Suiza descarta ligar las importaciones de vino al uso de uva nacional
El sector vitícola lo considera insuficiente y favorable al comercio
martes 6 de octubre de 2026

La Confederación suiza ha descartado vincular el contingente arancelario del vino de la Organización Mundial del Comercio, fijado en 170 millones de litros, a la compra y al prensado de uva nacional, una fórmula que parte del sector reclamaba para dar salida a la producción del país. Según informó este lunes, 5 de octubre, la agencia ATS, el Gobierno federal plantea ahora otra vía para aliviar la crisis de la viticultura: ajustar la superficie de viñedo a la demanda, reforzar la promoción y las exportaciones y cambiar las reglas de importación.
El consejero federal Guy Parmelin presentó esa estrategia el 1 de octubre en Berna a representantes de la rama del vino y de los cantones. Parmelin, al frente del Departamento Federal de Economía, Formación e Investigación, había reunido ya en agosto de 2025 a la Unión Suiza de Campesinos, la Interprofesión de la Viña y de los Vinos Suizos, la Federación Suiza de Viticultores, Swiss Wine Promotion, la Asociación Suiza del Comercio de Vinos y los cantones para estudiar medidas de apoyo al sector.
Una de las opciones sobre la mesa consistía en ligar el reparto del cupo arancelario del vino a la compra y transformación de uva suiza. Esa propuesta no logró una mayoría favorable durante las consultas previas y el Ejecutivo la ha dejado fuera de su plan. La Confederación sostiene que el nuevo paquete busca apoyar a la viticultura y dar más valor a los vinos suizos dentro y fuera del país.
La nueva estrategia se apoya en tres medidas. La primera es prorrogar las ayudas al arranque voluntario para adaptar la superficie plantada a la demanda. La segunda pasa por reforzar la promoción y abrir la puerta a más recursos para las exportaciones de vino suizo dentro de futuros acuerdos comerciales. La tercera plantea subastar el contingente arancelario de la OMC en el paquete de ordenanzas de 2027. El Consejo Federal prevé abrir la consulta pública sobre estas medidas en enero de 2027.
Ese contingente marca el volumen de vino que puede entrar en Suiza con el régimen arancelario previsto por la OMC, por lo que cualquier cambio en su reparto afecta de forma directa a importadores, distribuidores y bodegas que operan en ese mercado. Para el sector de las bebidas, la retirada de la preferencia nacional evita, al menos por ahora, una condición adicional para los proveedores extranjeros. Al mismo tiempo, la subasta de los derechos de importación puede cambiar la forma en que los operadores acceden a ese volumen, mientras que la prolongación de las ayudas al arranque apunta a una posible reducción de capacidad en el viñedo suizo si parte de las superficies sale del mercado.
La respuesta de las organizaciones vitícolas fue inmediata. Vignoble suisse, la Interprofesión de la Viña y de los Vinos Suizos y la Unión Suiza de Campesinos expresaron el pasado 2 de octubre su “vivo pesar” por el abandono del proyecto de preferencia nacional en la importación. En su posición conjunta, las tres entidades sostienen que las medidas anunciadas no corrigen el desequilibrio que sufre la vitivinicultura suiza y las consideran insuficientes para responder a la situación del sector.
La Asociación Suiza de Viticultores y Bodegueros Independientes fue más lejos y acusó a Parmelin de haber llevado a engaño a los viticultores. A su juicio, el consejero federal ha dado prioridad a los intereses del comercio frente a los de las familias viticultoras.
La Interprofesión de la Viña y de los Vinos del Valais coincidió en esa crítica y habló de una “decisión sin valentía”. La organización esperaba una medida más firme por parte de la Confederación y sostiene que el Ejecutivo no ha asumido su responsabilidad ante la crisis actual del viñedo.