El vino alemán pide al Parlamento retirar la subida fiscal prevista
Las organizaciones del sector alertan de la peor crisis en décadas por caída del consumo y altos costes
jueves 5 de noviembre de 2026
Las principales organizaciones del vino alemán reclamaron este martes, 3 de noviembre, en Berlín que el Parlamento retire la subida prevista de impuestos sobre los espumosos y las bebidas espirituosas y apruebe medidas de apoyo para un sector que, a su juicio, atraviesa una crisis profunda. El mensaje lo trasladaron el Deutscher Raiffeisenverband (DRV) y el Bundesverband Wein, Sekt und Spirituosen (BWS) durante un encuentro con diputados del Bundestag y con personal de grupos parlamentarios, oficinas políticas y representaciones regionales.
Jörg Migende, presidente del DRV, afirmó que la economía del vino en Alemania vive su situación más grave desde la Segunda Guerra Mundial. Atribuyó esa presión a varios factores al mismo tiempo: menor consumo de vino, contención del gasto por parte de los hogares, altos costes de producción y una fuerte presión internacional. Según expuso, esa combinación está afectando con fuerza a las cooperativas de viticultores y a sus socios, y en algunos casos pone en riesgo su viabilidad.
Migende añadió que la corta vendimia de 2026 puede acelerar la reordenación del sector. A su juicio, la cuestión ya no es si cambiarán las estructuras del viñedo alemán, sino de qué manera se hará ese ajuste. Para ello pidió perspectivas económicas, seguridad para planificar y normas públicas que permitan a las empresas adaptarse. Entre las medidas que el DRV considera útiles citó el apoyo al intercambio voluntario de parcelas para mantener zonas de viñedo continuas, la parada temporal de superficies de viña para aliviar el mercado y, a más largo plazo, primas de arranque para quienes decidan salir del cultivo de forma socialmente asumible.
El dirigente del DRV insistió en que reducir superficie por sí solo no resolverá la crisis. Planteó que la respuesta debe actuar también sobre la venta, con inversión en comercialización y con una mayor adaptación de la producción y del mercado a los cambios en la demanda. En ese planteamiento, las ayudas públicas deberían abarcar toda la cadena, desde el cultivo y la elaboración hasta la venta final.
La cuestión fiscal ocupó una parte central del encuentro. El director gerente del BWS, Alexander Tacer, pidió a los responsables políticos que renuncien a elevar la carga sobre espumosos y bebidas espirituosas. Sostuvo que una subida de impuestos tendría un efecto directo en el precio al consumidor y llegaría en un momento en el que el aumento del coste de la vida ya está limitando el gasto de los hogares. En su opinión, esa medida añadiría más presión sobre empresas de tamaño medio, hostelería y economía regional.
Tacer vinculó además el debate tributario con la propia evolución del negocio de bebidas. Parte de las bodegas alemanas está buscando más ingresos en el espumoso ante la caída de las ventas de vino tranquilo, de modo que un alza fiscal podría frenar esa vía de diversificación al encarecer el producto y afectar a la demanda. También puso en duda que el Estado vaya a recaudar más de forma automática, al entender que una subida de impuestos puede llevar a muchos consumidores a cambiar de categoría o a reducir sus compras.
El responsable del BWS valoró de forma positiva el paquete europeo del vino por sus propuestas para adaptar el sector a unas condiciones de mercado distintas. Al mismo tiempo, pidió mantener los estándares ya asentados en la protección geográfica del origen sin añadir trabas administrativas.
Durante el acto también se puso el foco en la coordinación entre asociaciones. Christian Weseloh, miembro de la dirección del DRV, defendió una voz común de la cadena del vino y señaló que los problemas del sector ya no afectan solo a segmentos concretos. En esa línea, explicó que el Forum WeinWirtschaft, surgido del anterior foro técnico de asociaciones del vino, ha reforzado la cooperación entre entidades. En ese espacio participan, además del DRV y el BWS, la asociación alemana de la industria del vino de frutas y de los espumosos de frutas y la Cámara de Industria y Comercio de Tréveris.
La presencia conjunta de esas entidades da una idea del alcance del mensaje que trasladaron en Berlín. El DRV agrupa a 1.635 empresas miembros de la economía agraria y alimentaria alemana, con alrededor de 110.000 trabajadores y una facturación de 77.800 millones de euros. El BWS representa a unas 140 empresas del vino, el espumoso y las bebidas espirituosas. Según la propia organización, esas firmas comercializan más de la mitad de toda la producción alemana de vino y suponen, en volumen, cerca del 95% de la elaboración de espumoso en el país, además de reunir una parte mayoritaria del comercio de importación de vino y espirituosos y de las exportaciones alemanas de vino.
El encuentro dejó también un mensaje de promoción del producto alemán en una campaña marcada por la incertidumbre económica. Paula Löber, reina alemana del vino, presentó varios vinos de la añada 2026 y afirmó que las uvas sanas, los altos pesos de mosto y la concentración aromática permiten esperar una cosecha de mucha calidad. Según su valoración, los tintos muestran un potencial elevado y los blancos ofrecen una aromática intensa y buena estructura. Tras esa presentación, los asistentes participaron en una cata con vinos de distintas zonas productoras del país.