El vino europeo pierde casi 1.000 millones de exportaciones en apenas un ejercicio
El vino sigue siendo el gigante exportador europeo, pero su ventaja comienza a desgastarse
miércoles 30 de septiembre de 2026

La Unión Europea redujo un 3% el valor de sus exportaciones de vino y productos a base de vino entre enero y julio de 2026, mientras que las ventas al exterior de espirituosos y licores aumentaron un 10% en ese mismo periodo. Los datos figuran en el informe de seguimiento del comercio agroalimentario que la Comisión Europea publicó este miércoles, 30 de septiembre, a partir de cifras de Eurostat COMEXT.
El vino y sus derivados sumaron 9.446 millones de euros en los siete primeros meses del año, frente a los 9.726 millones del mismo tramo de 2025. La diferencia es de 280 millones. En cambio, los espirituosos y licores pasaron de 4.809 millones a 5.279 millones, con un aumento de 470 millones. La variación positiva de esta segunda categoría supera en valor absoluto la pérdida registrada por el vino.
La evolución también fue distinta en la balanza comercial. El vino siguió siendo la bebida con mayor facturación exterior entre las categorías recogidas por la Comisión y mantuvo el mayor superávit, pero ese saldo se redujo respecto a un año antes. Los espirituosos y licores, por su parte, ampliaron su excedente gracias a un avance de las exportaciones superior al aumento de las importaciones.
En el caso del vino y los productos elaborados a partir de él, el superávit comercial fue de 8.661 millones de euros entre enero y julio de 2026. Esa cifra sale de restar unas importaciones de 785 millones a unas exportaciones de 9.446 millones. En el mismo periodo de 2025, el saldo positivo había sido de 8.882 millones, de modo que el retroceso fue de 221 millones, alrededor de un 2,5%.
La caída del superávit fue menor que la de los ingresos por exportación porque también bajó el valor de las compras exteriores. A partir de las cifras publicadas por la Comisión para enero-julio de 2025, las importaciones de vino y productos a base de vino rondaron los 844 millones de euros. Comparados con los 785 millones de 2026, suponen unos 59 millones menos, cerca de un 7%.
El retroceso de este año prolonga la bajada ya vista en el balance anual anterior. En el conjunto de 2024, la Unión Europea exportó vino y productos a base de vino por 17.455 millones de euros. En 2025, esa cifra se redujo a 16.499 millones. La diferencia fue de 956 millones, lo que equivale a una bajada aproximada del 5,5%.
Los espirituosos y licores siguieron un camino distinto. La Comisión atribuye el impulso principal a Ucrania, Kazajistán y Rusia, aunque con factores diferentes en cada mercado. En Ucrania y Kazajistán, el avance estuvo ligado a valores unitarios más altos. En Rusia, la mejora respondió a un aumento de los volúmenes exportados. Bruselas no desglosa en esta publicación cuánto aportó cada uno de esos destinos a los 470 millones adicionales.
Ucrania aparece además entre los mercados con mayor subida de las compras de espirituosos procedentes de la UE dentro del conjunto de partidas analizadas por la Comisión. Esa referencia confirma el peso de ese país en la mejora de la categoría, aunque no permite calcular qué parte del incremento total corresponde a ese mercado.
Las importaciones comunitarias de espirituosos y licores también aumentaron, pero menos que las exportaciones. Entre enero y julio de 2026, la UE compró al exterior por 2.570 millones de euros, frente a los 2.457 millones del mismo periodo del año anterior. Son 113 millones más, un 5%.
Con ese movimiento, el superávit comercial de los espirituosos y licores subió hasta 2.709 millones de euros. La propia Comisión sitúa la mejora respecto a enero-julio de 2025 en 357 millones. El aumento de los ingresos por ventas al exterior fue, por tanto, muy superior al alza del gasto en importaciones.
Pese a esta mejora en 2026, el balance anual de los dos ejercicios previos había ido a la baja. Las exportaciones de espirituosos y licores pasaron de 8.769 millones de euros en 2024 a 8.361 millones en 2025, con una pérdida de 408 millones, alrededor del 4,7%. En importaciones, los totales anuales fueron de 4.380 millones y 4.316 millones, respectivamente, 64 millones menos, cerca del 1,5%.
La tercera gran partida de bebidas recogida por la Comisión aparece agrupada como “cerveza, sidra y otras bebidas”. Esa clasificación impide separar el comportamiento de cada producto. Las cifras, por tanto, no pueden atribuirse solo a la cerveza o solo a la sidra, ni leerse como un balance exclusivo de bebidas alcohólicas.
En esa agrupación, las exportaciones alcanzaron 6.282 millones de euros entre enero y julio de 2026, frente a los 6.345 millones del mismo tramo de 2025. La reducción fue de 63 millones, un 1%. En valor, ese bloque quedó por debajo del vino y por encima de los espirituosos y licores.
Las importaciones del grupo sumaron 1.451 millones de euros, lo que dejó un superávit de 4.831 millones. Un año antes, el saldo había sido de 4.824 millones. La mejora fue de solo siete millones y se explica porque las compras exteriores bajaron algo más que las ventas.
A partir de las exportaciones y del saldo comercial de enero-julio de 2025, las importaciones de esa categoría rondaron los 1.521 millones de euros. Frente a los 1.451 millones de 2026, la diferencia es de unos 70 millones, cerca del 4,6%. Esa bajada de las compras compensó la menor facturación exterior.
La comparación anual también muestra una ligera pérdida de terreno en este bloque. Las exportaciones de “cerveza, sidra y otras bebidas” pasaron de 10.835 millones de euros en 2024 a 10.511 millones en 2025. Son 324 millones menos, alrededor del 3%.
La Comisión también sitúa a las bebidas entre las partidas con mayores descensos de exportación hacia Estados Unidos entre enero y julio de 2026. Sin embargo, ese análisis por destinos no incorpora un desglose por vino, cerveza o espirituosos, ni pone cifra concreta a la caída de cada una de estas bebidas en el mercado estadounidense. Por eso, no puede trasladarse de forma automática al detalle de cada categoría.
El informe mide el comercio en valor, no en litros vendidos ni en consumo. Eso significa que la caída del 3% en el vino y la subida del 10% en los espirituosos y licores reflejan ingresos por exportación. Cuando la Comisión alude a precios, lo hace a partir de valores unitarios medios del comercio, es decir, el valor declarado en frontera dividido por la cantidad registrada, no a precios pagados por el consumidor.
Las estadísticas utilizadas por Bruselas fueron extraídas de Eurostat COMEXT el pasado 15 de septiembre. Con ese material, la Comisión traza dos movimientos distintos en las bebidas de la UE en los siete primeros meses de 2026: el vino mantiene la mayor facturación exterior y un amplio superávit, pero pierde ingresos; los espirituosos y licores elevan sus ventas y amplían su saldo comercial gracias al tirón de varios mercados del este de Europa y Asia central.