El comercio internacional del vino y el mosto vuelve a caer por la debilidad de la demanda

Las exportaciones bajan un 8% en volumen y un 5,1% en valor pese al alza de precios

viernes 2 de octubre de 2026

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El comercio internacional del vino y el mosto vuelve a caer por la debilidad de la demanda

El comercio internacional de vino y mosto registró una nueva caída en el primer semestre de 2026. El análisis presentado este miércoles, 30 de septiembre, por Rafael del Rey, de la consultora Del Rey AWM, ante el Observatorio Europeo del Mercado del Vino, sitúa el descenso en el 8,3% en volumen y en el 5,2% en valor respecto al mismo periodo de 2025, a partir de datos de S&P Global.

Si se excluye el mosto y se cuenta solo el vino, las exportaciones mundiales sumaron 43,1 millones de hectolitros entre enero y junio, con una facturación de 15.850 millones de euros. Eso supone un retroceso interanual del 8% en volumen y del 5,1% en valor. Aplicadas esas tasas a las cifras del año anterior, el ajuste equivale a unos 3,75 millones de hectolitros menos y a cerca de 852 millones de euros menos en seis meses.

El informe muestra una diferencia clara entre precios y demanda. El precio medio de exportación de vino y mosto subió un 3,3% en el semestre, lo que ayudó a limitar la pérdida de ingresos, pero no evitó la contracción de los envíos. Del Rey sitúa ese precio medio en una franja de entre 3,60 y 3,70 euros por litro, tras los fuertes incrementos posteriores a la pandemia.

La evolución también refleja dos ritmos distintos. En valor, la caída se moderó respecto al cierre de 2025. En volumen ocurrió lo contrario. En el primer semestre de 2025, el comercio mundial de vino y mosto bajó un 2,2% en valor y un 3,9% en volumen. En la segunda mitad de ese año, el descenso fue del 9,7% en valor y del 5,1% en volumen. En la primera mitad de 2026, la bajada del valor se suavizó hasta el 5,2%, pero la del volumen se agravó hasta el 8,3%.

Del Rey relacionó la debilidad de los precios en la parte final de 2025 con la reacción de los exportadores a los aranceles más altos en Estados Unidos, en especial en Francia. Para 2026, su lectura es distinta: aprecia más estabilidad en los precios, pero no una recuperación de la demanda.

Por categorías, el vino a granel fue el segmento más afectado. Sus exportaciones quedaron en 1.110 millones de euros, un 12,5% menos, y en 14 millones de hectolitros, un 14,5% menos. La diferencia entre ambas tasas indica que el precio medio subió, aunque no lo suficiente para compensar la menor cantidad vendida. Del Rey atribuye ese retroceso a cosechas más cortas en muchos países productores, a precios más altos y a una demanda más débil. Esa tendencia se dejó ver en el comercio entre países de la UE, en los envíos de Canadá a Estados Unidos y en las ventas de productores alejados de sus grandes mercados, como Chile y Nueva Zelanda.

El vino tranquilo embotellado siguió siendo la principal categoría por facturación, con 10.640 millones de euros, pero también perdió terreno. Su valor cayó un 6,2% y su volumen un 5,3%, hasta 22,5 millones de hectolitros. En este caso, los ingresos bajaron más que las cantidades, señal de que el precio medio aportó menos apoyo que en el granel.

El espumoso fue la única gran categoría que logró avanzar en valor. Sus exportaciones subieron un 0,3%, hasta 3.760 millones de euros, aunque el volumen retrocedió un 1,2%, hasta 4,8 millones de hectolitros. El bag-in-box también cerró en negativo, pero con descensos más limitados: 334,5 millones de euros, un 3,1% menos, y 1,7 millones de hectolitros, un 2,5% menos.

La lectura a medio plazo refuerza la idea de una corrección más amplia del comercio del vino. Desde 2017, el intercambio mundial de vino y mosto ha perdido 18,9 millones de hectolitros, aunque el valor total ha subido un 5,1%, unos 1.600 millones de euros, gracias al aumento del precio medio, que en ese periodo avanzó un 26,8%. Si se deja fuera el mosto, la pauta es casi la misma: el valor del comercio del vino aumenta un 4,9%, pero con 18,7 millones de hectolitros menos.

En esa serie larga, el espumoso vuelve a ser la excepción. Desde 2017, sus exportaciones han crecido un 40,6% en valor y un 22,9% en volumen. El vino tranquilo embotellado ha perdido un 20,4% de su volumen exportado; el granel, un 21%; y el bag-in-box, un 18,8%. En valor, el embotellado tranquilo baja un 2,5% y el granel un 12,8%, mientras que el bag-in-box sube un 20,7% pese a mover menos litros.

Entre los países exportadores, casi todos los principales proveedores cerraron el semestre con descensos. De los 17 mayores exportadores analizados, solo Sudáfrica elevó el valor de sus ventas. Francia redujo su facturación exterior un 2,2%, frente al 6,2% de Italia y al 8,9% de España.

La diferencia fue mayor en volumen. España recortó sus exportaciones un 16,8%, mientras que Italia bajó un 4% y Francia un 1,5%. Del Rey vinculó la fuerte caída española al desplome del granel. En el caso francés, planteó que una rebaja de precios permitió mantener mejor los volúmenes y ganar cuota frente a Italia y España.

Fuera de ese grupo, Estados Unidos registró una caída del 18,1% en el valor de sus exportaciones, Chile del 15,3% y Nueva Zelanda del 11,8%. En volumen, las ventas exteriores de Estados Unidos bajaron un 11,8%. Canadá, Hungría y Moldavia también sufrieron retrocesos amplios en litros, mientras que Sudáfrica, Argentina y Bélgica aumentaron sus volúmenes exportados. En Argentina, ese mayor volumen fue acompañado de una menor facturación.

