La vendimia de 2026 arranca en el hemisferio norte con adelanto récord y sin previsión fiable de producción

Calor y sequía favorecen la calidad inicial de la uva, pero el tamaño de la baya impide calcular cosecha

Viernes 07 de Agosto de 2026

La vendimia de 2026 ha arrancado antes de lo habitual en varias de las zonas más cálidas del hemisferio norte, pero el adelanto del calendario no permite aún fijar una cifra fiable de producción. Con los datos disponibles este viernes, 7 de agosto, Italia, Francia, España, Estados Unidos y China siguen sin una estimación nacional suficientemente firme. El mapa que dibujan las primeras entradas de uva es desigual: en muchas comarcas la sanidad es buena y la calidad apunta alto, pero el volumen sigue muy abierto por el peso final de las bayas, la falta de agua y los daños locales por tormenta o granizo.

La cautela se ha impuesto también en los organismos del sector. Italia ha optado por no publicar una previsión temprana después de que el cálculo lanzado en 2025 por Assoenologi, ISMEA y Unione Italiana Vini, próximo a 47,4 millones de hectolitros, quedara por encima de los 44,4 millones estimados más tarde por la Organización Internacional de la Viña y el Vino. El sector italiano espera a los datos efectivos de recolección y declaraciones, previstos hacia mediados de noviembre. Francia ha pospuesto su primer cálculo al próximo 8 de septiembre, Austria lo hará público el próximo 31 de agosto y el pronóstico de USDA/NASS para Estados Unidos llegará más adelante. La OIV suele presentar su primera estimación mundial en otoño.

Lo que sí comparten muchos territorios es la precocidad. En Sicilia ya se recogían Pinot Grigio y otras variedades tempranas desde el 21 de julio. Oltrepò Pavese empezó alrededor del 28 de julio y Franciacorta inició la recolección el 30 de julio, la primera vendimia de julio documentada en esa zona. En España, la Malvasía Volcánica de Lanzarote entró en bodega a principios de julio, Jerez comenzó en torno al 27 de julio y Rioja recibió sus primeras uvas este miércoles, 6 de agosto, en Rioja Oriental, la fecha más temprana de su serie. En California, algunas parcelas del Central Coast destinadas a espumosos empezaron a mediados de julio, entre tres y cuatro semanas antes de un calendario normal.

Los registros de Copernicus ayudan a explicar esa aceleración. Junio de 2026 fue el segundo junio más cálido medido en Europa, con 19,14 grados de temperatura media terrestre, 1,78 grados por encima del promedio de 1991 a 2020. En Europa occidental la media alcanzó 20,74 grados, con una anomalía de 3,06 grados. Amplias áreas de la Península Ibérica, Francia, Italia, Suiza, Alemania occidental, Europa central y los Balcanes pasaron además por un periodo más seco de lo habitual. Esa acumulación de calor adelantó floración, envero y maduración, aunque no todos los parámetros de la uva avanzan al mismo ritmo.

Ese es uno de los puntos que más vigilan viticultores y bodegas. La sequedad ha rebajado la presión de mildiu, botritis y otras enfermedades fúngicas en muchas zonas, algo que favorece la entrada de uva sana. Pero la falta de agua reduce el tamaño de las bayas, puede causar quemaduras solares, frena la actividad de la planta y acelera la acumulación de azúcares y la pérdida de acidez. Por eso la calidad y la cantidad no avanzan necesariamente juntas. Una uva limpia, concentrada y aromática no garantiza un rendimiento alto. El resultado final dependerá del ajuste entre la madurez tecnológica, medida por azúcar y acidez, y la madurez fenólica de hollejos y semillas.

España aparece entre los casos más extremos por calor y sequía. La primavera fue la segunda más cálida de la serie nacional y junio alcanzó 23,3 grados de media peninsular, 3,2 grados por encima de lo normal, con solo 12,4 milímetros de precipitación, el 39% del valor habitual. En Jerez, un invierno con más de 650 litros por metro cuadrado y una primavera seca dejaron muy poca incidencia de mildiu, oídio y polilla del racimo. Las primeras entradas rondaban los 11,7 grados Baumé y este jueves, 6 de agosto, ya se habían recogido más de 20 millones de kilos. El sector manejaba una previsión regional de 55 a 60 millones, frente a los 34,5 millones de 2025.

Ese rebote en Jerez no sirve para anticipar el conjunto del país. Rioja ha comenzado pronto, pero su primer boletín de campaña apunta a una evolución distinta de la del año pasado en parte de la maduración alcohólica. Graciano mostraba un peso de baya en torno a un 15% inferior a referencias comparables, mientras Mazuelo evolucionaba mejor. La acidez, el pH y la maduración fenólica se mantenían en niveles favorables. Castilla-La Mancha seguía sin una cifra regional cerrada porque el rendimiento depende en buena medida del peso final de la baya. Ribera del Duero, además, ha reducido un 10% el rendimiento máximo autorizado para uva tinta, hasta 6.300 kilos por hectárea, una decisión que rebajará el volumen comercializable.

