Las mujeres del cooperativismo andaluz reclaman más presencia en la dirección de las cooperativas
El foro vincula el relevo generacional a explotaciones rentables, tecnología útil y mejores servicios en el medio rural
martes 22 de septiembre de 2026

Las socias de AMCAE-Andalucía Mariló Corral, Carmen Barrios, Desamparados Perea y Pura Cabrera han participado este martes, 22 de septiembre, en una nueva edición del Foro Mujeres Valientes, celebrado en la Fundación Valentín de Madariaga de Sevilla y moderado por la periodista María José Andrade. El encuentro ha girado en torno al papel de las mujeres en el cooperativismo agroalimentario andaluz y ha puesto sobre la mesa varios asuntos que afectan al campo: el relevo generacional, la rentabilidad de las explotaciones, la digitalización, la inteligencia artificial, la sostenibilidad y la presencia femenina en los órganos de decisión.
Durante la jornada, las participantes han defendido el peso que tienen las mujeres en la actividad cooperativa y en el abastecimiento alimentario. “Tenemos la alimentación de un país en nuestras manos”, señalaron durante el coloquio, en el que vincularon esa responsabilidad con la necesidad de que las cooperativas cuenten con más mujeres en puestos donde se toman decisiones.
Uno de los asuntos más repetidos fue el relevo generacional. Las intervinientes coincidieron en que el campo difícilmente atraerá a jóvenes si trabajar en él no garantiza ingresos suficientes y un proyecto de vida estable. A su juicio, la continuidad de muchas explotaciones depende de que la actividad agraria resulte viable desde el punto de vista económico y también atractiva para una generación que pide servicios, conectividad y perspectivas de futuro.
En ese punto, la tecnología ocupó una parte central del debate. Las participantes plantearon que la modernización debe abarcar tanto la producción como la gestión de las cooperativas, desde el uso de herramientas aplicadas al riego hasta la inteligencia artificial y la organización empresarial. “Tenemos que montar cooperativas 4.0”, afirmaron, al defender estructuras más profesionalizadas y preparadas para los cambios que ya están llegando al sector.
El foro también abordó la distancia entre el mundo rural y parte de la sociedad urbana. Las ponentes coincidieron en que el campo necesita comunicar mejor qué hay detrás de cada alimento, cuánto trabajo requiere producirlo y qué factores condicionan esa actividad. En esa tarea situaron a las redes sociales y a las nuevas herramientas de comunicación como vías útiles para acercarse a consumidores y jóvenes. “Hay que saber lo que vale producir”, resumieron durante la conversación.
La defensa del territorio y de la tierra fue otro de los ejes del encuentro. Las cooperativistas reclamaron, en sus intervenciones, un modelo de sostenibilidad ligado a la realidad diaria de quienes trabajan en el campo. En esa misma línea, cuestionaron lo que definieron como “ecologismo de salón” y pidieron que las decisiones sobre el medio rural tengan en cuenta la experiencia de agricultoras y ganaderas.
A esa realidad sumaron varios problemas que condicionan la vida y el trabajo en muchos municipios: la falta de transporte público, la brecha tecnológica, la incertidumbre climática y la competencia desleal. Las participantes vincularon estos factores con la pérdida de atractivo del medio rural y con las dificultades para incorporar nuevas generaciones a la actividad agraria y a la vida cooperativa.
Otro de los mensajes del foro fue la necesidad de abrir más las estructuras internas de las cooperativas. Las intervinientes reclamaron una mayor presencia femenina en los consejos rectores y en otros espacios de dirección. A su entender, esa participación no debe limitarse a la base social, sino extenderse a la gestión y a la definición de estrategias, en un sector que atraviesa cambios tecnológicos, económicos y sociales.
El encuentro sirvió también para recordar la situación vivida por muchas mujeres del campo durante décadas. Las participantes evocaron el trabajo realizado por generaciones anteriores sin reconocimiento laboral ni cotización, una falta de visibilidad que, a su juicio, ha marcado la historia de buena parte del medio rural andaluz. Frente a esa herencia, defendieron una etapa en la que las mujeres no solo formen parte de las cooperativas, sino que asuman funciones de liderazgo y participen de forma activa en su presente y en su futuro.