Bodegas Riojanas duplica pérdidas en 2025 y solicita preconcurso para evitar la quiebra

La bodega reduce ventas un 15% y aplica un ERTE a 70 empleados mientras negocia su reestructuración financiera

Miércoles 01 de Abril de 2026

Bodegas Riojanas ha comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) unas pérdidas de 4,5 millones de euros en 2025. Esta cifra duplica los números negativos registrados en 2024, cuando la compañía cerró el ejercicio con pérdidas de 2,2 millones de euros. La empresa ha presentado ante el Juzgado Mercantil de Logroño una solicitud de preconcurso voluntario de acreedores, tanto para la sociedad principal como para sus filiales Bodegas Torreduero y Bodegas Viore.

Las ventas del grupo durante 2025 alcanzaron los 13,6 millones de euros, lo que supone una reducción del 15% respecto al año anterior. En volumen, la bodega vendió 3,1 millones de litros, equivalentes a 4,1 millones de botellas. El resultado bruto de explotación (Ebitda) también sufrió un fuerte retroceso y se situó en una cifra negativa de 1,19 millones de euros. En 2024, este indicador había sido positivo y alcanzó los 619.000 euros.

En cuanto a la deuda financiera, Bodegas Riojanas cerró el ejercicio con obligaciones a corto y largo plazo por valor de 24,97 millones de euros. Esta cantidad es ligeramente inferior a la registrada en 2024, cuando la deuda ascendía a 26,36 millones de euros.

La compañía ha explicado que la decisión de solicitar el preconcurso voluntario responde a las dificultades financieras y las tensiones de tesorería sufridas en los últimos meses. Estas dificultades se agravaron en diciembre al incumplir el calendario de pagos con entidades financieras y otros acreedores. El objetivo principal del preconcurso es abrir un periodo de negociación con los acreedores para aprobar un nuevo plan de reestructuración que permita asegurar la viabilidad futura del grupo.

Bodegas Riojanas es propietaria de marcas conocidas como Monte Real o Viña Albina. La empresa ha acordado con los sindicatos la aplicación desde febrero de un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) que afecta durante cuatro meses a cerca de 70 empleados. Esta medida se debe al descenso en la producción registrado en el último año.

De cara al ejercicio actual, la dirección del grupo ha señalado que continúa trabajando para encontrar una solución estructural que garantice su continuidad. Entre sus prioridades figuran la aprobación del nuevo plan de reestructuración con los acreedores y la obtención de financiación suficiente para asegurar la viabilidad del grupo. Además, estudia ejecutar una operación de capitalización para dotar a la sociedad de liquidez y optimizar tanto los costes como los gastos generales. También contempla la posible venta de activos fijos considerados no esenciales para el funcionamiento futuro del grupo, como terrenos y viñedos.

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