Cia exige blindar la agricultura italiana ante costes, clima y presión comercial

La organización agraria reclama más apoyo público, una Pac fuerte y protección para las zonas rurales en riesgo de despoblación

Jueves 07 de Mayo de 2026

La agricultura italiana ha situado el ingreso de los productores, el clima, las áreas interiores y la reforma de la Pac entre sus prioridades para el nuevo mandato de Cristiano Fini al frente de Cia-Agricoltori Italiani. La organización reunió este jueves en Roma a su asamblea nacional, en la que también intervinieron la primera ministra Giorgia Meloni, varios ministros del Gobierno italiano y representantes de las instituciones europeas.

Fini pidió que la agricultura sea tratada como un activo estratégico y no como un sector secundario. En su intervención, vinculó la producción agraria con la seguridad alimentaria, la cohesión social y la protección del territorio. También reclamó medidas para reforzar el peso de los agricultores dentro de la cadena agroalimentaria, donde, según dijo, siguen recibiendo una parte insuficiente del valor final.

La reunión se celebró en el Auditorium Antonianum de Roma y sirvió para fijar las líneas de trabajo de la organización en los próximos años. Entre ellas figuran el apoyo a las zonas rurales con riesgo de despoblación, la defensa de una Pac con presupuesto estable y la revisión de los acuerdos comerciales que la Unión Europea negocia con otras áreas del mundo, entre ellas Mercosur.

Cia-Agricoltori Italiani puso el foco en el impacto de la guerra en Ucrania, las tensiones comerciales y el aumento de los costes de producción. Fini señaló que el gasóleo agrícola ha subido más de 100% y que algunos fertilizantes han registrado fuertes alzas. La asociación reclama ayudas directas desde 2026, suspensión de aranceles a la importación de fertilizantes, revisión del mecanismo Cbam y más control sobre las prácticas especulativas.

La organización también pide medidas excepcionales en energía, con compras conjuntas para reducir precios y prioridad para la producción alimentaria. Fini sostuvo que la seguridad alimentaria europea debe protegerse con políticas coordinadas y con un reconocimiento claro del sector primario como parte esencial de la estabilidad económica y social.

Otro eje del discurso fue el reparto del valor en la cadena agroalimentaria. Cia propone reforzar la capacidad colectiva de los productores mediante consorcios, asociaciones y proyectos compartidos; mejorar la transparencia con certificaciones de origen y un portal institucional de precios; y frenar las ventas por debajo del coste. La tercera línea pasa por un pacto con los consumidores basado en salud, sostenibilidad y apoyo a los productos italianos.

La crisis climática ocupó buena parte del debate. Fini habló de sequías, inundaciones, lluvias torrenciales y pérdida de suelo fértil como amenazas directas para la producción. La organización impulsa su proyecto Carovana dell’Acqua y el plan 100 Buone Opere para identificar obras que puedan ejecutarse en los territorios. También reclama más embalses, redes de riego más eficientes y menos pérdidas en las infraestructuras hídricas, que Cia cifra en 40%.

En materia de suelo, la asociación pide una ley contra el consumo indiscriminado de terreno agrícola, protección de la fertilidad y recuperación de superficies abandonadas. A ello suma un sistema único de incentivos para prácticas como el carbon farming, la biodiversidad y el mantenimiento hidrogeológico.

Las áreas interiores fueron otro punto central. Fini defendió el derecho a permanecer en el campo como base para frenar el vaciamiento rural. Según su planteamiento, las explotaciones deben convertirse en centros de servicios territoriales que integren producción, turismo, energía, bienestar social y medio ambiente. También propuso formar una nueva figura profesional: el gestor del territorio.

La falta de servicios básicos sigue siendo uno de los principales problemas en esas zonas. Cia reclama mejor conexión digital, sanidad cercana con medicina territorial y telemedicina, escuelas que funcionen como centros comunitarios y medidas fiscales para atraer población joven. La organización también plantea una zona económica especial específica para estas áreas.

La Pac sigue siendo uno de los asuntos más sensibles para el campo italiano. Fini defendió mantenerla como política común europea, con presupuesto propio y suficiente para responder a las nuevas necesidades. Rechazó cualquier intento de renacionalización o integración en un fondo único que pueda repartir recursos entre sectores distintos.

En materia comercial, Cia pide reciprocidad real en todos los acuerdos internacionales. La organización rechaza importar productos elaborados con normas ambientales, sociales o sanitarias inferiores a las europeas. Según Fini, abrir mercados no puede traducirse en cerrar explotaciones dentro de Europa.

Meloni intervino por videomensaje y afirmó que Italia es una potencia agroalimentaria. Recordó que el sector genera unos 5 millones de empleos, representa 15% del PIB y ha alcanzado un récord histórico de exportaciones por valor de 72.400 millones de euros. La jefa del Gobierno defendió las ayudas aprobadas por su Ejecutivo para reducir costes energéticos, apoyar a jóvenes agricultores e impulsar inversiones en innovación e internacionalización.

El ministro Francesco Lollobrigida subrayó que la soberanía alimentaria forma parte del debate político desde el inicio de esta legislatura. Dijo que los datos muestran una mejora del ingreso agrario en Italia respecto a otros países europeos y pidió seguir trabajando sobre fertilizantes y costes energéticos.

La secretaria general del Partido Democrático, Elly Schlein, insistió en repartir mejor el valor añadido dentro de la cadena alimentaria y pidió más inversión pública europea. También defendió reforzar las políticas para áreas interiores, energía limpia e indicaciones geográficas frente a sistemas como Nutriscore.

Durante la asamblea se presentó además una encuesta elaborada por Cia Trend bajo el título Coltivare Sicurezza, Attrarre Futuro. El estudio señala que 91% de los italianos teme franeas, inundaciones y deterioro hidrogeológico; 89% cree que abandonar las zonas agrícolas aumenta ese riesgo; y más del 80% considera que apoyar a quienes cultivan es invertir en seguridad colectiva.

La misma investigación muestra una distancia clara entre generaciones. Entre estudiantes, desempleados activos y jóvenes sin empleo ni formación, solo 9% ve la agricultura como opción laboral preferente. Cia interpreta ese dato como una señal cultural además de económica: quiere presentar el campo como un espacio profesional ligado a innovación, tecnología y gestión territorial.

Fini vinculó esa falta de relevo con otro problema: muchas explotaciones siguen activas porque no hay jóvenes preparados para tomar el relevo. Por eso defendió una escuela permanente del agricultor con formación continua en planes empresariales, inteligencia artificial, finanzas y multifuncionalidad. También propuso mejorar las pensiones agrarias para facilitar ese cambio generacional.

La encuesta añade otro dato relevante: 51% de los consumidores compra primero productos made in Italy cuando llena la cesta, pero 48% ya ha recortado gasto alimentario por presión sobre su poder adquisitivo. Esa combinación explica parte del mensaje lanzado por Cia: proteger al productor sin perder al consumidor final ni debilitar el tejido rural italiano.