Dulkamara Bamboo: el arte del wellageing vegetal que transforma la piel desde el corazón del bambú

Escrito porLaia Acebes

Viernes 20 de Febrero de 2026

La firma navarra que ha descubierto cómo el bambú puede reafirmar y rejuvenecer la piel desde dentro.

¿Sabías que una de las plantas más resistentes del planeta puede ser también una de las grandes aliadas de la longevidad cutánea? Flexible, fuerte y capaz de regenerarse con una velocidad asombrosa, el bambú lleva siglos simbolizando equilibrio y resiliencia en distintas culturas. Hoy, su poder trasciende lo ornamental y lo sostenible para convertirse en un activo estratégico dentro de la cosmética más avanzada y consciente.

En un momento en el que la belleza evoluciona hacia fórmulas más respetuosas, sensoriales y profundamente conectadas con la biología de la piel, hay marcas que no solo siguen la tendencia: la anticipan. Desde el valle de Ulzama, en Navarra, Dulkamara Bamboo ha convertido el bambú en un auténtico símbolo de firmeza, equilibrio y longevidad celular.

Si durante años el bambú conquistó el universo sostenible por su resistencia y bajo impacto ambiental, hoy es su perfil bioactivo el que seduce al mundo de la alta cosmética vegetal. Rico en silicio orgánico biodisponible —un oligoelemento esencial en la síntesis natural de colágeno y elastina—, actúa como arquitecto silencioso de la estructura cutánea.

En las fórmulas de Dulkamara Bamboo se emplean los brotes (procedentes de Cataluña) y la médula (del sur de Francia), las partes más activas y concentradas de la planta. El resultado es una piel más firme, más resistente y, sobre todo, más adaptable. Como el propio bambú, capaz de doblarse sin romperse, la epidermis aprende a responder mejor a cambios hormonales, variaciones de peso o agresiones climáticas.

No es casualidad que la firma lo defina como un genuino nutri-cosmético: vitaminas A, C, E, K y B6, aminoácidos y minerales como el magnesio o el silicio trabajan en sinergia para fortalecer el tejido conjuntivo, mejorar la textura y devolver luminosidad y tersura.

De París a Navarra: una historia de botánica y convicción

La creadora, Marie Carrasquedo, descubrió su vocación atravesando cada día el mercado de Belleville, en París. Aquella fascinación temprana por las plantas la llevó a estudiar terapias naturales, fitocosmetología y dermatología aplicada a la estética. Hace 21 años decidió fundar su propia firma con una premisa clara: crear cosmética orgánica, biológica, ecológica y vegana con un respeto absoluto por la piel y el medio ambiente.

Hoy, todas las formulaciones se elaboran artesanalmente en su laboratorio de Iraizoz. Más del 95% de las materias primas proceden de agricultura ecológica o recolección silvestre. Sin derivados del petróleo, sin colorantes de síntesis, sin emulgentes químicos, sin conservantes artificiales ni ingredientes de origen animal. La marca cuenta con Certificado de Producción Ecológica y el sello BIO del CPAEN (Consejo de la Producción Agrícola Ecológica de Navarra), avalando un compromiso que va más allá del marketing.

Uno de los rasgos más sofisticados de Dulkamara Bamboo es su concepto de multifunción. Cada fórmula está diseñada para adaptarse a distintas necesidades según la dosificación, el momento del día y la combinación con otros productos. Es cosmética viva, con alta afinidad cutánea, que actúa directamente sobre el desequilibrio en lugar de camuflarlo.

Aceites vegetales de primera presión, fitoingredientes de máxima calidad y sinergias aromaterapéuticas convierten cada aplicación en un gesto terapéutico. La piel no solo mejora: se equilibra.

Wellageing: sumar vida a los años (y no al revés

Frente al discurso "anti-edad", la firma propone el wellageing: acompañar la longevidad celular con autocuidado consciente. La belleza no se concibe como una lucha contra el tiempo, sino como una evolución armónica.

"Radiante a cualquier edad" es una declaración de autenticidad. La clave está en nutrir en profundidad, favorecer la reparación celular y respetar la dimensión emocional del cuidado. Porque la piel, cuando respira y recibe ingredientes vivos y puros, recupera su energía vital y refleja bienestar.

El ritual Wellageing se estructura en tres pasos sencillos pero estratégicos. La biolimpieza con Savias de bambú y Oleosérum regenerante despierta la piel y la prepara para absorber activos. La Emulsión reafirmante aporta nutrición y firmeza en rostro, cuello y escote. El bálsamo trata labios y contorno de ojos, mientras que la Crema Complex Color añade efecto buena cara y protección frente a luz azul, frío o sol. Una rutina minimalista, sensorial y profundamente eficaz.

Dulkamara Bamboo no persigue la inmediatez, sino la coherencia. En un mercado saturado de promesas rápidas, reivindica la artesanía, la botánica y el respeto por los ritmos naturales de la piel. Su filosofía recuerda que la epidermis es el reflejo de lo que ocurre en las capas más profundas: cuidar desde la base es el verdadero lujo.

Un artículo de Laia Acebes

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