Grupo Lamucca renueva la carta de La Barra de Ultramarines en Madrid
El local refuerza su formato de aperitivo largo con música en directo y cocina castiza para compartir
jueves 22 de octubre de 2026

Grupo Lamucca ha renovado la carta de La Barra de Ultramarines, su local de Plaza del Carmen, 1, en Madrid, y ha sumado una programación musical fija cada miércoles por la noche. La empresa informó este martes, 20 de octubre, de que la nueva temporada mantiene la base de la casa: barra amplia, producto reconocible, platos para compartir y una oferta pensada para moverse entre el aperitivo, la comida y la sobremesa.
El establecimiento, situado junto a Gran Vía, refuerza así una propuesta muy ligada al bar madrileño. La compañía explica que la intención es conservar ese formato de cocina y sala que permite ir a cualquier hora, desde un vermut hasta una comida más larga, sin cambiar de registro. La reforma de la carta no altera esa línea y añade nuevas opciones sobre una selección ya conocida por su clientela.
En la parte más centrada en el aperitivo, la nueva carta incluye gilda, anchoa 00 sobre brioche, croquetas de jamón y boquerones caseros en vinagre. A esa primera parte se suman la tosta de foie, la tortilla vaga con alcachofas y espárragos y los calamares a la andaluza. Son platos de barra, de raciones y de centro de mesa, con recetas fáciles de identificar para el comensal.
La casquería mantiene un papel importante dentro de la oferta. La Barra de Ultramarines conserva en carta torreznos, oreja con salsa brava, mollejas de ternera a la parrilla con ajoblanco y callos a la madrileña. Con ello, el local mantiene una parte de su propuesta muy vinculada a la cocina castiza y a un tipo de consumo que en Madrid sigue teniendo peso en barras y tabernas.
Para quienes alargan el aperitivo hasta la comida, el restaurante incorpora o mantiene platos de mayor tamaño como el pepito de solomillo, el steak tartar de vaca con alcaparras fritas, el chuletón de vaca madurada 35 días, el pollo al ajillo y los dados de solomillo Strogonoff. La carta también reserva espacio a los arroces en llauna para compartir, con cuatro versiones: seco de pollo y verduras, negro de chipirones con puntillas, meloso de campo con aroma de romero y meloso de marisco.
La barra conserva además una selección de producto pensada para consumirse sin demasiada elaboración. En ese apartado figuran el jamón puro de bellota, la cecina de Angus madurada 24 meses, el queso manchego curado, las ostras al natural, el pulpo a feira, los mejillones al vapor y los txipirones encebollados. La composición de la carta muestra una mezcla entre recetario tradicional, producto de corte más clásico y platos orientados a compartir, una fórmula muy extendida en la restauración madrileña de centro.
La empresa también ha vinculado la renovación de la oferta gastronómica con la identidad del espacio. El local mantiene una estética contemporánea apoyada en hormigón visto, granito, latón y madera, combinados con mobiliario de inspiración clásica y una intervención gráfica de gran formato. La idea, según trasladan desde el grupo, es revisar el bar madrileño sin romper con sus códigos más reconocibles, tanto en la sala como en la carta.
La bebida ocupa otro de los ejes de la temporada. La carta de vinos recorre varias zonas españolas, con blancos de Rueda, Valdeorras y Rías Baixas; tintos de Rioja, Ribera del Duero, Madrid y Ribeira Sacra; además de generosos, espumosos y vermuts. La oferta se completa con sangrías, aperitivos y un vermut casero, junto a otras propuestas de autor. Con ello, el local busca reforzar la franja de consumo de media tarde y primera noche, muy vinculada al aperitivo y la sobremesa en el centro de la capital.
Junto a la carta, La Barra de Ultramarines ha puesto en marcha El Tablao de La Barra, una cita semanal con música en directo que se celebra cada miércoles en el mismo establecimiento. El formato se apoya en actuaciones acústicas y en dos pases a partir de las 21:00. La guitarra corre a cargo de Román Mollá, que contará cada semana con un artista invitado.
La programación se suma a la actividad habitual del local y trata de ampliar el uso de la barra más allá del servicio de comida y cena. La empresa plantea la propuesta como un plan de noche apoyado en la cocina de temporada, el vino y la música en directo, en una zona de Madrid con alto tránsito de público local y visitante. Con esta doble renovación, La Barra de Ultramarines ordena su oferta alrededor de dos ideas muy claras: cocina reconocible y estancia larga en un local del centro pensado para el aperitivo, la comida compartida y la noche de los miércoles.