El Rosellón recupera producción en la vendimia tras varios años de sequía

La mejora llega con buena calidad de uva, aunque la región sigue por debajo de los volúmenes viables

martes 27 de octubre de 2026

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El Rosellón recupera producción en la vendimia tras varios años de sequía

El Rosellón ha cerrado la vendimia de 2026 con más producción que en 2025 y con una valoración positiva sobre la calidad de la uva, después de varias campañas marcadas por la sequía. Wines of Roussillon, la interprofesional de la zona, habla de una “esperanza renovada” para los viticultores, aunque avisa de que la recuperación todavía no devuelve a la región a los volúmenes de principios de la década que considera viables desde el punto de vista comercial.

La mejora se apoya en un cambio de tiempo que llegó tras años de falta de agua. La organización señala que las lluvias del invierno y la primavera, con más de 500 milímetros, repusieron las reservas hídricas del viñedo y dejaron un escenario más favorable para el desarrollo de la cosecha. El resultado, añade, fue un aumento de 10 hectolitros por hectárea respecto a 2025, con buena acidez en las uvas pese al efecto de varios episodios de calor extremo.

La campaña fue temprana desde sus primeras fases. La brotación se produjo 15 días antes de lo normal, impulsada por las temperaturas altas de primavera. La vendimia arrancó el 23 de julio con las primeras parcelas de muscat à petits grains, una fecha mucho más adelantada que la del año anterior, cuando esa misma variedad empezó a recogerse el 5 de agosto de 2025.

Junio y julio estuvieron marcados por dos olas de calor consecutivas. En la región, los termómetros rondaron los 40 grados y la falta de humedad volvió a presionar al campo. Más adelante, entre finales de julio y comienzos de agosto, la tramontana ofreció una pausa breve al rebajar la temperatura hasta unos 25 grados y dejar algunas lluvias dispersas, antes de un nuevo repunte del calor en agosto.

A partir del 17 y 18 de agosto llegaron tormentas que aportaron agua y temperaturas más bajas. Después, el 25 de agosto, una tormenta de gran intensidad volvió a hidratar plantas y fruto. Wines of Roussillon precisa que se recogieron 15 milímetros cerca de Aspres y casi 50 milímetros en Agly. La última ola de calor de principios de septiembre también terminó con otra tormenta que devolvió humedad al viñedo.

El verano dejó además otro golpe para la región. Los incendios registrados en Francia arrasaron en el Rosellón 5.000 hectáreas de vegetación, entre ellas 200 hectáreas de viña, de acuerdo con los datos facilitados por la interprofesional.

La mayor parte de los productores terminó de vendimiar a mediados de septiembre. El balance de calidad es bueno, pero no estuvo exento de pérdidas. Parte de la uva sana se vio afectada por el calor y los elaboradores tuvieron que intensificar la selección en bodega y en viña para retirar bayas secas.

La interprofesional considera que 2026 ha mostrado la capacidad de adaptación de la zona. Atribuye ese resultado a las pausas que dieron algunas ventanas meteorológicas y al trabajo acumulado por el viñedo para convivir con la escasez de agua y las temperaturas extremas. En su valoración, esos factores permitieron reducir parte del impacto del tiempo y conservar rendimientos por encima de los de las añadas más secas.

Para el sector de bebidas, esta evolución puede tener efectos directos sobre la oferta de vino de la región tras varios ejercicios con cosechas cortas. El aumento de volumen alivia parte de la presión, pero no corrige por completo el recorte acumulado en los últimos años. La campaña de 2026 también vuelve a situar la disponibilidad de agua como un factor básico para los rendimientos y para la viabilidad económica de muchas explotaciones vitícolas.

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