China dispara las compras de vino embotellado de Nueva Zelanda con fuerte caída del valor medio

El auge del vino blanco explica un 127,5% más de volumen frente a un 50,1% de valor

miércoles 28 de octubre de 2026

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China dispara las compras de vino embotellado de Nueva Zelanda con fuerte caída del valor medio

China elevó con fuerza en septiembre sus compras de vino embotellado procedente de Nueva Zelanda, pero lo hizo con un importe medio por litro bastante más bajo que un año antes. Las cifras expuestas por operadores del sector sitúan esas importaciones en 1,13 millones de litros, un 127,5% más que en septiembre de 2025, mientras que el valor avanzó un 50,1%.

Si se toman ambas tasas como referencia, el valor medio de importación por litro baja cerca de un 34% interanual. Ese cálculo no equivale a una rebaja lineal de precios, porque también influye la mezcla de vinos comprados, la gama y el canal en el que acaban vendiéndose. Sí muestra, en cualquier caso, que el volumen avanzó mucho más deprisa que el gasto.

Con ese movimiento, Nueva Zelanda pasó al tercer puesto por valor entre los proveedores de vino embotellado a China durante septiembre. Alemania, otro origen muy vinculado al vino blanco, también anotó subidas en ese mismo mes: un 59,9% más en volumen y un 49% más en valor.

La comparación con el total de vino importado por China refuerza la idea de un cambio interno en la demanda. Entre enero y septiembre, el país importó alrededor de 160 millones de litros de vino, un 5,3% menos que un año antes, pero el valor subió un 5,6%, hasta unos 1.170 millones de dólares estadounidenses. A partir de esas dos variaciones, el valor medio por litro del conjunto importado aumenta alrededor de un 11,5%, justo el signo contrario al registrado por Nueva Zelanda en septiembre. Conviene separar ambos planos: ese acumulado abarca todos los proveedores y todas las categorías de vino, no solo las compras bilaterales de vino embotellado neozelandés.

Parte del sector vincula estas cifras al avance del vino blanco en China frente al tinto. Yang Zhengjian, responsable de WBO Wine Business School, afirmó en una cumbre sobre tendencias de consumo de vino blanco que hace una década la relación entre vino tinto y blanco en China era de 9 a 1 y que ahora se mueve entre 10 a 2,5 y 10 a 3. En su valoración, el blanco se acerca al 30% del mercado del vino en el país.

Ese cambio también aparece en las bodegas chinas. Yang sostuvo que el vino blanco supuso el 62,8% de la facturación de Dynasty en el primer semestre de 2026 y que en Huadong, la bodega de Qingdao, rozó el 60% en 2025. Añadió además que, ante la falta de capacidad interna para elaborar vino blanco seco, grupos como Dynasty y Great Wall han recurrido a vino a granel de Nueva Zelanda para embotellarlo en China.

Las empresas que venden vino en el país describen una modificación de los hábitos de compra. Jiang Changyu, director general de la plataforma 1919 Supply Chain, señaló que durante años el consumo estuvo muy ligado a comidas de negocio y actos sociales, donde el tinto ocupaba la mayor parte del gasto. En los últimos años, añadió, el peso del vino dentro de las ventas terminales de 1919 bajó desde alrededor del 18% hasta el 6% o el 7%, mientras el blanco gana espacio.

Otros directivos sitúan esa mejora del blanco en la restauración, la venta inmediata y cadenas de nueva distribución como Sam's Club y Hema. Chen Hua, de Jiangsu Sutang, puso el caso de Nankín como ejemplo de ese cambio. Wang Zuming, secretario general del comité profesional del vino de la Asociación China de Circulación de Bebidas Alcohólicas, relacionó el fenómeno con el avance de las cadenas minoristas y con la facilidad de vender vino frío para consumo rápido.

La presión sobre el valor medio por litro apunta, al mismo tiempo, a una entrada de referencias más baratas. Un distribuidor de Tianjin explicó en esa reunión que hace un tiempo compraba sauvignon blanc neozelandés a entre 50 y 110 yuanes por botella, mientras que ahora algunas referencias de menor precio se mueven entre 20 y 30 yuanes. En riesling alemán, añadió, una botella que se vendía a 69 yuanes comparte lineal con otras de 30 y 40 yuanes.

En esa misma cita, Liu Xixi, responsable de ventas de Oyster Bay para Gran China, afirmó que los envíos de su marca en septiembre equivalieron aproximadamente a todo 2021. Ese dato de empresa encaja con el salto de las importaciones desde Nueva Zelanda, aunque las entradas por aduana no se traducen de forma automática en consumo final y pueden acabar repartidas entre inventario, restauración, venta minorista y promociones posteriores.

Mientras el blanco gana peso, otras zonas tradicionales del tinto siguen perdiendo terreno en China. El Comité Interprofesional del Vino de Burdeos informó de que, en los doce meses cerrados en mayo de 2026, el volumen de sus exportaciones bajó un 8% y el valor un 15%, con un descenso del 27% en los envíos a China.

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