La D.O. Cava lanza un plan para ajustar la producción a la demanda real
La denominación busca estabilidad con viticultores y administraciones ante el cambio climático y la volatilidad del mercado
jueves 1 de octubre de 2026

La D.O. Cava presentó este jueves, 1 de octubre, en Vilafranca del Penedès un plan de trabajo con tres líneas de actuación para reforzar la sostenibilidad del viñedo, del territorio y del conjunto del sector. La denominación reunió en su sede, por primera vez desde su fundación, a sindicatos agrarios y asociaciones de viticultores para abordar el efecto del cambio climático y de las oscilaciones del mercado sobre la producción y la renta en la cadena de valor.
En la jornada participaron representantes de Unió de Pagesos, JARC, la Asociación de Viticultores del Penedès, el Gremi de la Pagesia Catalana, ASAJA, Viticultores del Pla de Manlleu, Unión de Uniones y la Asociación de Viticultores de Requena. La D.O. Cava resume su plan en tres frentes: dar más estabilidad y previsibilidad al sector, adaptar la producción a la demanda real del mercado y reforzar una interlocución única ante las administraciones.
El pleno del Consejo Regulador parte de una misma valoración: el clima y el comportamiento del mercado han cambiado de forma estructural las condiciones en las que trabaja la viticultura. Con ese punto de partida, la denominación quiere acordar medidas con viticultores, elaboradores, organizaciones agrarias y administraciones para preservar la viabilidad del viñedo y la competitividad del cava.
Una de las líneas de trabajo se centra en el equilibrio entre oferta y demanda. La D.O. Cava quiere impulsar medidas para que las variaciones de volumen de cada cosecha no pasen de forma directa al mercado ni al precio de la uva. Este tipo de mecanismos busca evitar que una vendimia muy corta o muy abundante altere de golpe la situación económica en el campo. El organismo recuerda que no le corresponde fijar precios, pero sostiene que sí puede intervenir en la construcción de valor del producto y en la búsqueda de instrumentos que aporten referencias al sector de cara a la vendimia de 2027.
En paralelo, revisará el funcionamiento de la Provisión de Garantía Cualitativa, conocida por sus siglas PGQ, para comprobar si puede contribuir con más eficacia al equilibrio del mercado. También estudiará si hacen falta medidas estructurales adicionales ante la nueva realidad climática y productiva, entre ellas posibles ajustes de superficie de viñedo u otras herramientas previstas para situaciones de desequilibrio.
A partir de ese análisis, la D.O. Cava prevé abrir conversaciones con el Ministerio de Agricultura, la Generalitat de Catalunya, la Representación de la Comisión Europea y la Oficina del Parlamento Europeo, además de otras administraciones con atribuciones en la materia. El objetivo, explica la entidad, es determinar qué instrumentos y qué recursos públicos pueden facilitar un ajuste ordenado entre el potencial productivo y la demanda real. Entre las opciones que se estudiarán figura la activación de ayudas para adaptar, cuando sea necesario, la superficie de viñedo y los volúmenes de producción, con criterios de sostenibilidad ambiental, preservación del paisaje, continuidad de las explotaciones y competitividad del sector.
Otra línea del plan pasa por reforzar la voz común del cava ante las administraciones catalana y estatal. Para sostener esa interlocución con una base compartida, la D.O. Cava elaborará un estudio detallado de la vendimia de 2026 con datos sobre producción, rendimientos y evolución del mercado. Ese trabajo permitirá comparar la campaña con las anteriores y orientar las decisiones que se propongan a las administraciones.
La entidad vincula esa capacidad de representación al peso económico del sector. Según sus cifras, el cava genera más de 2.000 millones de euros de actividad, mantiene cerca de 12.000 puestos de trabajo y destina alrededor del 60% de sus ventas a la exportación, con presencia en más de 150 países.
La presidenta de la D.O. Cava, Marta Vidal, defendió durante la jornada la necesidad de actuar de forma conjunta y de avanzar hacia un modelo más justo y sostenible para todos los eslabones de la cadena. El vicepresidente de la denominación, David Sendra, viticultor del Penedès, añadió que la viña y la elaboración forman parte del mismo sector y que la evolución del clima y del mercado obliga a tomar decisiones para asegurar la viabilidad de las explotaciones y el futuro del cava.
El calendario de trabajo incluye reuniones bilaterales con las administraciones implicadas, encuentros territoriales con viticultores y la aplicación progresiva de las medidas que salgan de ese proceso. La D.O. Cava plantea ese recorrido como una vía para cerrar acuerdos que aporten estabilidad y den continuidad a la actividad en las zonas productoras.
La denominación recuerda además que el cava se elabora por el método tradicional, que el 90% de sus variedades son autóctonas y que su sistema de control incluye más de 2.000 inspecciones presenciales anuales en viñedos y 800 comprobaciones en bodegas. También dispone de un panel de cata especializado en vinos espumosos formado por 57 enólogos y directores técnicos.