Estados Unidos y China cierran las listas para rebajar aranceles del pacto comercial 30 por 30

Europa teme perder ventaja en China si el recorte favorece al vino y el whisky

lunes 28 de septiembre de 2026

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Estados Unidos y China cierran las listas para rebajar aranceles del pacto comercial 30 por 30

Estados Unidos y China han concretado este lunes, 28 de septiembre, las listas de bienes que podrían beneficiarse de rebajas arancelarias dentro del acuerdo comercial conocido como “30 por 30”, un esquema que cubre 30.000 millones de dólares en intercambios anuales por cada parte. La Casa Blanca ha señalado que ambos países revisarán esos productos con la idea de aplicarles aranceles más bajos de forma recíproca, aunque por ahora no han precisado ni el alcance de las rebajas ni la fecha de entrada en vigor.

La lista china incluye 1.619 categorías de productos estadounidenses y la estadounidense recoge 77 categorías de bienes chinos. La diferencia de tamaño entre ambos listados refleja también el tipo de apertura planteada por cada parte. Pekín ha puesto el foco en alimentos, agricultura, carbón y equipos médicos. Washington se ha centrado sobre todo en bienes de consumo.

El acuerdo parte de las conversaciones mantenidas durante la visita de tres días de Xi Jinping a Washington, que terminó el pasado 25 de septiembre. Ese mismo día, la Casa Blanca anunció que ambas partes habían pactado unas “recomendaciones” sobre bienes considerados no sensibles. Pekín confirmó el entendimiento el pasado 26 de septiembre.

El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, afirmó que los dos países han recomendado 30.000 millones de dólares, unos 26.300 millones de euros, en intercambios de bienes no sensibles por cada lado para un posible tratamiento arancelario más favorable. Greer sostuvo además que la medida podría abrir un mejor acceso al mercado chino para cerca del 30% de las exportaciones estadounidenses al país asiático.

Las listas han sido elaboradas por el Consejo de Comercio entre Estados Unidos y China, creado durante la visita de Donald Trump a Pekín en mayo, tras meses de conversaciones. Su función es gestionar el intercambio de bienes que ambos gobiernos consideran fuera de las áreas más sensibles de la relación comercial.

Este paso se apoya en la tregua comercial cerrada en Corea del Sur el pasado octubre, después de que las dos potencias se impusieran aranceles de más del 100% mutuamente. Ese pacto debía expirar en noviembre, pero el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, confirmó tras la cumbre que seguirá vigente hasta el 10 de enero.

En la lista china predominan los productos alimentarios y agrícolas. Aparecen carne de vacuno, porcino, aves, productos del mar, queso, mantequilla, cereales, vino y whisky. También figuran el carbón y cerca de 150 productos de madera y de industria maderera. Además, Pekín se ha comprometido a importar al menos 10 millones de toneladas de carbón estadounidense en 2027 y 2028.

Más allá del campo y la alimentación, China ha incluido equipos médicos como escáneres de resonancia magnética, marcapasos, stents y robots quirúrgicos. La soja, que es el principal producto agrícola que Estados Unidos vende a China, apenas aparece y solo en forma de semillas para siembra.

La lista de Washington es mucho más corta y se concentra en artículos de consumo. Incluye fuegos artificiales, adornos navideños de vidrio y madera, luces para árboles de Navidad, hornos microondas, tostadoras, cafeteras, ropa de cama, pelotas de tenis y anzuelos. También entran los juguetes, aunque quedan fuera los que incorporan conexiones Wi‑Fi, Bluetooth, Ethernet o radiofrecuencia.

Para Europa, uno de los sectores más expuestos es el porcino. Datos de S&P Global sitúan en unas 1,07 millones de toneladas los envíos de carne de cerdo de la Unión Europea a China en 2025, cerca de una cuarta parte de sus exportaciones fuera del bloque. España, Países Bajos y Dinamarca figuran entre los principales proveedores. La Comisión Europea ya había señalado en otras ocasiones que China es un mercado de primer orden para este sector.

La posición europea puede complicarse porque el porcino comunitario soporta desde diciembre aranceles antidumping chinos de entre el 4,9% y el 19,8%. Si los productos estadounidenses obtienen un recorte de tasas, los exportadores europeos quedarían en peor situación tarifaria en ese mercado.

Los lácteos están en una situación parecida. China aplica desde febrero derechos antisubvención de entre el 7,4% y el 11,7% sobre determinados quesos y natas de la Unión Europea. Una rebaja para los productos estadounidenses podría darles una ventaja adicional frente a las empresas europeas.

El sector de las bebidas también puede notar el efecto. La inclusión de vino y whisky en la lista china abre la puerta a una entrada con menos aranceles para productos de Estados Unidos. Si esa rebaja se concreta, los vinos franceses, italianos y españoles, así como el whiskey irlandés y el scotch, podrían sufrir más presión en China. Ese movimiento también podría trasladarse a precios, márgenes y canales de venta en algunas categorías, aunque por ahora todo depende de la intensidad de la rebaja y del calendario que acuerden Washington y Pekín.

El efecto no sería solo en una dirección. Un abaratamiento de bienes domésticos, juguetes y material deportivo chino en Estados Unidos podría dificultar la posición de fabricantes europeos con productos similares en ese mercado. Por eso, el alcance real del acuerdo dependerá menos de las listas ya publicadas que de la letra final de los aranceles que se rebajen y del momento en que ambos gobiernos decidan aplicarlos.

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