La vendimia se adelanta en Hesse por el verano seco con uva de buena calidad
El calor deja bayas más pequeñas y menos rendimiento en las dos zonas vitícolas de la región
jueves 17 de septiembre de 2026

La vendimia se ha adelantado este año en los dos únicos territorios vitícolas de Hesse, con uvas más pequeñas por el verano seco y una expectativa de buena calidad para la cosecha. Según informa la agencia dpa, las asociaciones del Rheingau y de la Hessische Bergstraße coinciden en que la recogida ha arrancado antes de lo habitual y en que el estado sanitario de la uva es bueno, aunque con menos tamaño y, en algunos casos, con menor volumen.
En el Rheingau, la vendimia empezó ya a mediados de agosto. El gerente de la asociación vitícola de la zona, Dominik Russler, afirmó en Oestrich-Winkel este martes, 15 de septiembre, que el largo verano seco adelantó de forma clara el inicio de la campaña en esta región, que suma más de 3.000 hectáreas de viñedo. Sobre la calidad, dijo que espera “una gran añada”.
El presidente de esa misma asociación, Peter Seyffardt, fue más allá en su valoración de los tintos y aseguró que confía en una cosecha de vino tinto “muy sobresaliente”. También señaló que las bayas del riesling, la variedad blanca tardía con más peso en el Rheingau, presentan un estado “muy sano”. En su caso, la vendimia seguía en marcha y, a su juicio, será importante que no lleguen lluvias abundantes al final del ciclo, como ocurrió el año pasado.
Parte de esa buena expectativa se explica por cómo ha transcurrido el año en el viñedo. Manfred Stoll, profesor de viticultura de la Hochschule Geisenheim, resumió la campaña con una idea clara: “En muchos casos tuvimos suerte”. Explicó que los viticultores del Rheingau no sufrieron ni heladas tardías ni pedrisco, dos factores que pueden reducir la producción y dañar la calidad en pocos días. Además, la temporada comenzó con un invierno y una primavera relativamente húmedos, lo que ayudó a las reservas de agua del suelo.
A partir de junio, sin embargo, la lluvia quedó muy por debajo de la media de muchos años. Stoll indicó que en junio, julio y agosto llovió bastante menos de lo habitual y que el verano fue, también en el Rheingau, muy caluroso, con valores próximos a 40 grados en algunos momentos. Ese calor tuvo efectos mixtos. Por un lado, favoreció una maduración rápida y redujo los problemas de hongos. Por otro, dejó daños por quemaduras solares en algunas parcelas de variedades blancas, en especial de riesling.
La falta de agua vuelve a poner sobre la mesa el riego. Stoll advirtió de que es un asunto cada vez más presente para los viticultores, aunque cada vez les resulta más difícil justificarlo en veranos de calor intenso cuando los ayuntamientos piden ahorrar agua. Es una tensión conocida en muchas zonas vitícolas: la uva necesita llegar a la vendimia con equilibrio entre madurez, acidez y sanidad, pero la disponibilidad de agua no siempre acompaña.
El verano seco también redujo la presión de enfermedades fúngicas en la viña. Stoll añadió que, precisamente por esa falta de humedad, hubo pocos problemas de hongos dañinos y los productores pudieron usar productos fitosanitarios con mucha moderación. Seyffardt puso cifra a ese ahorro potencial y recordó que una sola aplicación puede suponer 3.000 euros para una bodega grande. En una campaña con menos tratamientos, ese gasto puede bajar, aunque no compensa por sí solo una eventual caída del volumen cosechado.
La situación en la Hessische Bergstraße, la otra denominación de Hesse, va en una línea parecida. Su directora gerente, Lisa Jung, declaró a dpa que la región vivió un arranque de vendimia “históricamente temprano”. De hecho, una bodega empezó a recoger el 13 de agosto uva blanca de borgoña para vino base de espumoso. En esta zona, mucho más pequeña que el Rheingau, con unas 440 hectáreas, tanto los rendimientos como el tamaño de la uva están, de media, por debajo de los del año pasado a causa del tiempo seco.
Pese a ello, Jung afirmó que los viticultores están muy satisfechos con la calidad. Añadió que las noches ya son bastante frescas y que eso beneficia a las uvas que aún quedan por recoger. En viticultura, ese contraste entre días cálidos y noches más frías suele ayudar a conservar mejor la acidez y a ordenar la maduración, algo especialmente valorado en blancos y espumosos.
La responsable de la asociación de la Hessische Bergstraße introdujo además un elemento de mercado. A su juicio, unas cosechas más bajas no son necesariamente malas si se tiene en cuenta el descenso general del consumo de vino. Esa lectura conecta con un asunto que interesa de forma directa al sector de bebidas: una vendimia adelantada y un volumen algo menor pueden modificar el calendario de entrada de vino nuevo en el mercado, ajustar la oferta disponible y mover las conversaciones entre bodegas, distribuidores y compradores en Alemania. Ese efecto dependerá de cómo cierre finalmente la cosecha y de la evolución de la demanda en los próximos meses.
Alemania cuenta con 13 regiones vitícolas oficiales, pero en Hesse solo están reconocidas el Rheingau y la Hessische Bergstraße. La campaña de 2026 se está siguiendo con atención por esa combinación de calor intenso, muy poca lluvia en verano y una vendimia que en algunos viñedos arrancó semanas antes de lo que suele ser habitual. Con ese punto de partida, las asociaciones de ambas zonas ponen el acento en la calidad de la uva, aunque asumen que el tamaño de las bayas y el rendimiento medio no alcanzan los registros de campañas más favorables en agua.