La Universidad de La Laguna analiza el papel del vino en la identidad atlántica de Canarias
El seminario revisa su influencia histórica en rutas comerciales, intercambios culturales, memoria de los archipiélagos
viernes 9 de octubre de 2026
La Universidad de La Laguna reunió este jueves, 8 de octubre, a especialistas de varias universidades españolas para analizar el peso histórico del vino en las relaciones entre Canarias, Europa, África y América. El seminario universitario «Identidad y vitivinicultura histórica en el Atlántico» revisó cómo el cultivo de la vid y el comercio vinícola actuaron durante siglos como uno de los motores de intercambio económico, social y cultural en el ámbito atlántico.
La jornada fue organizada por la Cátedra de Agroturismo y Enoturismo de Canarias, impulsada por el Instituto Canario de Calidad Agroalimentaria y la propia Universidad de La Laguna, con la colaboración del proyecto de investigación SACROS. Este proyecto estudia los productos sacros, el consumo y la aculturación a través de agentes religiosos en los imperios ibéricos entre 1580 y 1840.
Los organizadores plantearon el encuentro como un punto de unión entre la investigación histórica y la puesta en valor del patrimonio vitivinícola. La idea de fondo, según defendieron durante la sesión, es que la historia del vino no se limita a la producción agraria ni a la venta de un producto, sino que ayuda a entender rutas comerciales, movimientos de población, relaciones de poder y vínculos culturales que todavía forman parte de la identidad canaria.
La apertura corrió a cargo de Carolina Real Torres, subdirectora de la Cátedra de Agroturismo y Enoturismo de Canarias, y de Javier Luis Santos Álvarez, miembro de su Consejo Asesor y profesor del área de Historia Moderna de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. A partir de ahí, el programa fue recorriendo distintos momentos y territorios conectados por la vitivinicultura atlántica.
Eduardo Aznar Vallejo, catedrático emérito de Historia Medieval de la Universidad de La Laguna, abrió las ponencias con una intervención sobre la vid en la colonización ultramarina. Su análisis se centró en la introducción y expansión de este cultivo en los territorios atlánticos y en su influencia sobre la organización económica y territorial de los nuevos asentamientos.
Después intervino Juan Ignacio Pulido Serrano, catedrático de Historia Moderna de la Universidad de Alcalá, con una exposición sobre vino, negocios y poder en la corte de Felipe II. El profesor examinó las redes mercantiles, los privilegios comerciales y los mecanismos financieros vinculados al suministro y al consumo de vino en el entorno cortesano, una línea de trabajo que situó esta actividad dentro de los circuitos económicos de la monarquía.
La relación entre Canarias y África ocupó otra de las sesiones. Germán Santana Pérez, profesor de Historia Moderna de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, estudió el mercado africano del vino canario durante la Edad Moderna. Su intervención repasó las rutas de exportación y los intercambios que conectaron la producción insular con los mercados del continente vecino.
Pedro Omar Svriz Wucherer, profesor de Teoría e Historia Económica de la Universidad de Málaga, llevó el foco a América. Su ponencia abordó las relaciones entre las órdenes religiosas, las redes comerciales y el abastecimiento de vino en el Paraguay colonial. En concreto, analizó la función de estos circuitos en el suministro de vino de consagración y en la economía de las misiones americanas.
El ciclo de intervenciones individuales se cerró con Juan Manuel Santana Pérez, catedrático de Historia Moderna de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, que examinó el comercio de vinos entre Canarias y las colonias portuguesas durante la Edad Moderna. Su análisis se detuvo en las relaciones entre mercaderes, en los intercambios bilaterales y en la conexión comercial del espacio atlántico luso-español.
La jornada terminó con una mesa redonda moderada por Javier Luis Santos Álvarez y Pedro Omar Svriz Wucherer. El debate giró en torno a la circulación del vino, de las ideas y de las técnicas vitivinícolas y a la forma en que esos movimientos transformaron paisajes y sociedades a ambos lados del Atlántico.
Durante el encuentro, Juan Manuel Santana Pérez sostuvo que la cultura del vino contribuyó a formar una identidad compartida en la Macaronesia y a reforzar los vínculos entre los territorios insulares. Eduardo Aznar Vallejo defendió, por su parte, que esos lazos culturales merecen un mayor reconocimiento institucional y remarcó que el patrimonio vitivinícola forma parte de la memoria colectiva de los archipiélagos. Germán Santana Pérez recordó además el papel de Tenerife en el siglo XVI, cuando la isla amplió su actividad vitivinícola y ocupó una posición importante en la producción y en el comercio exterior del archipiélago.
Carolina Real Torres afirmó que la Cátedra quiere mantener las líneas de investigación, formación y transferencia de conocimiento ligadas a la cultura del vino y al territorio. La subdirectora señaló que «conocer la historia de nuestra vitivinicultura nos permite comprender mejor cómo se ha configurado la identidad de Canarias y los vínculos que compartimos con otros territorios atlánticos» y defendió que la recuperación de ese legado puede favorecer la cooperación entre universidades, investigadores y agentes del territorio, además de abrir nuevas oportunidades ligadas al patrimonio, el agroturismo, el enoturismo y la cultura gastronómica.