La escasez de personal eleva la formación en construcción, sanidad y logística

La construcción concentra casi una de cada cinco especializaciones revisadas por Evoluciona Formación

jueves 1 de octubre de 2026

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La falta de mano de obra en sectores como la construcción, la sanidad o la logística no solo está empujando a las empresas a cubrir vacantes. También está elevando la demanda de formación para quienes ya ocupan esos puestos. Un análisis de Evoluciona Formación sobre casi 500 cursos para empresas y trabajadores sitúa a esas actividades entre las que más necesitan actualizar conocimientos y sumar nuevas habilidades.

La construcción, la arquitectura y las reformas concentran casi una de cada cinco especializaciones revisadas por la compañía, lo que convierte a ese grupo en el de mayor peso dentro de la muestra. Por detrás aparece salud, farmacia y atención sociosanitaria, con más del 12%. Alimentación, hostelería y turismo, industria, y logística y transporte representan cada uno entre el 7% y el 8% del total.

La lectura que hace la empresa es que existe una relación entre los sectores con más problemas para encontrar profesionales y aquellos en los que la oferta formativa es más amplia. No se trata solo de incorporar nuevos trabajadores, sino de adaptar los perfiles ya contratados a cambios técnicos, normativos y organizativos que afectan al trabajo diario.

Beatriz Rodríguez, directora comercial de Evoluciona Formación, sitúa esa necesidad en un momento en el que varias ramas de actividad han convertido la cualificación interna en una prioridad. La directiva recuerda que el Gobierno ha anunciado una inversión de 234 millones de euros para reforzar la Formación Profesional dirigida a trabajadores y a sectores estratégicos. De esa cantidad, 126 millones se reservan para actividades con demanda de profesionales, entre ellas la construcción, el turismo, el transporte por carretera y distintos oficios técnicos.

Los datos revisados por la empresa apuntan a una doble vía. Por un lado, las compañías buscan formación muy ligada a cada oficio. Por otro, aumentan los cursos sobre capacidades que sirven para puestos muy distintos. En el caso de la construcción, Evoluciona Formación cita programas sobre BIM, Revit, AutoCAD o Presto, junto a materias ligadas a la gestión de obra, la prevención de riesgos, la soldadura, el encofrado o la carpintería.

Ese patrón se repite, con contenidos propios, en salud y atención sociosanitaria, industria, alimentación, hostelería, transporte y logística. La idea de fondo es que oficios tradicionales o muy asentados están incorporando herramientas y procesos que exigen una actualización más frecuente que hace unos años.

A esa especialización sectorial se suma el peso de la formación transversal. Más del 43% de los cursos analizados aborda materias que pueden aplicarse en actividades muy diferentes. Evoluciona Formación incluye en ese bloque gestión, Inteligencia Artificial, ventas y herramientas digitales. Rodríguez sostiene que la formación ya no responde solo a las necesidades concretas de cada rama, sino también a habilidades comunes que se han extendido a perfiles muy variados.

La evolución de la Inteligencia Artificial es uno de los ejemplos que cita la compañía. Según Rodríguez, la demanda de cursos de IA ya no se limita a perfiles tecnológicos. La empresa afirma que recibe más solicitudes de formación aplicada a ventas y comercialización inmobiliaria, administración y finanzas, ingeniería agrícola, industria, logística y gestión de operaciones, interiorismo, topografía o educación.

Ese desplazamiento de la IA hacia ocupaciones no técnicas refleja un cambio más amplio en el mercado laboral. Las empresas no piden únicamente especialistas en nuevas herramientas, sino trabajadores capaces de incorporarlas a tareas ya conocidas. En la práctica, eso supone revisar procedimientos, aprender nuevos programas y adaptar funciones que antes no requerían ese tipo de conocimientos.

El análisis también apunta a un cambio en la propia idea de formación profesional dentro de las empresas. La actualización ya no se concentra solo en momentos concretos de la carrera laboral, como la entrada en un puesto o un ascenso. Pasa a ser un proceso más continuo, ligado a la velocidad con la que cambian los sistemas de gestión, la digitalización de tareas y las exigencias de cada actividad.

Para sectores con falta de personal, esa necesidad tiene un efecto añadido. Si cuesta incorporar nuevos profesionales, mantener al día a las plantillas existentes gana peso en la organización del trabajo. En esos casos, la formación sirve tanto para reforzar la especialización propia de cada oficio como para ampliar el número de tareas que un empleado puede asumir dentro de su puesto.

Rodríguez resume ese movimiento con una idea: siguen haciendo falta trabajadores, pero también cambia el conocimiento que se les exige para ejercer profesiones que ya existían. La presión no se limita a crear nuevos empleos o a abrir nuevos nichos de actividad. También alcanza a ocupaciones tradicionales que, sin cambiar de nombre, requieren herramientas, métodos y capacidades distintas a las de hace pocos años.

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