Trump endurece la ofensiva comercial contra Canadá con vetos de importación y más aranceles del 50%
Washington cierra parte de las compras públicas a empresas canadienses tras los gravámenes de represalia de Ottawa
viernes 11 de septiembre de 2026

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó este martes, 8 de septiembre, la presión comercial sobre Canadá con una batería de medidas que combinan nuevas prohibiciones de importación, aranceles del 50% sobre más productos y el cierre del acceso canadiense a parte de las compras públicas federales. La decisión llega después de los aranceles de represalia aplicados por Ottawa a bienes estadounidenses.
La Casa Blanca informó de que la prohibición de entrada para varios productos canadienses entrará en vigor el próximo 29 de septiembre a las 00.01, hora de la costa este de Estados Unidos. El veto incluye determinadas bebidas alcohólicas, productos lácteos, motocicletas y ciclomotores.
En el apartado de bebidas, la medida alcanza al vino espumoso de uva, la cerveza de malta, el vino de arroz o sake, los whiskies irlandés y escocés, y el pisco y el singani, siempre que se comercialicen envasados. También quedarán vetados el tequila y el mezcal cuando se presenten en recipientes de menos de cuatro litros. A esa lista se suma la cerveza sin alcohol. En lácteos, Estados Unidos cerrará la entrada a varios tipos de proteína de suero procedente de Canadá. También figura la melaza de caña.
Para el sector de bebidas, el movimiento puede tener efectos directos en importadores, distribuidores y cadenas de venta en Estados Unidos. En categorías como vino espumoso, cerveza o destilados, una interrupción de la entrada de producto canadiense puede reducir la oferta disponible y presionar los precios, sobre todo en nichos donde el suministro alternativo no es inmediato. También aumenta la posibilidad de nuevas represalias comerciales entre ambos países.
Al mismo tiempo, Trump amplió la lista de bienes canadienses sujetos a aranceles del 50%. Entre ellos figuran los carritos de golf y vehículos similares, colchones de algodón, muebles de bambú y ratán, y más tipos de aluminio y de quesos, de acuerdo con las proclamaciones difundidas por la Casa Blanca.
La Administración estadounidense también retiró varios productos de esa lista del 50%. Entre ellos están el cemento no blanco, el papel higiénico y los pañuelos faciales, las sábanas y otros artículos domésticos y hospitalarios fabricados con pasta de papel, las cañas de pescar y sus accesorios, los azúcares químicamente puros y la sal para carreteras. Un alto cargo de la Casa Blanca justificó ese cambio al afirmar ante los periodistas que Trump ha introducido más matices cuando se trata de recursos naturales o bienes que no están disponibles en Estados Unidos. Como ejemplo, citó la sal de roca canadiense que usan algunas zonas del país y que, dijo, no puede sustituirse con facilidad. Ese mismo responsable señaló que la actualización de la lista arancelaria entrará en vigor en el plazo de una semana.
La Casa Blanca defendió el conjunto de medidas con el argumento de que busca mantener unas condiciones de reciprocidad, frenar las represalias y proteger la producción estadounidense. En paralelo, Trump ordenó a la Administración de Servicios Generales de Estados Unidos y a la Oficina del Representante Comercial que excluyan a Canadá de los mercados de contratación pública del Gobierno federal, a través de los cuales Washington compra bienes extranjeros.
En un mensaje publicado en Truth Social, el presidente pidió retirar de los catálogos Multiple Award Schedules de la GSA los productos de origen canadiense “salvo que Canadá restablezca una reciprocidad plena y justa para los agricultores y las empresas estadounidenses”. Trump añadió que esos catálogos mueven más de 50.000 millones de dólares al año. Por ahora no está claro cuánto tiempo necesitará el Gobierno para sacar esos productos de los contratos públicos en vigor.
Un alto cargo de la Casa Blanca añadió que sigue en pie el plan de imponer aranceles del 50% a los automóviles canadienses el 1 de enero de 2027. Al mismo tiempo, abrió la puerta a una salida negociada y afirmó que existe la posibilidad de encontrar una vía alternativa si ambas partes llegan a un acuerdo.
La respuesta canadiense llegó este martes, 8 de septiembre, a través del ministro de Comercio, Dominic LeBlanc. El ministro señaló que Ottawa está evaluando las medidas y afirmó que la prioridad del Gobierno sigue siendo proteger y apoyar a trabajadores, agricultores, familias y empresas canadienses ante unas decisiones que calificó de injustificadas. LeBlanc añadió que, cuando Estados Unidos esté dispuesto a entablar un diálogo, Canadá actuará “de buena fe” y de forma constructiva para establecer unas relaciones comerciales mutuamente beneficiosas que respeten plenamente la soberanía canadiense.