La garnacha tinta logra la mayor producción en secano en un ensayo sudafricano

Macabeo y Piquepoul blanc lideraron las blancas pese a sus problemas de maduración

viernes 9 de octubre de 2026

Compártelo

Leído › 1248 veces

La garnacha tinta logra la mayor producción en secano en un ensayo sudafricano

Un ensayo de campo realizado en la región sudafricana de Swartland ha encontrado grandes diferencias de crecimiento y producción entre 17 variedades de vid cultivadas en secano durante cuatro campañas. En las tintas, la mayor producción media fue para Garnacha tinta, citada por los autores como Grenache noir, mientras que Malbec quedó en último lugar. En las blancas, Macabeo y Piquepoul blanc dieron las producciones más altas y Chardonnay la más baja. El trabajo añade una advertencia para viticultores y bodegas: más kilos por hectárea no aseguran una maduración adecuada, y en este ensayo Macabeo y Piquepoul blanc tuvieron problemas para llevar la uva al punto buscado.

La investigación, firmada por Carolyn Howell, Karen Freitag y Reckson Mulidzi, se planteó como una prueba cercana al peor escenario posible para medir tolerancia a la sequía. Las cepas crecieron sin riego, en suelo franco arenoso, en una parcela experimental situada cerca de Malmesbury. Las plantas se injertaron sobre portainjerto 99 Richter y se plantaron en julio de 2018 con un marco de 3 metros por 1,25 metros. Los autores midieron el vigor vegetativo y la producción a lo largo de cuatro campañas con cosecha, desde 2020/21 hasta 2023/24.

El grupo incluyó nueve variedades tintas y ocho blancas. Entre las alternativas tintas figuraban Arinarnoa, Durif, Garnacha tinta, Malbec, Marselan, Tempranillo y Touriga nacional. Entre las blancas se incluyeron Assyrtiko, Macabeo, Marsanne, Piquepoul blanc, Verdelho y Vermentino. Como referencias se usaron Pinotage y Shiraz en tintas, y Chardonnay y Chenin blanc en blancas. La elección no es menor: las cifras sectoriales citadas por los autores sitúan a Chenin blanc en el 18,5% del viñedo para vino de Sudáfrica, a Shiraz en el 9,4%, a Pinotage en el 7,7% y a Chardonnay en el 7,6%. En Swartland, esas cuotas son del 20,2%, 16,2%, 11,1% y 5,8%, respectivamente.

El ensayo se manejó con prácticas habituales de la finca, aunque en las campañas 2020/21 y 2021/22 se redujo la carga a unas ocho y 16 racimos por cepa. Aun así, algunas variedades superaron ese objetivo porque la densidad del follaje dificultó localizar todos los racimos en noviembre. En las dos campañas siguientes ya no se hizo ese ajuste. La vendimia se fijó cuando las tintas alcanzaban entre 22 y 24 grados Brix y las blancas entre 20 y 22.

En vigor vegetativo, la diferencia entre materiales fue amplia. En las tintas, Shiraz tendió a ser la variedad con más masa de sarmiento, mientras que Durif, Marselan y Pinotage mostraron menos crecimiento. En las blancas, Assyrtiko fue la de mayor vigor y Piquepoul blanc la de menor desarrollo, junto con Verdelho. Los autores comparan esos datos con trabajos previos en viñedos con riego para situar las cifras. La masa de sarmiento de Shiraz en este ensayo superó las 2,6 toneladas por hectárea descritas en un viñedo del valle del río Breede regado con un nivel alto de agotamiento del agua disponible. En Pinotage, la masa de sarmiento quedó algo por encima de las 1,74 t/ha publicadas para plantas regadas al 75% del agua disponible. En Chenin blanc ocurrió lo contrario: la masa de sarmiento fue inferior a las 2,2 t/ha observadas en Stellenbosch en plantas que solo recibieron riego en tamaño guisante.

