma cita nombres como Côte à bras, Chant de Linotte o Prières para explicar cómo esos espacios forman parte de los paisajes de las colinas de Champagne y de la organización del trabajo de los viticultores a lo largo de las estaciones. El vino, convertido después en champagne, madura durante casi una década en un diálogo entre tiempo, naturaleza y gesto humano.

En ese marco, House of Gestures se presenta como una obra inspirada en la relación de Dom Pérignon con el lugar. La performance, según la descripción facilitada, permitirá al público viajar a través del espacio y el tiempo para liberar emociones. Swinton ha explicado que con la performance le gusta crear una zona libre donde algo honesto y original pueda ocurrir y convertirse en una experiencia compartida en tiempo real. Añade que un gran champagne tiene mucho en común con esa idea, porque ambos están arraigados en el espacio y en una presencia auténtica, no en la representación ni en la interpretación.

La colaboración con Saillard vuelve a reunir a ambos creadores en una pieza que, según la Maison, convierte el espacio-tiempo de la performance en una expresión ritualizada de esa complejidad. Dom Pérignon establece un paralelismo con el ritual sensorial del encuentro con el champagne, que para la firma expresa la complejidad armónica de cada assemblage vintage y revela, a lo largo del espacio-tiempo de la degustación, el espíritu de la casa.

La marca cierra su presentación con la idea de que, ya sea a través de los lugares o del champagne, en el espacio de la performance como en la contemplación de la cata, emerge el resplandor sensible y humano de todo acto de creación. Con esta nueva colaboración, Dom Pérignon continúa amplificando y celebrando activamente las expresiones creativas.

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