Crisp Malt prepara según fuentes del sector el cierre de su maltería de Hamburgo por el frenazo del whisky escocés
La caída de pedidos desde Escocia agranda el ajuste de la industria maltera alemana
sábado 10 de octubre de 2026
Crisp Malt prepara, según fuentes del sector, el cierre de su maltería de Hamburgo a finales de marzo de 2027. La instalación, situada en el barrio de Eidelstedt y conocida durante años como Tivoli Malz, tiene una capacidad anual de unas 110.000 toneladas. La empresa, integrada en el grupo canadiense Richardson International, no ha confirmado por ahora de forma pública esa decisión.
La posible clausura se relaciona, de acuerdo con esas mismas fuentes, con el fuerte descenso de la actividad en el whisky escocés. Una parte relevante de la malta producida en Hamburgo se enviaba a Escocia, donde Crisp Malt ha sido proveedor de destilerías de whisky. La menor demanda y el aumento de existencias en ese mercado han llevado a muchos productores a recortar su actividad, y eso habría dejado a la planta alemana muy por debajo de su capacidad instalada.
Las señales de esa caída ya se habían visto en 2025. En noviembre de 2025, Diageo paralizó de forma temporal la producción en Roseisle Maltings, en Escocia, una instalación con capacidad para 35.000 toneladas. En esas mismas fechas, Bairds Malt, integrada en Soufflet Malt, anunció el cierre de su planta de Pencaitland, con 47.000 toneladas. A ello se sumaron unas exportaciones de single malt que, según cifras sectoriales, habían bajado un 12% en la primera mitad de 2025 y quedaban un 40% por debajo del máximo registrado en 2022.
El giro resulta más llamativo porque hace poco tiempo el sector trabajaba con previsiones muy distintas. En abril de 2024, la propia Crisp Malt había comunicado planes para multiplicar por casi cuatro la capacidad de Portgordon Maltings, en Escocia, desde 42.000 hasta 162.000 toneladas anuales, con el inicio de la nueva producción previsto para 2027. El cambio de demanda en el whisky ha alterado esas expectativas en poco más de dos años.
A la caída de ventas se añaden problemas de logística en Hamburgo. La planta está en Eidelstedt, una zona interior de la ciudad, y no junto al puerto. Esa ubicación la deja sin acceso directo a infraestructuras de carga y descarga de buques. En un mercado internacional de la malta muy presionado por los márgenes, esa desventaja encarece el transporte frente a otras malterías con salida directa al tráfico marítimo a granel. La combinación de menor utilización y gastos logísticos más altos habría debilitado la posición de la planta.
La maltería de Hamburgo tiene además una trayectoria empresarial larga en el sector cervecero alemán. El activo estuvo vinculado a Christian Eisenbeiss, antiguo accionista de control de Holsten-Brauerei, fallecido en 2017. Cuando vendió su participación de control en Holsten a la danesa Carlsberg en 2004, conservó el negocio de malta.
Más adelante, en 2016, HEMERA Vermögensverwaltungsgesellschaft mbH, la sociedad patrimonial asociada a la familia Eisenbeiss, vendió Tivoli Malz y sus operaciones vinculadas en Alemania y Polonia a la británica Anglia Maltings, entonces matriz de Crisp Malt. Desde ese momento, la planta de Hamburgo pasó a formar parte de la red internacional de producción del grupo. En julio de 2023, Anglia Maltings y Crisp Malt fueron adquiridas por Richardson International, uno de los mayores comerciantes de grano de Canadá.
Si el cierre se confirma, Alemania perderá otra parte de su capacidad de malteado en un momento delicado para el sector. La caída del consumo de cerveza, los gastos altos de producción y un exceso estructural de capacidad llevan años presionando a los fabricantes de malta del país. En los últimos meses ya se han sucedido otros recortes. Soufflet Malt ha salido por completo de la producción alemana de malta; Boortmalt puso fin a su acuerdo de malteado con Cargill en Salzgitter; Malteurop cerró su planta de Heidenau; y BestMalz clausuró la instalación de Wallertheim.
Esos movimientos han retirado del mercado alemán unas 350.000 toneladas anuales de capacidad, alrededor del 17% del total previo, siempre según cálculos sectoriales. Con Hamburgo, la reducción acumulada subiría hasta unas 460.000 toneladas al año, más del 22% de la capacidad anterior del país. De confirmarse, no sería solo un ajuste local: también mostraría hasta qué punto la caída del whisky escocés está afectando a la cadena europea de suministro de materias primas para bebidas y podría dejar menos margen operativo a un negocio que ya trabaja con menor demanda tanto de cerveza como de destilados.
La presión no se limita a Alemania. El cambio en los hábitos de consumo y el descenso de la producción cervecera en varios mercados europeos han reducido la necesidad de malta, mientras la energía y el transporte siguen pesando sobre las cuentas de las malterías. En ese marco, las plantas con peores condiciones logísticas o con una base de clientes más expuesta al whisky escocés quedan más expuestas a nuevos recortes de actividad.