Dom Pérignon prepara una edición limitada con Damien Hirst para reinterpretar su imagen
La colaboración aplica un motivo caleidoscópico al escudo histórico de la marca en dos versiones visuales
miércoles 28 de octubre de 2026

Dom Pérignon ha presentado este miércoles, 28 de octubre, una edición limitada desarrollada junto al artista británico Damien Hirst y prevista para finales de 2026. La maison de Champagne vincula el proyecto a una idea compartida por ambas partes: la creación avanza cuando conviven la herencia y la reinvención, la técnica y la experimentación.
La firma sitúa esa lectura en el centro de su manera de elaborar cada vintage. En Champagne, un vintage identifica un vino de una sola cosecha, y el assemblage consiste en ordenar vinos, parcelas o variedades de ese mismo año para construir el perfil final. Dom Pérignon sostiene que de ese trabajo nace la complejidad de cada añada y que esa búsqueda de armonía es una parte básica de su identidad.
A partir de esa base, la casa establece un paralelismo con la obra de Hirst. En particular, con su serie Kaleidoscope, construida a partir de materiales preexistentes que el artista selecciona, calibra y ordena. Dom Pérignon y el creador británico presentan así la colaboración como un punto de encuentro entre dos formas de trabajo que conceden valor a la estructura, la repetición y la capacidad de transformar elementos ya existentes en una composición nueva.
El diseño de la edición limitada parte del escudo histórico de Dom Pérignon. Hirst lo reinterpreta mediante un motivo caleidoscópico que se repite en distintas variaciones y genera una imagen en transformación. La maison explica que el emblema no desaparece, sino que se multiplica dentro del patrón y mantiene su presencia en toda la composición.
Ese tratamiento visual enlaza con una idea que la marca subraya a lo largo del proyecto: la armonía no surge de eliminar los contrastes, sino de ordenarlos dentro de una unidad final. Dom Pérignon aplica ese razonamiento tanto al vino como al diseño y lo traslada a una edición en la que conviven tradición, cambio y trabajo artesanal.
La colección se articula en dos gamas cromáticas ligadas a dos referencias concretas del catálogo de la marca. El azul se asocia a Dom Pérignon Vintage 2018, mientras que el rosa acompaña a Dom Pérignon Rosé Vintage 2010. La firma relaciona el primero con una idea de infinito y espiritualidad, y el segundo con la expresión del Pinot Noir dentro del rosado de la casa.
La elección de esas dos añadas da una pista sobre cómo se plantea la colaboración. No se presenta como un vino nuevo, sino como una intervención artística sobre botellas ya definidas dentro del universo de Dom Pérignon. En el sector del champagne, este tipo de operaciones suele apoyarse en referencias ya asentadas, de modo que el envase y la identidad visual actúan como una nueva lectura del producto.
Dom Pérignon añade que Hirst reconoce en el saber hacer de la maison una materia viva en evolución, desarrollada a través de la experimentación y de la revisión de su propio patrimonio. Esa interpretación encaja con rasgos conocidos de la trayectoria del artista, muy presente en trabajos basados en la simetría, la repetición y la organización de múltiples elementos dentro de una misma obra.
La colaboración también se inserta en una línea habitual en las marcas de lujo, donde las ediciones limitadas con firmas artísticas sirven para reforzar el valor de colección y la identidad de marca. En este caso, el proyecto gira sobre dos ideas muy ligadas a Dom Pérignon: el valor de la añada y el papel del assemblage como parte del proceso creativo.
La llegada de la edición está prevista para finales de 2026. Lo hará con dos versiones visuales, azul para Vintage 2018 y rosa para Rosé Vintage 2010, ambas construidas sobre la reinterpretación del escudo de Dom Pérignon a partir del lenguaje plástico de Damien Hirst.