¿Va a hacer enoturismo? Quiero darle mis tips

Lo que mis viajes me han enseñado y confirmé recorriendo bodegas de Toro y Rueda durante VinoInfluencers World Awards 2026

sábado 10 de octubre de 2026

Compártelo

Leído › 446 veces

Nazareth Padilla Montero | D.O Toro, España
Nazareth Padilla Montero | D.O Toro, España

Hacer enoturismo suena muy bonito y sí, lo es: los viñedos, las bodegas, la gastronomía de la zona y, por supuesto, el vino.

Pero entre la foto en medio del viñedo y la copa que termina en redes sociales, hay unas cuantas cosas que conviene organizar. Algunas parecen detalles pequeños, hasta que uno está lejos de casa tratando de resolverlas.

Durante mi participación en VinoInfluencers World Awards 2026 recorrí bodegas en Toro y Rueda. Vendimié, caminé entre viñas, caté y conocí proyectos muy distintos. También confirmé muchas cosas que mis viajes alrededor del vino ya me habían enseñado.

Así que, si usted también se está antojando de hacer enoturismo, quiero compartirle algunos tips. Incluidos los que aprendí después de pasar calor o tener que pagar equipaje adicional.

Primero, elija la región

Decir “quiero visitar bodegas en España” es apenas el comienzo.

  • ¿Le interesa Rioja? ¿Los viñedos atlánticos de Rías Baixas? ¿Los paisajes de pizarra del Priorat? ¿Los vinos de Jerez, en Andalucía?

Cada región tiene su identidad. Cambian los paisajes, el clima, las variedades de uva, la comida y los estilos de vino que encontrará.

También cambian las distancias.

Durante este viaje visitamos Palacio de Villachica y Divina Proporción, en Toro, y Javier Sanz Viticultor, en la región de Rueda. Aunque uno vea los nombres juntos en un itinerario, hay kilómetros de por medio. Hay que contar con el tiempo para recorrerlos.

Mi consejo es elegir primero la región y después las bodegas

  • Así podrá organizar una ruta que le permita disfrutar las visitas sin pasar el día corriendo de un lugar a otro.
  • Y contáctelas con anticipación. 
  • Pregunte si necesita reservar, 
  • cuánto dura la experiencia, 
  • si la visita es privada o en grupo y qué incluye. 
  • Averigüe también si habrá comida y si van a caminar por el viñedo o permanecer dentro de la bodega.
Son cosas que ayudan a decidir desde a qué hora salir hasta qué zapatos ponerse.


Resuelva cómo llegar… y cómo regresar

Esta pregunta merece hacerse antes de viajar:

  • ¿Cómo llego a la bodega y cómo vuelvo al alojamiento?

No dé por sentado que habrá un taxi esperando a la salida ni que podrá abrir una aplicación y pedir un carro como acostumbra.

Durante nuestra estancia en Valladolid no pudimos depender de Uber y tocó utilizar taxis. Había que contar con la disponibilidad del servicio; no siempre era cuestión de pedir uno y salir inmediatamente.

Revise qué opciones funcionan en su destino y cuánto cuestan. También puede preguntarle a la bodega si recomienda algún conductor o servicio que haga esa ruta.

Alquilar un carro es otra posibilidad. Además del precio por día, contemple seguros, combustible, estacionamiento y las condiciones de la empresa. En nuestro caso, Erick tramitó desde Costa Rica un Permiso Internacional de Conducción antes del viaje. Si usted piensa alquilar, consulte qué documentos le pedirán en el país que visite y en la empresa elegida.

Si va a beber vino durante las visitas, organice el recorrido con alguien que no beba o contrate transporte. Tener esto resuelto permite disfrutar con mucha más tranquilidad.

Los trenes y el transporte público pueden servir muy bien para moverse entre ciudades, pero revise el trayecto completo. Llegar a la estación no significa haber llegado a la bodega: todavía puede faltar una buena parte del camino.

Yo prefiero llevar los tiquetes comprados y los horarios organizados. Nuestra costumbre de decir “ahorita vemos cómo hacemos” puede complicarnos bastante cuando hay una reserva esperando.

La época del año también se elige

No es lo mismo visitar un viñedo en invierno que en primavera, verano u otoño.

Nosotros estuvimos en septiembre y pudimos vivir la vendimia. Fue una oportunidad preciosa de conocer el viñedo en plena actividad.

