La D.O. Navarra cierra la vendimia más temprana de su historia con 43,55 millones de kilos de uva

La uva llegó en muy buen estado sanitario tras una campaña exigente por las altas temperaturas

viernes 2 de octubre de 2026

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La D.O. Navarra cierra la vendimia más temprana de su historia con 43,55 millones de kilos de uva

La Denominación de Origen Navarra cerró este viernes, 2 de octubre, la vendimia de 2026 con el acto tradicional del corte del último racimo en Olite. En la ceremonia participaron el consejero de Desarrollo Rural y Medio Ambiente del Gobierno foral, José María Aierdi, y el presidente del Consejo Regulador, David Palacios.

La campaña termina con 43,55 millones de kilos de uva recogidos, aunque todavía quedan por completar las variedades destinadas a vendimia tardía. La D.O. Navarra da por concluida así la recolección más temprana de su historia, después de un inicio a principios de agosto en las zonas de Ribera Baja y Ribera Alta.

El adelanto de la vendimia estuvo ligado a las altas temperaturas del verano, que aceleraron la evolución de la uva. Ese comportamiento obligó a viticultores y bodegas a seguir con mucho detalle cada parcela y cada variedad para fijar el momento de recogida. La denominación explica que el trabajo en viñedo y en bodega exigió más precisión de la habitual por la rapidez con la que avanzó la maduración.

David Palacios afirmó que la campaña ha sido temprana y exigente y que el papel de enólogas, enólogos y personal de bodega ha resultado básico para tomar decisiones en cada fase de la recogida. El presidente del Consejo Regulador añadió que, pese a las dificultades derivadas del calor, la denominación mantiene una valoración positiva sobre los vinos de la añada 2026.

La D.O. Navarra señala además que el estado sanitario de la uva ha sido muy bueno y que no se han registrado enfermedades que hayan afectado al viñedo. Esa situación, unida al control aplicado durante la recolección, permite a las bodegas trabajar con buenas perspectivas en la elaboración de los vinos que saldrán de esta cosecha.

Aierdi reconoció el esfuerzo realizado por viticultores, bodegas y resto de profesionales en una campaña marcada por las temperaturas elevadas y por la rapidez en la evolución de la uva. El consejero sostuvo que esta vendimia refleja la capacidad de adaptación del sector vitivinícola navarro y la necesidad de ajustar con cuidado cada decisión para preservar la calidad de la materia prima.

El titular de Desarrollo Rural y Medio Ambiente también puso de relieve el peso económico y territorial del vino en Navarra. En su intervención, vinculó la actividad vitivinícola con el sector primario, la economía rural, el paisaje y la identidad de la comunidad, y defendió el apoyo a una viticultura de calidad, respetuosa con el suelo y capaz de generar actividad y empleo en los municipios.

La campaña ha movilizado a 1.344 viticultores y 81 bodegas en cerca de 8.400 hectáreas de viñedo repartidas por Navarra. La dimensión de esos datos da una idea del alcance de la vendimia en la denominación, tanto por volumen de trabajo como por la coordinación necesaria entre campo y bodega durante unas semanas en las que el ritmo de entrada de uva ha sido poco habitual.

La estructura varietal de la D.O. Navarra sigue dominada por las uvas tintas, que ocupan el 77% del viñedo, frente al 23% de variedades blancas. La Garnacha Tinta, una de las señas de identidad de la denominación, supera el 30% de la superficie. Le sigue el Tempranillo, con alrededor del 20%. Entre las blancas, la Chardonnay representa más del 11% del total.

La viticultura ecológica también gana peso en la denominación. En la actualidad, el 22% del viñedo de la D.O. Navarra está certificado como ecológico, un porcentaje que el Consejo Regulador relaciona con la evolución del sector hacia prácticas centradas en la conservación del suelo y el cuidado del entorno.

La denominación se reparte en cinco áreas de producción: Baja Montaña, Valdizarbe, Tierra Estella, Ribera Alta y Ribera Baja. En ese territorio confluyen influencias atlánticas, continentales y mediterráneas, con diferencias de paisaje, altitud y clima en poco más de un centenar de kilómetros. Esa diversidad permite elaborar perfiles de vino distintos dentro de una misma denominación, conocida sobre todo por sus rosados y por el peso de la Garnacha.

Con el final de la recogida, la actividad pasa ahora a las bodegas, donde arranca la fase de elaboración de los vinos de la añada 2026. Tras una campaña adelantada por el calor y marcada por decisiones constantes en campo y en bodega, el sector navarro entra en una etapa en la que la selección de la uva y el trabajo enológico serán determinantes para el resultado final.

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