Terroir Consulting
Viernes 23 de Enero de 2026
El acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur vuelve a la mesa. Y en demasiadas bodegas españolas se escucha lo de siempre:
"Eso no nos afecta. Nuestro vino es distinto". Spoiler: Ser "distinto" sin saber explicarlo no sirve de nada.
La realidad que pocos quieren mirar. Cuando entren vinos de Mercosur con:
No van a competir contigo en poesía. Van a competir en decisión de compra. Y ahí es donde muchas bodegas están perdidas.
Uno de los autoengaños clásicos del sector es creer que se está protegido porque:
Eso no es una estrategia. Eso es fe. Y el mercado no compra fe. Lo que Mercosur va a hacer (aunque moleste oírlo/leerlo), es que va a separar a las bodegas en dos grupos muy claros:
Las segundas no van a desaparecer de golpe. Van a ir adelgazando márgenes, perdiendo distribuidores y bajando precios "temporalmente". Hasta que lo temporal se vuelve permanente. El verdadero problema no es el precio, el problema es no tener: Un posicionamiento claro, un discurso comercial sólido y una propuesta de valor entendible en 15 segundos.
Lo vemos a diario, bodegas con vinos muy bien hechos... pero incapaces de defenderlos cuando el mercado aprieta. Porque nunca trabajaron la parte incómoda: pensar estratégicamente su negocio, no solo su vino. La conclusión que nadie quiere escribir en la pizarra: Mercosur no va a arruinar al vino español.
Va a arruinar a las bodegas que no saben vender sin bajar precios, que confunden tradición con excusa y han pospuesto demasiado tiempo las decisiones difíciles. Las demás —las que tienen foco, criterio y un mensaje claro, no solo sobrevivirán. Se quedarán con el espacio que otros pierdan.
Y eso, aunque no guste leerlo, es exactamente lo que viene.