Solo el 58% de los adultos de Estados Unidos asocia el alcohol habitual con más riesgo de cáncer
El 42% aún no identifica esa relación, según la encuesta de la Universidad de Pensilvania.
miércoles 28 de octubre de 2026

El 58% de los adultos de Estados Unidos reconoce que consumir alcohol de forma habitual aumenta la probabilidad de desarrollar cáncer más adelante, según una encuesta del Annenberg Public Policy Center de la Universidad de Pensilvania difundida este martes, 27 de octubre. La cifra sube cinco puntos porcentuales respecto a febrero de 2026 y vuelve a niveles parecidos a los registrados en febrero de 2025, cuando el conocimiento sobre ese vínculo se situó en el 56%.
El centro señala además que el nivel actual de conocimiento está 18 puntos por encima del observado en septiembre de 2024, cuando formuló por primera vez esta pregunta. El dato procede de la ola más reciente de la encuesta Annenberg Science and Public Health, realizada entre el 22 de septiembre y el 5 de octubre a 1.842 adultos de Estados Unidos.
La mejora no elimina, sin embargo, un amplio margen de desconocimiento. El 42% de los encuestados no identifica que el consumo regular de alcohol eleva el riesgo de cáncer. Dentro de ese grupo, el 24% responde que no sabe si beber alcohol afecta a sus probabilidades de desarrollar la enfermedad y el 17% sostiene, de forma errónea, que el alcohol no tiene ningún efecto sobre ese riesgo.
La comparación temporal ayuda a medir el cambio. En febrero de 2026, el conocimiento se había quedado en el 53%, por debajo del 56% de febrero de 2025. Ahora repunta hasta el 58%, un movimiento que supera el margen de error declarado para la encuesta, fijado en ±3,2 puntos porcentuales.
El Annenberg Public Policy Center sitúa uno de los antecedentes de ese mayor conocimiento en la atención pública que recibió la relación entre alcohol y cáncer a lo largo de 2025 y 2026, aunque evita establecer una relación directa de causa y efecto. En enero de 2025, el surgeon general de la Administración de Joe Biden, Vivek Murthy, publicó una advertencia sobre el vínculo causal entre el consumo de alcohol y al menos siete tipos de cáncer.
Poco antes del trabajo de campo de esta nueva encuesta, en septiembre de 2026, investigadores de la Miller School of Medicine de la Universidad de Miami publicaron datos que apuntaban a que incluso cantidades moderadas y pequeñas de alcohol aumentaban el riesgo de cáncer. A partir de esos resultados, distintos titulares informaron de que las muertes por cáncer relacionado con el alcohol en Estados Unidos se habían más que duplicado en tres décadas.
Laura A. Gibson, analista de investigación del centro, afirma que no es posible atribuir de manera directa el avance del conocimiento público ni a la cobertura periodística sobre el estudio de Miami ni a la advertencia lanzada por Murthy. Aun así, Gibson añade que la cobertura continuada de los medios tiene un papel importante a la hora de aumentar la conciencia pública sobre riesgos para la salud.
La evolución también contrasta con otro movimiento institucional reciente. En enero de 2026, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos publicó la edición 2025-2030 de sus guías alimentarias. A diferencia de la versión anterior, ese documento no mencionó de forma expresa el riesgo de cáncer asociado al alcohol, aunque sí recomendó limitar las bebidas alcohólicas para mejorar la salud.
La encuesta fue realizada por SSRS, una empresa de investigación independiente, mediante entrevistas por internet y por teléfono. La muestra procede del panel de opinión de la propia firma y fue ponderada para representar a la población adulta del país. El centro universitario lleva siguiendo desde abril de 2021 el conocimiento, las creencias y los comportamientos de los estadounidenses sobre vacunación, covid-19, gripe, virus respiratorio sincitial y otros asuntos de salud pública.
Más allá del debate sanitario, la evolución de estas cifras puede tener efectos en el mercado de bebidas. Un mayor conocimiento del vínculo entre alcohol y cáncer puede traducirse con el tiempo en cambios en las pautas de compra y consumo de vino, cerveza y licores, además de empujar a las empresas a revisar sus mensajes sobre consumo responsable y la forma en que presentan sus productos.
El dato del 58% muestra, en todo caso, una opinión pública dividida. Aunque la mayoría ya asocia el consumo habitual de alcohol con un mayor riesgo de cáncer, cuatro de cada diez adultos siguen sin hacerlo o tienen dudas. Esa distancia entre la evidencia científica que llega a la población y la percepción social del riesgo sigue siendo amplia en un asunto con implicaciones sanitarias y económicas.