Alicante reúne a más de 30 países para reforzar la cooperación sobre indicaciones geográficas
La conferencia aborda mercados, control y apoyo al medio rural en un sector que mueve más de 2.100 millones
jueves 5 de noviembre de 2026

Alicante ha reunido este jueves, 5 de noviembre, a representantes de más de 30 países en la Conferencia Internacional sobre el Fortalecimiento de los Proyectos de Cooperación en materia de Indicaciones Geográficas, una cita organizada por Origen España y oriGIn en colaboración con la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO). El encuentro se celebra en la sede de la EUIPO y continuará este viernes, 6 de noviembre, con el objetivo de coordinar nuevas iniciativas de apoyo a estas figuras de calidad y reforzar la cooperación entre productores, administraciones y organismos internacionales.
Más de 600 personas han seguido la reunión, de acuerdo con la organización. Entre los asistentes hay responsables de oficinas de propiedad intelectual, consejos reguladores, asociaciones de productores y entidades internacionales. Origen España y oriGIn presentan la cita como el primer evento internacional de estas características centrado en los proyectos de cooperación sobre indicaciones geográficas.
La apertura ha contado con la participación del director ejecutivo de la EUIPO, João Negrão; el presidente de oriGIn, Riccardo Deserti; el presidente de Origen España, Ángel Pacheco; y el exministro de Agricultura de Italia y exdiputado del Parlamento Europeo Paolo De Castro. Durante la sesión inaugural, Negrão dio la bienvenida a los asistentes y puso en valor, en nombre de la EUIPO, la capacidad de las indicaciones geográficas para generar empleo y contribuir al desarrollo de las comunidades locales.
Pacheco centró su intervención en el peso social de estas figuras en el medio rural. El presidente de Origen España sostuvo que, más allá de las diferencias entre países, las indicaciones geográficas comparten una base común: miles de familias que mantienen formas de producción tradicionales y sostienen actividad económica en sus territorios. A su juicio, esa actividad ayuda a crear empleo, fijar población y llevar al mercado productos vinculados a un origen reconocido.
Deserti situó el debate en los problemas que afectan al sector. El presidente de oriGIn citó la sostenibilidad, el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la rentabilidad de las explotaciones como asuntos que obligan a abrir una nueva etapa de coordinación internacional. De Castro, encargado de la ponencia principal, defendió que las indicaciones geográficas son una herramienta útil para unir a agricultores y ganaderos con sus comunidades, promover la cultura de origen de los productos y sostener la actividad económica local.
Las indicaciones geográficas agrupan sellos como las denominaciones de origen protegidas (DOP) y las indicaciones geográficas protegidas (IGP), que vinculan un alimento o una bebida con un territorio concreto y con unas normas de producción. En la práctica, su protección afecta tanto al valor comercial del producto como a la defensa del nombre en el mercado y al control sobre el uso de referencias geográficas.
La conferencia está organizada en cuatro mesas de debate repartidas en dos jornadas. En ellas participan representantes de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), la Comisión Europea y oficinas nacionales de propiedad intelectual de países como España, Francia, Suiza, Croacia, México, Paraguay, Perú, Chile y Tailandia, junto a responsables de consejos reguladores y asociaciones de productores de varios continentes.
La primera jornada ha girado en torno al acceso a nuevos mercados, el intercambio de conocimientos entre productores, la sostenibilidad y las posibilidades que ofrecen estas figuras para mantener actividad y empleo en el medio rural. Uno de los paneles ha revisado el balance de dos décadas de cooperación internacional y ha abordado cómo esa experiencia puede servir para apoyar a nuevas asociaciones de productores y a indicaciones geográficas en desarrollo.
Entre los asuntos tratados han aparecido el cambio climático, la despoblación rural, la falta de relevo generacional y el conocimiento limitado que, en algunos mercados, tienen los consumidores sobre estos sellos. A partir de ejemplos de Europa, el Caribe y el Sudeste Asiático, varios ponentes defendieron que la cooperación entre regiones puede mejorar la rentabilidad de los productos con calidad diferenciada y abrir la puerta a mercados internacionales con más garantías para los productores.
Otro de los ejes del debate ha sido la incorporación de tecnología a procesos como el control de calidad. Los participantes señalaron que estas herramientas pueden simplificar tareas de verificación, reforzar la confianza del consumidor y hacer el sector más atractivo para los jóvenes que se plantean continuar la actividad en el campo o en industrias ligadas al territorio.
Las necesidades concretas de los productores, sobre todo en economías emergentes, han ocupado buena parte de la agenda. Federico Moncunill, secretario de Origen España y de las IGP Jijona y Turrón de Alicante, sostuvo que uno de los asuntos pendientes en los próximos años será la gestión de los órganos de gobernanza, con agrupaciones de productores capaces de asumir liderazgo también en los sistemas de control.
En la misma línea, la secretaria general del consejo regulador de la DOP Idiazabal, Míriam Molina, defendió la utilidad de contar con asociaciones de indicaciones geográficas que permitan llevar la voz de los productores a espacios donde, por separado, tendrían menos presencia. Molina citó la colaboración de Origen España con la Guardia Civil como ejemplo de cooperación útil frente al fraude y afirmó que ese trabajo, según explicó, permite actuar en unas 24 horas en determinados casos.
Origen España también trasladó su preocupación por la confusión que puede generarse en los puntos de venta cuando algunos productos usan referencias a un origen geográfico sin disponer de la certificación correspondiente. A juicio de la asociación, esa práctica puede inducir a error al consumidor y perjudicar a los alimentos amparados por una DOP o una IGP, que sí están sujetos a requisitos y controles.
La reunión quiere reforzar, además, el diálogo entre productores, instituciones y consumidores. Pacheco defendió que las agrupaciones de productores deben ocupar un lugar central en este tipo de foros porque son quienes conocen de primera mano los problemas del sector y las necesidades de cada territorio. La organización de la conferencia considera que ese intercambio puede traducirse en una mejor protección en el mercado y en un mayor conocimiento social de estas figuras.
El programa continuará este viernes, 6 de noviembre, con dos nuevas sesiones. Una de ellas estará dedicada a las necesidades del sector de indicaciones geográficas artesanales e industriales, con asuntos como la gobernanza, los sistemas de control, la protección jurídica, la sostenibilidad y el reconocimiento internacional. La otra mesa estará orientada a diseñar la próxima generación de proyectos de cooperación y a mejorar la coordinación entre instituciones, con participación de entidades como la FAO, la Comisión Europea, la Secretaría de la ASEAN y la Federación Europea de Vinos de Origen.
En paralelo, la organización ha incluido una visita técnica al Consejo Regulador de las IGP Jijona y Turrón de Alicante y a espacios vinculados a la producción turronera de Jijona. El propósito es mostrar a los asistentes cómo trabajan estas indicaciones geográficas en tareas de certificación, control y promoción del producto.
Origen España, la asociación anfitriona, reúne a 100 asociados y asegura representar el 85,10% del valor económico de las indicaciones geográficas agroalimentarias españolas, con más de 2.100 millones de euros en valor de mercado. Esa dimensión explica el peso que la entidad busca tener en debates sobre protección del nombre de los productos, lucha contra el fraude y apoyo a las zonas rurales donde se asienta buena parte de esta actividad.