Portugal es, por ahora, el único gran productor europeo con una previsión nacional oficial ya fijada. El Instituto da Vinha e do Vinho calcula 6,7 millones de hectolitros para la campaña 2026/27, un 12% más que los cerca de 5,9 millones anteriores, aunque todavía un 4% por debajo de la media de las últimas cinco campañas. Douro subiría un 25%; Trás-os-Montes, Setúbal y Alentejo, un 15%; Algarve y Tejo, un 10%; Vinho Verde, un 6%, y Dão, un 5%. Azores caería cerca del 20% por humedad y hongos. En el continente predominan las uvas sanas, pero siguen presentes el mildiu controlado, focos de oídio, estrés hídrico, quemaduras, problemas de cuajado y algún episodio de granizo. Madeira iba una semana por detrás de 2025.

Francia vive una campaña marcada por el calor. La primavera fue la más cálida desde el inicio de las mediciones, con 1,7 grados sobre la media y un déficit de lluvia del 30%. Después llegaron tres olas de calor, y julio cerró con 24,9 grados de media nacional, el valor mensual más alto desde 1900. La sequedad ha contenido las enfermedades, pero también ha reducido el tamaño de las bayas y ha debilitado viñas jóvenes y suelos con poca reserva. En Borgoña, la floración completa se situó alrededor del 27 de mayo y la regla técnica de 95 a 100 días entre floración y vendimia sitúa las primeras entradas antes de acabar agosto. El granizo ha dejado pérdidas locales y Agreste ha aplazado a septiembre cualquier cálculo nacional.

Italia ofrece una imagen parecida por su variedad de zonas y fechas. Las primeras uvas de Sicilia han llegado con buen equilibrio y acidez favorable en Chardonnay y Pinot Nero, mientras Franciacorta adelantó el corte para conservar frescura en las bases de espumoso. Nebbiolo, Sangiovese, Montepulciano y buena parte de las tintas siguen en maduración. Las tormentas y el granizo han causado daños muy concretos. En Marche se comunicaron pérdidas de hasta el 90% en explotaciones alcanzadas de lleno, aunque el cálculo regional agregado seguía cerca del resultado de 2025. Ese contraste ayuda a entender por qué un daño grave en una finca o en una comarca no puede convertirse todavía en una previsión para todo el país.

En Alemania y Austria la vendimia principal aún no ha empezado. El antecedente alemán de 2025 ya mostró el problema operativo que surge cuando varias variedades llegan a la vez: en zonas como Pfalz, el rápido aumento de los grados Oechsle obligó a mantener vendimiadoras en marcha día y noche. Austria esperará hasta el próximo 31 de agosto para ofrecer su primera cifra. Hungría y otros países de Europa central añaden otra amenaza fitosanitaria, ya que las autoridades mantienen medidas contra Scaphoideus titanus, el cicadélido que transmite la flavescencia dorada. Por ahora no hay datos que permitan traducir esa presencia en una pérdida nacional para 2026.

En Estados Unidos la reducción no depende solo del tiempo. El crush total de California cayó en 2025 a 2,76 millones de toneladas, un 6% menos y el nivel más bajo desde 1994. La uva para vino bajó cerca de un 8%, hasta 2,6 millones. Las tintas retrocedieron un 11% y las blancas en torno al 5%, de modo que estas últimas superaron a las tintas por primera vez en casi tres décadas. USDA prevé otra bajada de superficie productiva en 2026 por arranques de viñedo. La costa oeste suma además el riesgo del humo: existe una cobertura federal específica entre el 1 de junio y el 10 de noviembre en California, Idaho, Oregon y Washington, aunque eso no prueba una contaminación generalizada al inicio de agosto.

China sigue ofreciendo menos información nacional en tiempo real, aunque la OIV calcula que su producción pasó de 3,2 millones de hectolitros en 2023 a 2,2 millones en 2025, una caída próxima al 31%. Ningxia mantiene unas 607.000 mu de viñedo para vino. Algunas parcelas sufrieron heladas de primavera, mientras el calor y la sequedad adelantaron una semana el ciclo en el valle de Ili, en Xinjiang. México ya está en temporada: Baja California reúne alrededor del 70% de la producción nacional y Guanajuato celebra vendimias hasta el 18 de octubre. Canadá va por detrás en el calendario, con Niagara, Prince Edward County y British Columbia centrados en el final del verano y el otoño.

