Sensi vende vino en 54 países con el Chianti como motor de su negocio exterior

La firma italiana alcanza 13 millones de botellas con la mitad destinada a mercados exteriores

martes 13 de octubre de 2026

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La empresa vinícola italiana Sensi informó este martes, 13 de octubre, de que mantiene presencia comercial en 54 países y una producción de 13 millones de botellas, apoyada en una trayectoria familiar que comenzó en 1890 en Montalbano, en la Toscana. La firma sitúa al Chianti en el centro de su identidad y de su expansión fuera de Italia, al tiempo que ha ido ampliando su catálogo con otras denominaciones del país.

Sensi explica que su origen está en la actividad de Pietro Sensi, que empezó a elaborar vino para el mercado local a finales del siglo XIX. En 1916, Vittorio y Armido fundaron Ditta Fratelli Sensi. Durante la década de 1920, el apellido de la familia empezó a aparecer en los tradicionales frascos recubiertos de paja, una imagen asociada durante años al vino toscano en las mesas italianas. A partir de esa base local y regional, la compañía fue ampliando su radio de venta primero en Italia y después en el exterior.

La empresa sitúa otro punto de inflexión en la década de 1990, con la incorporación de Massimo, Marco y Roberta Sensi. Según la bodega, esa etapa estuvo marcada por nuevas inversiones en viñedo, instalaciones de elaboración y control de calidad. También se amplió la gama de vinos y se aceleró la actividad internacional, aunque la familia siguió al frente de las decisiones ligadas al producto y al estilo de la casa.

La relación entre la marca y el Chianti ocupa un lugar central en esa evolución. Sensi afirma que fue esta denominación la que llevó su nombre más allá de Italia, con la llegada a Francia en 1960. Después llegaron otros mercados como Alemania, Estados Unidos, Japón y Australia. La compañía sostiene que esa expansión se ha apoyado en una red de importadores, compradores y socios comerciales construida con el paso de los años, además del conocimiento de los distintos canales de venta y de los hábitos de consumo.

En la actualidad, la firma cifra sus exportaciones en 6 millones de botellas. A esa cantidad se suma otro volumen equivalente distribuido a través de la gran distribución italiana. La suma de ambos canales representa la mayor parte de las 13 millones de botellas que la empresa dice producir. Con esos datos, el negocio exterior y la venta a cadenas de distribución dentro de Italia aparecen como los dos pilares comerciales de la bodega.

Sensi presenta su oferta como una selección amplia de denominaciones italianas con un criterio común: vinos de estilo reconocible, regulares en el tiempo y fáciles de entender para públicos distintos y para varios momentos de consumo. La empresa sostiene que su propuesta busca unir precio y calidad sin apartarse de una línea propia. Esa orientación afecta no solo al vino, sino también al envase, el posicionamiento comercial y la distribución.

La estructura productiva de la compañía combina viñedos propios y gestionados en la Toscana con una red de productores seleccionados en varias zonas vitícolas italianas. Su centro operativo está en Lamporecchio, en la provincia de Pistoia, donde dispone de 20.000 metros cuadrados dedicados a almacenamiento, elaboración, embotellado y empaquetado. La familia supervisa el trabajo junto con el equipo técnico, desde la selección de los vinos hasta las fases posteriores del proceso.

La bodega añade que el control de calidad se apoya en catas, análisis y verificaciones previas al embotellado. Ese sistema, afirma la empresa, le permite mover volúmenes altos sin alterar el perfil de sus referencias. En un negocio con fuerte peso de la distribución y de los mercados exteriores, esa regularidad resulta clave para mantener la misma percepción del producto en plazas distintas y en campañas sucesivas.

En 2014, Sensi inició un proceso ligado a la agricultura ecológica. A esa línea se suma la certificación Equalitas en la categoría “Sustainable Organisation”, que incorpora criterios ambientales, sociales y económicos a la gestión de la empresa. La bodega presenta esas certificaciones y controles como una forma de trasladar a toda la cadena de suministro prácticas verificables de producción responsable.

El catálogo de Sensi se ordena por marcas y familias de producto. La enseña principal reúne desde Chianti Classico hasta Brunello di Montalcino, Bolgheri y Vernaccia di San Gimignano, además de otros vinos blancos, rosados y ecológicos. Dalcampo concentra su propuesta en el Chianti y en un consumo ligado a las comidas diarias. Collezione se orienta a quienes quieren conocer variedades y territorios de distintas zonas italianas, desde la Toscana hasta Puglia, Sicilia o Abruzzo.

La gama 18K, lanzada en 2012, se centra en Prosecco y otros espumosos italianos. La empresa vincula esa línea a celebraciones y brindis, con una botella dorada como rasgo de imagen. Con esa división de marcas, Sensi trata de cubrir desde el consumo cotidiano hasta categorías de mayor valor dentro del vino italiano y de los espumosos.

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