Martes 22 de Julio de 2014
En el primer post de esta saga empezamos explicando aplicaciones del data mining al mundo del vino, pero como dijimos no son las únicas. En esta segunda parte os explicamos unas cuantas más:
El análisis físico-químico, que ya hemos visto que se puede usar para determinar la aptitud de un vino mediante las técnicas del data mining, también se puede usar como base para determinar la relación entre las distintas variables del análisis y la calidad final del vino determinada por un estudio organolépticos.
El data mining nos permite encontrar cuales son las variables que más influyen en los resultados, de manera que se proporciona una información muy relevante a los productores para poder mejorar la calidad final de sus vinos.
A partir del análisis físico-químico del vino y aplicando algoritmos de clustering y proximidad del data mining, se puede determinar la similitud entre vinos. De esta manera si una persona sabe que le gusta un determinado vino, con este análisis podrá encontrar otros similares que probablemente también sean de su agrado o por el contrario encontrar vinos únicos.
Actualmente se organizan eventos para promocionar denominaciones de origen y es importante saber la repercusión de dichos eventos. Para este caso las redes sociales son un buen medio y el data mining el instrumento necesario para analizarlo. Nos permite conocer no sólo las opiniones sino que vinos se nombran más y que imagen se da al exterior, porque las redes sociales no tienen fronteras.