España cambia de color: los blancos superan a tintos y se convierten en los vinos españoles más producidos
Ya representan el 57%, mientras tintos y rosados han reducido su peso hasta el 43%
jueves 17 de septiembre de 2026
El vino español llega a la vendimia de 2026 con menos ventas dentro y fuera del país, una producción moderada y la menor superficie de viñedo para vinificación de toda la serie histórica. El Informe Sectorial 2026 sobre el Vino, elaborado por AgroBank y Agrifood Comunicación y difundido este lunes, 14 de septiembre, dibuja un mercado con consumo interno debilitado, exportaciones a la baja y un ajuste de la oferta que no avanza al mismo ritmo que cambian las preferencias del comprador.
El consumo nacional se situó en 9,1 millones de hectolitros entre julio de 2025 y junio de 2026, un 7,2% menos que en los doce meses anteriores. La cifra queda muy cerca del mínimo registrado durante la pandemia, cuando entre marzo de 2020 y febrero de 2021 el mercado interior bajó a 8,8 millones de hectolitros. El sector encadena así dos años por debajo de los 10 millones.
Esa pérdida de pulso en España da más peso a las ventas al exterior, pero esa vía también se ha debilitado. Entre junio de 2025 y mayo de 2026, la facturación exterior alcanzó 2.794 millones de euros, un 5,4% menos en tasa interanual. El volumen exportado bajó un 8,6%, hasta 17,53 millones de hectolitros. AgroBank y Agrifood Comunicación sitúan este retroceso dentro de una tendencia iniciada en 2021 y lo relacionan con las guerras, la incertidumbre y las subidas arancelarias en algunos países.
Los datos del primer cuatrimestre de 2026 refuerzan esa lectura. Entre enero y abril, las exportaciones generaron 1.326 millones de euros, frente a 1.445 millones en el mismo periodo de 2025. En volumen, las ventas pasaron de 997 millones de litros a 840 millones.
La caída no se concentra en un solo tipo de producto. Los vinos envasados con denominación de origen protegida perdieron 55,06 millones de euros, un 9,4%, y 15,04 millones de litros, un 13%, en ese primer cuatrimestre. Los graneles cedieron 38,87 millones de euros, un 13%, y 124,98 millones de litros, un 21,1%. Los espumosos también retrocedieron, con un 8,4% menos en valor y un 8,8% menos en volumen.
Las excepciones fueron los varietales envasados, que subieron un 10,8% en facturación y un 3,8% en litros, y el bag-in-box, con avances del 7,1% y del 6,9%, respectivamente. Los vinos de aguja aumentaron un 2% su volumen exportado, aunque ingresaron un 4,1% menos.
El cava refleja otra parte de esa presión comercial. En 2025 se vendieron 190 millones de botellas, frente a 218 millones en 2024, lo que supone una bajada del 13%. La denominación agrupa unas 370 bodegas y cerca de 7.000 viticultores, con un peso muy alto en la exportación al mercado europeo. AgroBank y Agrifood Comunicación atribuyen esa evolución a cambios estructurales y accionariales en las principales empresas y a una mayor presión de otros productores en el exterior.
A esa pérdida de ventas se suma una reducción continua del viñedo. España cerró 2025 con 903.170 hectáreas destinadas a vinificación, un 1% menos que un año antes. Es el registro más bajo de la serie histórica. Supone un recorte del 5,8% frente a una década antes y del 18,2% desde 2005.
Castilla-La Mancha concentra 428.778 hectáreas, el 47,5% del total nacional. Le siguen Castilla y León, con 85.210; Extremadura, con 73.343; Cataluña, con 55.194; la Comunitat Valenciana, con 55.019; y La Rioja, con 46.856. El cultivo está presente en las 17 comunidades autónomas y en más del 40% de los municipios españoles, lo que da idea de su peso territorial.
El informe apunta además a una posible nueva reducción si prosperan en La Rioja las propuestas de arranque de viñedo planteadas para rebajar la producción y el vino inmovilizado en barricas. Sería un paso más en un ajuste que ya dura una década.
La estructura productiva sigue muy fragmentada. España cuenta con más de 532.000 explotaciones vitícolas. El 70% tiene menos de media hectárea y solo el 4% supera las diez hectáreas. Un 30% está gestionado por mujeres. Para AgroBank y Agrifood Comunicación, ganar dimensión aparece como una de las vías para mejorar la rentabilidad.
Mientras cae la superficie total, aumenta el peso del regadío. El 40,8% del viñedo ya dispone de riego, frente al 59,2% de secano. En Castilla-La Mancha, aproximadamente la mitad de las viñas tiene acceso a agua de riego. También avanza el cultivo ecológico, que alcanza 164.861 hectáreas, equivalentes al 18,25% del total nacional.
