La patronal alemana pide retirar la subida del 20% al impuesto sobre los destilados
El sector sostiene que el alza puede hundir ventas hasta neutralizar la recaudación adicional prevista
martes 13 de octubre de 2026
La patronal alemana de los espirituosos BSI reclamó este lunes, 12 de octubre, que el Gobierno revise y retire la subida del 20% del impuesto sobre el alcohol aplicado a los destilados prevista para el próximo 1 de enero de 2027. La organización pide que esa medida salga de la ley presupuestaria de acompañamiento de 2027 y sostiene que, con los datos de mercado disponibles, no hay garantía de que vaya a traducirse en más ingresos netos para el Estado.
El proyecto del Ejecutivo alemán contempla un alza del 20% en cuatro figuras fiscales: el impuesto sobre el alcohol, el de los vinos espumosos, el de los productos intermedios y el de los alcopops. En el caso de los espirituosos, el tipo general pasaría de 13,03 a 15,64 euros por litro de alcohol puro. Para una industria con peso en uno de los mayores mercados europeos de bebidas alcohólicas, esa subida puede acabar trasladándose a precios y márgenes, con efecto potencial también sobre las importaciones. El hecho de que la propuesta alcance además a los espumosos amplía su alcance dentro del negocio de las bebidas.
La base del argumento del BSI es una serie de cálculos elaborados a partir de datos de NielsenIQ del primer trimestre de 2026. La asociación toma como referencia una elasticidad-precio de la demanda de alrededor de -1,9 en ventas de espirituosos a precio ordinario. Con esa reacción del consumidor, y bajo la hipótesis de que la subida fiscal se traslade por completo al precio final, el incremento esperado de la recaudación por impuesto sobre el alcohol y por IVA quedaría casi neutralizado.
Angelika Wiesgen-Pick, directora gerente del BSI, sostiene que las previsiones oficiales parten de que el consumo apenas cambiará pese al encarecimiento. A su juicio, esa premisa no encaja con las observaciones más recientes del mercado. La responsable de la patronal afirma que, si el precio sube un 1%, las ventas bajan casi un 2%, de modo que la ganancia fiscal teórica se reduce con rapidez. Añade que, si la reacción del consumidor fuese algo mayor, como considera posible NielsenIQ a corto plazo, el saldo fiscal neto podría incluso volverse claramente negativo.
El BSI sitúa el llamado punto de inflexión en una elasticidad próxima a -2,0. A partir de ese nivel, explica la organización, el descenso de las ventas compensaría por completo la mayor recaudación prevista y el efecto directo pasaría a ser negativo. La asociación subraya que, con una repercusión del 100% de la subida en el comercio, el valor de -1,9 observado por NielsenIQ queda casi justo en ese umbral. También añade que una traslación superior al 100% movería ese punto y adelantaría un saldo negativo con la misma elasticidad.
La patronal cifra en unos 385 millones de euros al año la recaudación adicional calculada sobre el papel solo para el impuesto sobre el alcohol de los espirituosos. Pero avisa de que esa cantidad puede evaporarse si el comprador reacciona un poco más de lo previsto. Además, recuerda que su modelo no incorpora otros efectos posibles sobre el empleo, el impuesto de actividades económicas y los tributos sobre beneficios, las compras en el extranjero o la sustitución por otras categorías. Tampoco incluye cerca del 15% de las ventas que pasan por la hostelería. Por eso presenta sus cálculos como una prueba de plausibilidad y no como una estimación oficial.
A esa crítica se suma un dictamen del profesor Hanno Kube, del Instituto de Derecho Financiero y Tributario, citado por el BSI. En su valoración del proyecto de ley, Kube pone en cuestión si la previsión de 455 millones de euros extra al año atribuida por el Ministerio de Finanzas a las subidas fiscales es realista. El jurista recuerda que el principio constitucional de veracidad presupuestaria exige previsiones de ingresos tan precisas como sea posible dentro de cada materia.
La organización empresarial vincula además su petición al momento de precios altos en Alemania. Con datos provisionales de Destatis, la inflación fue del 3,3% en septiembre y la energía costó un 14,9% más que un año antes. Al mismo tiempo, la federación recuerda que la administración federal y los Länder reducen desde el pasado 1 de octubre el impuesto energético sobre los carburantes para aliviar a hogares y empresas. A juicio del BSI, en esa situación conviene examinar con cuidado si tiene sentido introducir una nueva carga sobre el consumo cuando el rendimiento final para las arcas públicas no está claro.
Wiesgen-Pick añade que la subida del impuesto recaería sobre adultos que consumen espirituosos de forma ocasional y responsable, y que también generaría costes de adaptación y otros gastos para las empresas. El BSI agrupa a unas 250 firmas, desde negocios familiares hasta productores artesanales y grupos internacionales. Si el Parlamento mantiene el texto del Gobierno y lo aprueba sin cambios, la subida entrará en vigor al comienzo de 2027.