Pero no basta con elegir un mes. Si quiere presenciar la cosecha, pregunte a la bodega: 

  • Las fechas pueden variar y las visitas disponibles también.
  • Revise el clima de la región 
  • Las temperaturas previstas cerca de la fecha del viaje. 

“Voy a España” dice muy poco sobre lo que necesita meter en la maleta.

Haga números más allá del avión y el hospedaje

Al principio uno piensa en el boleto y dónde va a dormir. Después aparecen los traslados, las comidas, las entradas, las experiencias y las compras.

  • Y las botellas.

Esas que uno no tenía previsto comprar hasta que llegó a la bodega, probó el vino y empezó a imaginar con quién lo iba a compartir.

Incluya todo eso en el presupuesto.

Si reserva un alojamiento con cocina, averigüe qué tiene disponible. A mí me gusta cocinar cuando viajo. También disfruto caminar por el barrio, entrar a un supermercado y descubrir qué come la gente del lugar.

Algunas veces resulta más económico que comer siempre fuera, aunque también hay que darse el gusto de conocer la gastronomía de la región.

Me he hospedado en lugares con cocina privada y en hostels donde se comparte cocina e incluso baño. Lo importante es leer bien qué está reservando y elegir algo con lo que usted se sienta cómodo.

Vístase para caminar entre viñas

Claro que queremos una foto bonita en el viñedo.

Yo también. Y me tomé muchas.

¿Va a hacer enoturismo? Quiero darle mis tips

Pero un viñedo sigue siendo campo. Puede haber tierra, piedras, desniveles y bastante por caminar. En los que recorrimos durante este viaje había poca sombra y pasamos buena parte del tiempo expuestos al sol.

Si quiere llevar tacones para una fotografía, llévelos. Pero tenga a mano zapatos cómodos que protejan el pie.

Piense también en una gorra o sombrero, protector solar y, si le resulta práctico, una sombrilla o un abanico.

Vestirse en capas ayuda mucho. Una prenda fresca debajo y un abrigo que pueda quitarse le dan opciones si cambia la temperatura.

Yo aprendí eso de una manera bastante incómoda.

Llevé un abrigo pensando que podría hacer frío o que estaría a la sombra. Terminé bajo el sol, asándome, y debajo no llevaba precisamente algo que me permitiera quitármelo tranquilamente.

Así que pruébese la ropa antes de viajar. Camine con los zapatos y revise cómo se siente con lo que piensa ponerse. Descubrir que una tela le pica o que un zapato le lastima cuando ya está en el viñedo tiene poca gracia.

El clima se siente también en la piel

Viniendo de Costa Rica, yo noto muchísimo el cambio cuando llego a un ambiente más seco. Durante este viaje por España lo sentí especialmente.

Por eso en mi equipaje no faltan:

  • la crema hidratante, 
  • bálsamo labial y 
  • protector solar. 

Y cuando digo crema, en mi caso podría decir el doble de crema.

El cabello también puede reaccionar diferente al clima o al agua. Lleve los productos que necesita o contemple comprarlos al llegar.

Y tome agua. Entre caminatas, comidas y varias catas en un día, es fácil distraerse y olvidarlo.

Otro consejo muy práctico: aproveche los baños cuando los encuentre. En recorridos rurales o entre viñedos no siempre tendrá uno disponible justo cuando lo necesite.

Después de unas cuantas horas, se va a acordar de mí. XD 

Revise el alojamiento más allá de las fotos

Un lugar puede verse precioso y resultar poco práctico para su viaje.

  • ¿Tiene ascensor? 
  • ¿Cuántas escaleras hay? 
  • ¿Cómo llegará desde la estación de tren o el aeropuerto? 
  • ¿Está bien ubicado para los recorridos que quiere hacer?

Piense en su equipaje y en que posiblemente regresará con más del que llevó. A nosotros nos tocó comprar una maleta adicional. Moverse con todo lo que uno ha acumulado al final del viaje es bastante diferente de llegar con el equipaje de salida.

Lea también las condiciones del alojamiento, incluidas las reglas sobre fumar, si ese tema es importante para usted.

Después de pasar todo el día caminando, esos detalles se sienten.

Lleve sus cosas habituales y conozca los horarios

Los horarios de comidas, comercios y servicios pueden ser diferentes a los de casa. Además, el cambio de horario hace de las suyas: uno puede despertarse cuando la ciudad todavía duerme o tener hambre cuando aún no hay dónde desayunar.