En variedades, las tintas ocupan el 53% del viñedo y las blancas el 47%. Tempranillo y airén reúnen cerca de 200.000 hectáreas cada una. La estructura elaboradora sumaba en 2024 un total de 3.868 bodegas, unas 600 de ellas cooperativas. España contaba además con 138 figuras de calidad: 104 denominaciones de origen protegidas y 34 indicaciones geográficas protegidas.
La dimensión económica del vino va más allá del campo y la bodega. Las estimaciones recogidas en el informe atribuyen al sector 20.330 millones de euros de valor añadido, el 1,9% del PIB, y unos 370.000 empleos, alrededor del 2% de la economía española. La viticultura aporta el 11% de ese valor añadido; la elaboración, el 29%; y la comercialización, el 60%.
La presencia del viñedo también aparece vinculada a una evolución demográfica más favorable en los municipios pequeños. Con datos de la Interprofesional del Vino de España citados por AgroBank y Agrifood Comunicación, los pueblos de menos de 2.000 habitantes con viñedo aumentaron su población un 35,8% en dos décadas. En los que no tienen viñedo, la población cayó un 9,6%.
En producción, España cerró 2025 con 28,7 millones de hectolitros de vino, un 6,8% menos que en 2024 y por debajo de la media de las cinco últimas campañas, situada en 34,68 millones. Si se suma el mosto, el balance de la campaña 2025/2026 disponible a 30 de junio asciende a 32,95 millones de hectolitros, un 10% menos que en la campaña anterior.
Las cosechas cortas han ayudado a reducir existencias. A 30 de junio quedaban 33,44 millones de hectolitros de vino y mosto, un 0,6% menos en tasa interanual y un 10% por debajo de la media de los últimos cinco años. Del total, 15,6 millones correspondían a vino o mosto blanco y 17,8 millones a tintos y rosados.
Entre los productores de más de 1.000 hectolitros, Castilla-La Mancha concentraba 11,21 millones de hectolitros almacenados. Cataluña acumulaba 4,49 millones; La Rioja, 4,15 millones; Castilla y León, 2,84 millones; y Andalucía, 2,65 millones.
Para la vendimia de 2026, la Organización Interprofesional del Vino de Castilla-La Mancha calcula una producción nacional en torno a 34 millones de hectolitros de vino y mosto, ligeramente por encima de la campaña anterior. De esa cifra, unos 19 millones corresponderían a Castilla-La Mancha, frente a los 19,2 millones precedentes. AgroBank y Agrifood Comunicación consideran que una cosecha moderada y unas existencias contenidas ayudan a mantener un mejor ajuste entre oferta y demanda.
Ese ajuste, sin embargo, no es igual para todas las categorías. El informe señala que la demanda se inclina hacia blancos, vinos frescos, afrutados, del año y con menos graduación. Ese movimiento favorece a regiones con más peso en esas elaboraciones, como Castilla-La Mancha, y complica más la situación de zonas ligadas a tintos clásicos envejecidos en barrica, como La Rioja.
El cambio ya se aprecia en la composición de la producción. Los blancos representaban el 57% en 2024, frente al 47% de 2019. En sentido contrario, tintos y rosados han pasado del 53% al 43% en ese mismo periodo.
Los precios ofrecen señales distintas según el tipo de vino. En la semana del 17 al 23 de agosto, el blanco cotizó de media a 42,97 euros por hectolitro, un 15,31% menos que en la misma semana de la campaña anterior, aunque un 5,81% por encima de la media de las cinco últimas campañas, según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
El tinto alcanzó 49,64 euros por hectolitro, un 8,79% más en tasa interanual y un 21,14% por encima del promedio de las cinco campañas anteriores. La media de la campaña 2026/2027 hasta esa semana se situaba en 50,11 euros por hectolitro, un 11,93% más que un año antes y un 22,74% por encima de la media de las cinco campañas previas. Esa mejora llega después de campañas con cotizaciones muy bajas.
A la evolución comercial se suma el efecto del clima. AgroBank y Agrifood Comunicación citan sequías, episodios extremos y vendimias adelantadas como factores que están modificando decisiones de plantación y fechas de recolección. También apuntan a la búsqueda de variedades más resistentes a la falta de agua y a las altas temperaturas, además de un desplazamiento del viñedo hacia zonas más al norte.
El informe añade otro problema para el sector: la enorme diversidad de bodegas, marcas y referencias amplía la oferta, pero hace más difícil que el comprador identifique con claridad qué compra. A eso se une la mayor facilidad de otras bebidas, como la cerveza, para llegar al consumidor por la vía publicitaria. En paralelo, el peso todavía elevado del granel y la atomización de muchas explotaciones limitan el margen de maniobra de una parte del viñedo español. Cambiar variedades o reorientar una bodega exige tiempo, inversión y varios años de trabajo, mientras la demanda se mueve con más rapidez.