Las fechas de maduración también cambiaron entre campañas. Las vendimias se movieron entre el 5 de febrero y el 5 de marzo en 2020/21, entre el 28 de enero y el 10 de marzo en 2021/22, entre el 30 de enero y el 7 de marzo en 2022/23 y entre el 25 de enero y el 20 de febrero en 2023/24, que fue una campaña temprana. Con los cuatro años en conjunto, Pinotage apareció como la tinta más precoz. Garnacha tinta, Malbec, Marselan, Shiraz, Tempranillo y Touriga nacional estuvieron entre las más tardías. En blancas, Chardonnay y Verdelho se recogieron antes, entre finales de enero y comienzos de febrero. Macabeo y Piquepoul blanc, en cambio, mostraron dificultades para madurar bajo esas condiciones de secano.

Uno de los puntos más útiles del trabajo es la relación entre los componentes de la cosecha. Los autores concluyen que, en general, el rendimiento estuvo poco ligado al peso de la baya y al número de racimos. La variable que mejor explicó la producción fue el peso del racimo, y este dependió en buena medida del número de bayas por racimo. En otras palabras, no bastó con tener más racimos o bayas más grandes: las variedades con racimos naturalmente más poblados fueron las que lograron más producción.

En las tintas, Garnacha tinta combinó el mayor número de bayas por racimo con el mayor peso de racimo, y eso la llevó a la producción media más alta del grupo. Además, sus bayas fueron las de mayor peso medio entre las variedades tintas estudiadas. Malbec quedó en el extremo opuesto, con menos bayas por racimo, menor peso de racimo y la producción más baja. Los autores señalan que el rendimiento medio de Garnacha tinta entró dentro de la producción esperada para esta variedad, situada entre 15 y 20 t/ha, mientras que Malbec quedó por debajo del intervalo de 10 a 14 t/ha citado para ese material. En Shiraz, el peso medio del racimo fue de 126 gramos, por debajo de los 146 gramos recogidos en un viñedo regado del valle del río Breede. Su rendimiento medio fue de 10,6 t/ha, muy lejos de las 21,3 t/ha de ese ensayo con riego, aunque en línea con otras cifras publicadas en Olifants River y Stellenbosch. En Pinotage, la producción quedó ligeramente por encima de las 14,0 t/ha descritas en otro trabajo con riego al 75% del agua disponible.

En las blancas, Vermentino produjo las bayas de mayor tamaño, mientras que Chardonnay y Verdelho presentaron las más pequeñas. Aun así, la clave volvió a estar en el número de bayas por racimo. Macabeo registró el valor más alto y Chardonnay el más bajo, y esa diferencia se trasladó al peso del racimo y al rendimiento final. Macabeo fue la variedad blanca con mayor producción media y Piquepoul blanc también se situó en la parte alta del grupo. Chardonnay quedó en último lugar. Chenin blanc, una variedad central para el vino sudafricano, obtuvo una producción claramente inferior a las 15,6 t/ha comunicadas en un estudio anterior de Stellenbosch con riego puntual. Los rendimientos de Chardonnay y Verdelho también quedaron por debajo de los intervalos de producción esperados para ambas variedades, fijados en 5 a 9 t/ha y 10 a 12 t/ha, respectivamente.

Si se toman las cuatro campañas en conjunto, los autores sitúan a Garnacha tinta entre las opciones que mejor funcionaron en secano dentro de las tintas, y a Macabeo y Piquepoul blanc entre las blancas. En el lado contrario, Malbec mostró un comportamiento más flojo entre las tintas, mientras que Assyrtiko, Chardonnay y Verdelho quedaron por detrás de otras blancas en rendimiento acumulado. Para el sector de bebidas, estos datos pueden servir para elegir material vegetal en zonas con menos agua disponible, aunque con una condición clara: una variedad que da más uva no siempre ofrece una maduración suficiente para elaborar vino con el perfil buscado. Los autores anuncian que el análisis del mosto y la calidad de los vinos experimentales se dará a conocer en una fase posterior del trabajo.

¿Te gustó el artículo? Compártelo

Leído › 1248 veces

Cookies

Utilizamos cookies y otras tecnologías para que el sitio funcione, analizar su uso y ofrecer contenidos externos. Puedes aceptar, rechazar o configurar las cookies opcionales.

Política de cookies