La vendimia española se adelanta de nuevo por el calor

Los viticultores temen no cubrir gastos ante precios bajos, con mermas de hasta el 50%

martes 22 de septiembre de 2026

Compártelo

Leído › 366 veces

La vendimia española avanza ya por la mitad de la campaña con dos incógnitas aún abiertas: cuánto recortará el calor la producción final y si los precios permitirán a los viticultores cubrir sus gastos. Responsables de Asaja, COAG, UPA y Unión de Uniones coincidieron este martes, 22 de septiembre, en declaraciones a EFE Agro en que la recolección vuelve a adelantarse por el clima y en que la rentabilidad sigue siendo uno de los principales problemas del viñedo.

El adelanto de la campaña se aprecia en buena parte del país. Eduardo Pérez, responsable de Vino de Asaja, explicó que la uva ha madurado antes por las altas temperaturas y que en el norte de España se han registrado adelantos de hasta 15 días. Ese comportamiento ya se había visto en 2025 y vuelve a repetirse en esta campaña.

Las temperaturas altas están teniendo un doble efecto. Por un lado, favorecen que no aparezcan plagas extendidas como las que afectaron a la temporada anterior. Por otro, están reduciendo la producción prevista al inicio, porque la planta ha llegado antes a maduración y porque el calor está restando peso a la uva. El balance final dependerá de cómo evolucione el tiempo en el tramo final de la recogida.

La respuesta de muchas bodegas y explotaciones ha sido reorganizar el trabajo y ampliar la vendimia nocturna. UPA señaló que la práctica se ha generalizado para preservar la calidad de la uva. En el sector se considera una medida útil porque permite recolectar a temperaturas más bajas y llevar la fruta a bodega en mejores condiciones.

UPA también sitúa esta campaña como la más temprana de la historia reciente del viñedo español. La organización agraria indicó que la práctica totalidad del territorio estaba ya en plena recolección entre agosto y septiembre. En zonas como Valencia, el adelanto fenológico respecto al calendario habitual llega hasta tres semanas.

El volumen final de vino dependerá en buena medida de Castilla-La Mancha, la principal región productora del país. Su organización interprofesional maneja una previsión próxima a los 19 millones de hectolitros, una cifra muy parecida a la de la campaña anterior. Ese dato será una referencia para medir si el recorte de cosecha en otras zonas termina teniendo un efecto amplio sobre el conjunto del mercado.

En paralelo a la evolución de la cosecha, el sector sigue pendiente de los precios. Pérez vinculó el desajuste entre oferta y demanda a la caída del consumo y señaló que una de las vías que se están usando para tratar de recuperar el equilibrio es el arranque de viñedo. A su juicio, las cotizaciones no se ajustan a los gastos de producción, una situación que está reduciendo la rentabilidad y que, además, está frenando el relevo generacional.

Ese problema ya no se limita a las áreas que arrastraban más dificultades. Roberto Ruiz, responsable de Viticultura en COAG, explicó que hay territorios del norte que hasta esta campaña no habían notado con tanta intensidad la falta de rentabilidad por los precios, pero que ahora también se están viendo afectados. En su análisis, las cotizaciones han tendido a bajar de forma general, aunque algunas bodegas las han mantenido sin cambios.

Ruiz también relacionó el adelanto de la vendimia con el cambio climático, un fenómeno que, en su opinión, el viñedo lleva notando desde hace varias campañas. La repetición de vendimias tempranas está obligando a ajustar calendarios de trabajo, disponibilidad de mano de obra y logística de entrada de uva en bodega en periodos más concentrados.

Desde Unión de Uniones, Andrés García Vaquero advirtió de que los viticultores con producciones normales o más cortas de lo habitual lo tendrán difícil para cubrir los gastos. Añadió que esa falta de rentabilidad puede acelerar el abandono de viñas que producen uvas de mayor calidad, precisamente las que requieren más cuidado y más inversión.

García Vaquero calculó que las variedades mejorantes, asociadas a uvas de más calidad, han sufrido mermas de entre el 30% y el 50%. Atribuyó esa caída, en parte, a la sequedad ambiental derivada del calor, que hace que la uva pese menos. En precios, precisó que la situación cambia según la zona y la variedad, aunque trazó una línea general: la uva blanca cotiza por debajo del año pasado, mientras que la tinta se paga algo mejor.

¿Te gustó el artículo? Compártelo

Leído › 366 veces