El vino alemán gira hacia el norte de Europa tras el retroceso de Estados Unidos
Estados Unidos recortó un 11% sus compras frente al avance de Suecia
miércoles 28 de octubre de 2026

Las exportaciones de vino alemán se mantuvieron estables en volumen durante el primer semestre de 2026, pero cedieron en valor y registraron un retroceso en Estados Unidos, uno de los mercados que más presión está ejerciendo sobre los productores europeos. El Instituto Alemán del Vino (DWI, por sus siglas en alemán) cifra las ventas al exterior entre enero y junio en 600.000 hectolitros, el mismo nivel que un año antes, con una facturación de 186 millones de euros, un 3% menos.
El ajuste se concentró en buena parte en Estados Unidos. El DWI señala que ese país representa ya el 9% del volumen exportado por Alemania y que, entre enero y junio, las ventas cayeron un 11% tanto en cantidad como en valor. La entidad atribuye ese descenso a la continuidad de los aranceles y a unas condiciones de mercado poco favorables.
Frente a esa debilidad, los países nórdicos ganan peso. Suecia fue el caso más claro en 2026. Jan Dworsky, responsable de la oficina Wines of Germany en Estocolmo, informó de que las ventas de vino alemán a través del monopolio Systembolaget aumentaron un 10% en los nueve primeros meses del año, mientras que la facturación subió un 11%. Ese avance se apoyó, sobre todo, en la demanda de vinos blancos alemanes y se produjo en un mercado sueco que, en su conjunto, redujo un 2% sus ventas de vino.
El DWI añade que Suecia no es una excepción aislada. Noruega, Finlandia y Dinamarca también se han consolidado en los últimos años como destinos relevantes para el vino alemán. Sumados a Suecia, esos mercados absorbieron una cuarta parte de las exportaciones alemanas de vino en el primer semestre de 2026. Para las bodegas y los distribuidores de bebidas, esta evolución puede empujar una revisión de destinos comerciales, con más atención al norte de Europa y menos dependencia del mercado estadounidense si la presión comercial se mantiene.
Melanie Broyé-Engelkes, directora gerente del DWI, considera que conservar el volumen exportado ya es un resultado positivo en un momento de menor consumo de vino en muchos países. A su juicio, la estabilidad se explica por la mayor demanda de blancos más ligeros y de perfil fresco y afrutado, una categoría en la que los exportadores alemanes tienen capacidad para responder.
La situación de Estados Unidos no afecta solo a Alemania. Este martes, 27 de octubre, Coldiretti y Filiera Italia informaron de que las ventas de vino italiano en ese mercado han perdido 300 millones de euros en valor en el último año y medio. Las dos organizaciones relacionan esa caída con los aranceles aprobados durante la presidencia de Donald Trump y con la debilidad del dólar, que ha reducido el poder de compra del consumidor estadounidense. En su análisis, el prosecco ha resistido mejor que otras categorías.
Ese cruce de datos apunta a un mismo problema para varios países exportadores europeos: el mercado estadounidense sigue siendo grande, pero ofrece menos margen y más incertidumbre que hace unos años. Al mismo tiempo, los países nórdicos muestran una demanda más favorable para ciertos estilos de vino, en especial blancos frescos, un movimiento que puede influir en las decisiones de producción, promoción y reparto de inversiones comerciales dentro del sector de bebidas.
En el caso italiano, Coldiretti también avisa de una presión adicional sobre las bodegas. La organización habla de una vendimia 2026 de gran calidad, aunque con una producción entre un 10% y un 15% menor, y asegura que los precios pagados al productor han bajado en algunos casos más de un 20% respecto al año anterior, mientras suben los gastos de energía y materiales. Ante esa situación, propone un acuerdo con la restauración para reforzar la presencia del vino italiano en Estados Unidos.
En Alemania, una parte de la respuesta pasa por el apoyo institucional a la salida al exterior. En un foro del DWI sobre exportación, la ministra de Viticultura de Renania-Palatinado, Christine Schneider, recordó las medidas de promoción comercial que presta el land en mercados de terceros países. Entre ellas citó la ayuda para participar en actos internacionales, ferias y exposiciones.
A esa vía se suma la administración federal. En el mismo encuentro se presentaron las opciones de apoyo del Ministerio Federal de Agricultura, Alimentación y Patria de Alemania para las empresas vitivinícolas, entre ellas la participación en viajes comerciales y en ferias organizadas por el propio ministerio. Con un mercado estadounidense menos favorable y un mejor comportamiento en el norte de Europa, ese tipo de instrumentos gana peso para las bodegas que buscan mantener ventas fuera de sus fronteras.