28 semillas desvelan cómo comenzó la viticultura ibérica
Semillas de uva desvelan cómo comenzó la viticultura ibérica con vides llegadas del Mediterráneo oriental
lunes 21 de septiembre de 2026

Unas semillas de uva conservadas durante miles de años han permitido reconstruir una parte de la historia del vino en la Península Ibérica y situar alrededor del año 1000 antes de Cristo la llegada de las primeras vides domesticadas procedentes del Mediterráneo oriental. El análisis de su ADN indica además que aquellas plantas introducidas hace unos 3.000 años se cruzaron posteriormente con vides silvestres locales y dieron origen a linajes relacionados con variedades que todavía se cultivan en España y Portugal.
La investigación, publicada el 10 de septiembre en la revista científica Current Biology, ha sido realizada por un equipo internacional encabezado por investigadores españoles y coordinado por Carolina Royo, del Instituto de Ciencias de la Vid y del Vino (ICVV), centro mixto del CSIC, la Universidad de La Rioja y el Gobierno de La Rioja. El trabajo permite seguir la evolución de la vid cultivada en la Península durante más de dos mil años a partir de una fuente poco habitual: semillas recuperadas en yacimientos arqueológicos.
Los científicos estudiaron 28 semillas antiguas de uva procedentes de siete yacimientos de la Península Ibérica y Cerdeña. Las muestras abarcan desde la Edad del Hierro hasta la Edad Media y habían permanecido conservadas en condiciones que permitieron recuperar parte de su material genético.
Hasta ahora, el ADN de las variedades actuales permitía reconstruir parentescos y buscar posibles antepasados, pero tenía una limitación: no podía indicar directamente qué vides se cultivaban en un determinado lugar hace 2.000 o 3.000 años. Las semillas arqueológicas permiten acercarse mucho más a esa respuesta porque son restos físicos de las plantas que existieron en cada época.
El equipo extrajo ADN de las semillas y lo comparó con la información genética disponible de variedades cultivadas y vides silvestres actuales. Dicho de una forma sencilla, los investigadores buscaron coincidencias que les permitieran saber de dónde procedían aquellas plantas y cómo estaban relacionadas unas con otras.
Las semillas cultivadas más antiguas identificadas en el trabajo proceden del sur de España y tienen unos 3.000 años de antigüedad. Su ADN presenta características relacionadas con vides del Mediterráneo oriental y de los Balcanes. Para los autores, esta información respalda la idea de que la viticultura llegó a la Península Ibérica de la mano de poblaciones fenicias procedentes del Mediterráneo oriental a comienzos del primer milenio antes de Cristo.
La investigación aporta así pruebas genéticas a una hipótesis que hasta ahora se apoyaba principalmente en restos arqueológicos e información histórica. Las comunidades fenicias que se instalaron en distintos puntos del Mediterráneo occidental no habrían llevado únicamente conocimientos sobre elaboración y comercio de vino, sino también las propias plantas domesticadas con las que cultivarlo.
Sin embargo, aquellas vides llegadas desde el este no permanecieron aisladas. El ADN encontrado en semillas posteriores de la Edad del Hierro muestra que se produjeron cruces con las vides silvestres que ya crecían en la Península y otras zonas de Europa occidental.
Este proceso resulta fundamental para entender el nacimiento de la viticultura ibérica. Los primeros viticultores no se limitaron a reproducir durante siglos las plantas que habían llegado desde el Mediterráneo oriental. Algunas de ellas se mezclaron con poblaciones locales de vid silvestre y generaron nuevas combinaciones genéticas que fueron cultivándose y propagándose con el paso del tiempo.
Hace unos 2.500 años ya se había formado un grupo genético propio de vides de vino de la Península Ibérica. Ese grupo mantiene relaciones con variedades cultivadas actualmente, lo que establece un puente directo entre algunas de las primeras etapas de la viticultura peninsular y el viñedo que ha llegado hasta nuestros días.
El estudio muestra también hasta qué punto algunas líneas de vid han podido mantenerse durante periodos muy largos. Una semilla medieval recuperada en Valencia presenta una composición genética que coincide con Pasa Valenciana, una variedad española que todavía existe.
El hallazgo permite entender mejor una característica particular de la vid. Una vez que los agricultores encuentran una planta con las características que buscan, pueden reproducirla mediante esquejes en lugar de sembrar nuevas pepitas. De esta manera se conserva prácticamente la misma planta generación tras generación. Esta reproducción vegetativa explica que determinados linajes puedan mantenerse durante siglos y ayuda a comprender cómo parte de aquella herencia genética antigua ha llegado hasta variedades actuales.
Los resultados dibujan, por tanto, una historia de la viticultura ibérica formada por varias etapas. Primero llegaron vides ya domesticadas desde el Mediterráneo oriental hace aproximadamente 3.000 años. Después esas plantas se cruzaron con vides silvestres locales. De esos cruces fueron apareciendo poblaciones adaptadas a las condiciones de la Península, algunas de las cuales quedaron relacionadas con las familias de variedades que continuarían cultivándose durante los siglos siguientes.
El ADN antiguo permite ahora seguir ese recorrido con una precisión que la arqueología por sí sola no podía ofrecer. Una semilla encontrada en una excavación deja de ser únicamente la prueba de que en aquel lugar había uvas: su material genético puede indicar a qué familia pertenecía la planta, con qué vides estaba emparentada e incluso conectar ejemplares separados por cientos o miles de años.
Tres mil años después de la llegada de aquellas primeras vides domesticadas, parte de su herencia genética continúa presente en el viñedo ibérico. Las variedades actuales no son simplemente las mismas plantas traídas desde Oriente, sino el resultado de siglos de cruces, selección y reproducción de vides que comenzaron a adaptarse a la Península desde los primeros momentos de su cultivo.