Las últimas cifras homogéneas sirven para medir el tamaño de los grandes países productores, pero no como pronóstico. Italia produjo unos 44,4 millones de hectolitros en 2025, Francia 36,1 millones, España 28,7 millones y Estados Unidos 20 millones. Alemania quedó en 7,6 millones, Portugal cerca de 5,9 millones, Rusia en 5,7 millones, Rumanía en 3,3 millones, Hungría en 3 millones, Georgia en 2,6 millones, Austria en 2,5 millones y China en 2,2 millones. Europa oriental partía el año pasado de resultados muy dispares, con Moldavia en 1,8 millones y Grecia en 1,6 millones, y en varios de esos países la parte principal de la vendimia llegará después de agosto.

La campaña se abre, además, en un mercado del vino más débil. En 2025, el comercio mundial cayó a 94,8 millones de hectolitros, un 4,7% menos, y su valor se redujo un 6,7%, hasta 33.800 millones de euros. El precio medio de exportación bajó un 2,1%, a 3,56 euros por litro. Las importaciones de Estados Unidos descendieron hasta unos 5.500 millones de euros, con una pérdida del 12% en valor. En este escenario, una cosecha abundante no asegura más ingresos, sobre todo donde quedan existencias o se han recortado contratos. Bodegas y cooperativas pueden limitar compras, ajustar rendimientos o concentrarse en categorías con mejor salida.

La Unión Europea sigue siendo el principal bloque productor, con una media cercana a 157 millones de hectolitros entre 2020 y 2025, pero varias zonas están reduciendo superficie. FranceAgriMer fijó para 2026 nuevas autorizaciones de plantación equivalentes a unas 7.461 hectáreas, dentro del límite comunitario del 1%, mientras continúan medidas de arranque permanente. California avanza por una vía parecida por razones de demanda y rentabilidad. Portugal cerró 2025 con exportaciones próximas a 954 millones de euros, aunque el aumento previsto de cosecha no supone por sí solo una subida equivalente de ingresos. El volumen final dependerá del tiempo, de las hectáreas productivas y de cuánta uva estén dispuestos a comprar los operadores.

El seguro gana peso ante heladas, granizo, sequía, enfermedades e incendios. Agroseguro abrió la campaña española de 2026 después de un ejercicio en el que las indemnizaciones a viticultores asegurados rondaron 74 millones de euros, con Castilla-La Mancha, Rioja y Castilla y León entre las regiones con mayores pagos. Las pólizas cubren, según modalidad, pedrisco, helada, marchitez fisiológica y otros riesgos excepcionales. Portugal mantiene abierta hasta finales de agosto la contratación de su seguro de cosecha para uva de vino. Estados Unidos incorpora además la cobertura de humo, un daño de calidad que no siempre deja señales visibles en el racimo.

Entre agosto y septiembre, el peso final de las bayas será una de las variables que más pueden mover el resultado. Si siguen el calor y la sequía, la sanidad puede mantenerse, pero aumentarán la concentración, el alcohol potencial, las quemaduras y la pérdida de acidez, mientras caerá el rendimiento en secanos poco profundos y en viñas jóvenes. Una lluvia moderada y bien repartida puede reactivar la planta, favorecer el engorde y ayudar a variedades tardías. Una entrada brusca de agua tras semanas secas elevaría el riesgo de roturas, dilución, botritis, mildiu tardío y granizo. En España, la previsión de calor de fondo y episodios convectivos deja abiertas las dos posibilidades.

La posible evolución hacia un episodio fuerte de El Niño entre agosto y octubre añade incertidumbre, pero no permite aplicar el mismo patrón a todas las regiones. A comienzos de agosto, la base más firme está en el calor ya registrado, la sequedad de amplias zonas, los daños locales ya conocidos, las fechas de cosecha iniciadas y la previsión portuguesa. La lectura sobre calidad resulta más favorable que la del volumen: las primeras uvas llegan en general sanas y concentradas, aunque el resultado dependerá de la fecha de corte y del equilibrio entre azúcar, acidez y madurez fenólica. Las diferencias entre parcelas y la capacidad de refrigeración pueden pesar este año más de lo habitual.

El calendario estadístico irá aclarando la campaña en las próximas semanas. Austria publicará su primer cálculo el próximo 31 de agosto y Francia el próximo 8 de septiembre. La OIV ofrecerá en otoño su estimación mundial de producción, mientras Italia espera disponer de datos efectivos hacia mediados de noviembre. Hasta entonces, la lectura seguirá siendo regional y las próximas entradas de Castilla-La Mancha, Borgoña, Douro, Alemania, Austria, Oregon, Washington y Ningxia permitirán ver si la precocidad de 2026 llega acompañada de rendimientos razonables o si el calor, la baya pequeña y la debilidad de la demanda vuelven a recortar la cantidad de vino disponible.