Una botella de The Macallan bate el récord del whisky en dólares en subasta
La pieza se vendió por £2.125.000, segunda marca histórica en libras por el efecto del tipo de cambio
martes 13 de octubre de 2026

Una botella de The Macallan Fine & Rare 1926 se adjudicó por £2.125.000, unos US$2.807.905 al cambio aplicado a la operación, en la subasta celebrada el pasado 9 de octubre en The Macallan Estate, en Escocia. La venta fija una nueva marca para la variante Fine & Rare de esta cosecha y deja una lectura poco habitual en el mercado de subastas: es el segundo mayor precio pagado por una botella de whisky si se mide en libras, pero pasa a ser el primero si la comparación se hace en dólares.
La cifra queda dentro de la horquilla de £1,7 millones a £2,2 millones que Sotheby’s había fijado antes de la puja y se sitúa £75.000 por debajo del tope de esa estimación. Para la serie Fine & Rare de 1926, el salto frente al registro anterior es amplio. En 2019, otra botella de esa misma variante se vendió por £1,5 millones. La diferencia ahora es de £625.000, lo que equivale a un 41,7% más.
La comparación más llamativa aparece al ponerla frente a otra Macallan 1926 subastada por Sotheby’s en 2023, la versión con etiqueta diseñada por Valerio Adami. Aquella pieza se vendió por £2.187.500, de modo que la adjudicación del pasado 9 de octubre queda £62.500 por debajo, un 2,9% menos en libras. Sin embargo, al convertir ambos importes a dólares, la venta de 2026 supera a la de 2023. La diferencia ronda los US$93.655, cerca de un 3,5%. La razón no está en la botella, sino en el tipo de cambio entre la libra y el dólar en cada fecha.
Ese efecto divisa es relevante en un mercado en el que los récords suelen citarse en varias monedas a la vez. Un mismo lote puede ocupar una posición distinta en las clasificaciones según se mire la cifra original en libras o su conversión a dólares. En este caso, la operación no arrebata a la Adami de 2023 el primer puesto en la moneda de la subasta, pero sí lo hace en la referencia en dólares que utiliza buena parte del negocio internacional del coleccionismo.
La botella formó parte de la venta “Live from The Macallan Estate”, organizada para conmemorar el centenario de la destilación de esta añada. Fue la primera subasta celebrada en la finca de The Macallan y reunió a 50 coleccionistas invitados, mientras otros pujaron por teléfono. Los 42 lotes encontraron comprador y la recaudación total alcanzó £3,3 millones, unos US$4,4 millones.
El lote vendido corresponde a The Macallan Fine & Rare 60 Year Old 1926, con 42,6% vol, en formato de 70 centilitros y con su caja original de madera. Sotheby’s lo identificó como una botella procedente del barril 263, de tipo hogshead. La casa de subastas también señaló que The Macallan verificó el código único de la botella y otros rasgos de su aspecto, un paso importante en un tramo del mercado en el que la autenticidad y el estado de conservación condicionan el precio final.
La historia de esta edición ayuda a explicar por qué aparece de forma recurrente en los grandes remates. El destilado salió del alambique en 1926, pasó 60 años en barricas de jerez y se embotelló en 1986. Según Sotheby’s, se obtuvieron 40 botellas equivalentes de la que sigue siendo la cosecha más antigua producida por The Macallan. De ese total, un máximo de 14 llevó la etiqueta Fine & Rare. Otras 12 tuvieron etiquetas diseñadas por Sir Peter Blake y 12 más por Valerio Adami. Dos quedaron sin etiqueta; una de ellas fue pintada a mano más tarde por el artista irlandés Michael Dillon.
La escasez no es solo numérica. Sotheby’s recuerda que al menos una botella Adami pudo perderse en el terremoto de Japón de 2011, que la otra botella sin etiqueta no está localizada y que existe constancia gráfica de que al menos una de las 40 se abrió y se consumió en Japón. Con una base tan reducida, cada ejemplar que vuelve al mercado se convierte en una pieza singular y su estado material pasa a ser tan importante como la propia edad del whisky.
Jonny Fowle, responsable internacional de whisky y destilados de Sotheby’s, sostuvo que el resultado refleja el interés persistente de los coleccionistas por The Macallan 1926. La lectura encaja con la secuencia de ventas de los últimos años, en la que distintas variantes de esta misma saca han ido superando registros anteriores y han colocado a la añada de 1926 en la parte más alta del coleccionismo de whisky escocés.
Aun así, operaciones de este nivel no sirven para medir el precio habitual del whisky en las tiendas ni el pulso del consumo corriente. Son ventas muy aisladas, en las que pesan la rareza de la pieza, su procedencia, la documentación disponible, el estado de la etiqueta y del estuche, el número de posibles compradores y, como ha vuelto a verse en esta puja, la evolución de la libra frente al dólar.