Durante este viaje, una compañera latinoamericana necesitó ir a una farmacia muy temprano por una molestia en un ojo. A esa hora no encontraba una abierta y tuvo que esperar.

Por eso llevo mis medicamentos habituales y los productos personales que sé que podría necesitar. En mi caso, también contemplo los productos para la menstruación y esas pequeñas cosas que prefiero tener conmigo.

Revise los horarios de los servicios cercanos a su alojamiento. No todo estará disponible en el momento en que a usted le haga falta.

  • Chiquillos, catar no significa terminarse la copa

En un viaje de enoturismo puede encontrarse con varias catas durante el mismo día. No tiene que beber todo lo que le sirven.

Puede escupir durante la cata y dejar vino en la copa. Aproveche las pausas para comer, tomar agua y descansar.

Vale la pena darse tiempo para prestar atención a lo que está probando y escuchar a quien lo explica. Si necesita parar, pare. No tiene que probarlo todo.

Deje espacio para lo que va a traer

No salga de casa con la maleta al límite si piensa hacer compras.

En nuestro viaje tuvimos varios vuelos y las condiciones de equipaje no eran iguales entre aerolíneas. Terminamos pagando peso adicional y comprando otra maleta.

Revise el peso, las dimensiones y el equipaje incluido en cada trayecto, no solamente en el vuelo de ida.

Si quiere regresar con vino, consulte también las condiciones para transportar las botellas y las normas de ingreso de alcohol a su país. Es mejor saberlo antes de comprar que descubrirlo la noche en que está tratando de cerrar la maleta.

  • ¿Y cómo protejo las botellas?

Existen protectores y maletas diseñados para transportar vino. Vale la pena contemplarlos si sabe que va a traer varias botellas.

Yo, además, aprovecho algo que suele ir conmigo: las medias gruesas.

Las uso como protección adicional, junto con el material de burbujas o las bolsas protectoras que a veces entregan las bodegas. Después acomodo las botellas entre la ropa, procurando que no queden sueltas ni golpeándose unas con otras.

También pongo una bolsa alrededor como precaución para proteger el resto del equipaje si ocurriera un accidente.

Por dicha, nunca me ha pasado. Pero prefiero no comprobar qué tan bien combina una botella de vino tinto rota con toda mi ropa.

  • Cuando llegue a la bodega, pregunte

Este es uno de mis consejos favoritos.

En las bodegas que visitamos encontramos proyectos distintos y personas con mucho que contar sobre sus viñedos, sus vinos y su manera de trabajar.

Aproveche ese tiempo.

Pregunte por las uvas que está viendo, por el suelo que está pisando o por algo que le llamó la atención durante la cata. No importa si piensa que su pregunta es básica. Usted está ahí para conocer.

Y, si puede, visite más de una bodega. Incluso dentro de una misma región encontrará formas diferentes de trabajar y de recibir a quienes llegan.

Las fotografías son un recuerdo precioso, pero las conversaciones también se vienen con uno.

  • Al final, de eso se trata el enoturismo

Para mí, hacer enoturismo es entender un lugar a través de su vino y de su gente.

Durante los tres días de experiencias de VinoInfluencers World Awards pude volver a vivirlo y compartir con personas que se dedican a comunicar estas historias.

Pero usted no necesita ser comunicador ni experto para visitar una bodega. Puede llegar con curiosidad, hacer preguntas y descubrir qué hay detrás de esa botella que normalmente encuentra ya terminada sobre una mesa.

Después, cuando la abra con sus amigos, seguramente tendrá algo más que contar: cómo era el lugar, quién lo recibió o qué le sorprendió mientras caminaba entre las viñas.

Organice el viaje con tiempo. Cuando llegue a la bodega, se va a agradecer poder dedicar ese rato a conocerla y disfrutarla.

Sobre la autora

Nazareth Padilla Montero es comunicadora y educadora del vino en Costa Rica. Fundadora de CAVA Gourmet Market y creadora de Nazareth Wine Journey, proyecto enfocado en hospitalidad, educación y cultura del vino accesible para nuevos consumidores. Cuenta con formación WSET en vinos y fue seleccionada como becaria 2025 de la Women of the Vine & Spirits Foundation (WOTVS).

¿Te gustó el artículo? Compártelo

Leído › 446 veces

Cookies

Utilizamos cookies y otras tecnologías para que el sitio funcione, analizar su uso y ofrecer contenidos externos. Puedes aceptar, rechazar o configurar las cookies opcionales.

Política de cookies