La debilidad también alcanzó a buena parte de los principales mercados importadores. Estados Unidos siguió como primer comprador por valor, con importaciones de unos 2.430 millones de euros, pero sus compras cayeron un 25,2%. En volumen bajó un 16,8%, hasta 5,37 millones de hectolitros. Del Rey apuntó que el deterioro fue menor que en el periodo anterior, aunque siguió siendo uno de los factores de mayor peso en el comercio mundial.

Reino Unido ocupó la segunda posición por valor, con unos 1.870 millones de euros importados, un 5,2% menos. En volumen compró 5,41 millones de hectolitros, un 2% menos, ligeramente por encima de Estados Unidos. Alemania lideró las compras por volumen, con 6,04 millones de hectolitros, un 7,6% menos, y fue el tercer mercado por valor, con unos 1.230 millones de euros, un 6,2% menos.

Canadá importó vino y mosto por unos 770 millones de euros, un 8% menos, y 1,75 millones de hectolitros, un 6,8% menos. Países Bajos compró alrededor de 670 millones de euros, un 5,1% menos, y 1,69 millones de hectolitros, también un 6,8% menos. Japón redujo el valor de sus importaciones un 7%, hasta unos 660 millones de euros, pero apenas cedió un 0,6% en volumen, hasta 1,11 millones de hectolitros. China mostró la pauta inversa, con una caída del 5,6% en valor, hasta unos 610 millones, y del 11,2% en volumen, hasta 1,01 millones de hectolitros.

Suiza recortó sus importaciones un 8,5% en valor, hasta unos 550 millones de euros, y un 8,1% en volumen, hasta 0,72 millones de hectolitros. Bélgica compró unos 530 millones de euros y 1,51 millones de hectolitros, con descensos del 4,7% y del 4,6%. Suecia quedó en unos 420 millones de euros, un 5,4% menos, y 0,99 millones de hectolitros, un 7,1% menos.

Francia, pese a su peso como exportador, siguió siendo un comprador relevante. Sus importaciones bajaron un 15,9% en volumen, hasta 2,40 millones de hectolitros, y un 8,3% en valor, hasta unos 400 millones de euros. En Italia la corrección fue mucho mayor en litros: un 53,5% menos, hasta 0,60 millones de hectolitros, mientras el valor cayó un 9,7%, hasta unos 230 millones. Del Rey relacionó ambos resultados con la debilidad del granel, una categoría en la que Francia e Italia tienen una presencia importante como compradores.

Algunos mercados sí avanzaron. Dinamarca importó unos 380 millones de euros, un 8,9% más, y 1,02 millones de hectolitros, un 7,9% más. Rusia elevó sus compras hasta unos 280 millones de euros, un 2% más, y 0,94 millones de hectolitros, un 4,5% más. Brasil llegó a unos 230 millones de euros, un 5,9% más, y a 0,79 millones de hectolitros, un 9,1% más. Hong Kong y Singapur también mejoraron el valor de sus importaciones, con alzas del 11,9% y del 4%.

España ofreció un movimiento distinto en el lado comprador. Sus importaciones se dispararon un 63,8% en volumen, hasta 0,65 millones de hectolitros. Del Rey atribuyó ese aumento a compras de granel tras una vendimia muy corta. Ese dato coincidió con una caída del 16,8% en el volumen exportado por el país durante el mismo semestre.

La Unión Europea resistió mejor que los proveedores de fuera del bloque en valor. Sumando el comercio entre Estados miembros y las ventas a terceros países, las exportaciones de vino de la UE cayeron un 4,3%, frente al 8,2% de los proveedores extracomunitarios y al 5,2% del conjunto mundial. La cuota de la UE en el valor del comercio del vino subió hasta el 77,4%, desde el 77% del periodo anterior.

Dentro del bloque, el valor del comercio entre socios bajó un 3,9% y las exportaciones a mercados extracomunitarios un 4,5%. En volumen, el intercambio intracomunitario se redujo un 11,6%, muy por encima del 3% de las ventas a destinos de fuera de la UE. En total, el volumen exportado por la Unión cayó un 8,1%, algo menos que el 8,7% de los proveedores no comunitarios. La UE concentró el 69,5% del volumen mundial exportado.

El análisis también aprecia una brecha clara por colores en los vinos europeos embotellados. En el primer semestre, el valor de las exportaciones de tintos y rosados cayó un 7,6%, frente al 3% de los blancos. En volumen, el descenso fue del 5,2% para tintos y rosados y del 4,2% para blancos. Si se amplía la serie entre 2017 y 2026, los tintos y rosados europeos pierden un 27,4% en volumen, mientras que los blancos aún avanzan un 0,9%. En valor, los primeros suben un 2,4% y los blancos un 35,9%.

Por categorías de calidad dentro del vino tranquilo embotellado europeo, los vinos con denominación de origen protegida bajaron un 6,7% en valor y un 5,6% en volumen en el primer semestre. Los vinos con indicación geográfica protegida cedieron un 4,8% en valor y un 4,6% en volumen. Los varietales retrocedieron un 3,9% en valor y un 1,9% en volumen. Los vinos sin indicación de calidad redujeron sus ventas un 3,2% en valor y un 4,3% en volumen. Desde 2017, los varietales son la categoría que mejor evoluciona dentro de ese grupo, con un alza del 38,9% en valor y del 6,6% en volumen.

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