El alginato de sodio abre una vía para reducir los posos del vino
Un estudio con participación de la URV muestra menos precipitados de tartrato cálcico, origen de parte del poso
jueves 20 de agosto de 2026
La Universitat Rovira i Virgili participa en un estudio que apunta a una posible vía para reducir los posos que aparecen en algunas botellas de vino. La investigación concluye que el tratamiento con alginato de sodio, un polímero de origen natural, disminuye la formación de precipitados de tartrato cálcico.
El trabajo pone el foco en un fenómeno conocido por bodegas y consumidores: la presencia de sedimentos en el fondo de la botella. La universidad explica que esas precipitaciones son completamente inocuas, pero añade que muchos compradores las interpretan de forma errónea como un defecto o como una señal de mala calidad.
El tartrato cálcico es el elemento sobre el que se centra este resultado. Según la URV, este tipo de precipitación es un problema cada vez más frecuente en el sector vitivinícola, lo que refuerza el interés por encontrar tratamientos que limiten su aparición.
La relevancia del hallazgo está en su efecto directo sobre la percepción del vino cuando llega al consumidor. Aunque el poso no implica un riesgo para quien lo consume, su sola presencia puede generar desconfianza en el momento de abrir la botella o servirla.
En esa línea, el alginato de sodio aparece como una opción para actuar sobre una de las formas de sedimentación que más dudas despiertan entre los consumidores. La investigación sitúa este polímero de origen natural como una herramienta capaz de disminuir la formación de esos precipitados, sin presentar el fenómeno como un problema de inocuidad, sino de interpretación y aceptación del producto.
Para el sector, el interés del estudio no se limita a una cuestión estética. La aparición de posos puede traducirse en una lectura equivocada de la calidad del vino, pese a que se trate de un proceso inocuo. Esa distancia entre la realidad del producto y la percepción de quien lo compra es, precisamente, uno de los puntos sobre los que actúa el tratamiento analizado.
La URV enmarca esta investigación en la búsqueda de soluciones para un problema que afecta a la imagen final del vino en botella. El resultado conocido hasta ahora es concreto: el tratamiento con alginato de sodio reduce la formación de precipitados de tartrato cálcico.
Ese avance sitúa a este compuesto de origen natural como una alternativa de interés para disminuir un tipo de poso que, aun siendo inofensivo, puede condicionar la confianza del consumidor y la valoración del vino cuando aparece en el fondo de la botella.